Arte

Opinión | Pierre Huyghe en el Met Museum


Por Andrea García Cuevas / @androclesgc | Junio, 2015

La azotea del Met Museum ha recibido la abstracción con tonos críticos del artista pakistaní Imran Qureshi, que analizó la relación entre el Islam y Occidente a través de una intervención violenta y a la vez poética, y el pabellón de vidrio de Dan Graham, que retomó los principales intereses de su obra para jugar con la disposición del espacio y la idea del reflejo del paisaje, ahora es escenario de un organismo que descansa entre lo natural y lo artificial.

Para la tercera edición del programa The Roof Garden Comission, comisionado por el museo neoyorquino, Pierre Huyghe desarrolló una propuesta que da continuidad a sus intereses de trabajar con organismos vivos y elementos naturales para indagar en las transformaciones de los sistemas culturales y/o biológicos. Con un proceso de investigación cercano a los propósitos de la geología, el artista francés instaló una pecera en uno de los extremos de la azotea, removió del piso alrededor de 20 lozas de granito, y dispuso una roca que acentúa el carácter sedimentario de la instalación.

De acuerdo con Ian Alteveer, curador asociado de arte moderno y contemporáneo del MET, en este proyecto “el Roof Garden se convierte en un paisaje mineral, una red emergente de desarrollo de acontecimientos unidos por hilos de agua, que se ejecutan a través del espacio como un sistema circulatorio.” Y es que la pecera parece drenar de forma natural —aunque es gracias a un sistema especial— el camino de tierra marcado por las lozas levantadas. Pero el aspecto más relevante de esta pieza central son las entidades vivientes que alberga: lampreas (peces sin mandíbula) y trios pancriformis, pequeños crustáceos naranjas de tres ojos y cubiertos con un caparazón, que según estudios científicos no han evolucionado desde el período Triásico (220 millones de años).

Además de los organismos, el acuario cuenta con un montículo de arena que ayuda a lograr una atmósfera más natural. No obstante, el juego con lo artificial se hace presente por las paredes transparentes de la pecera que, gracias a una tecnología especial, permite que el interior del tanque sea invisible de forma intermitente.

Por otro lado, mientras la instalación transita entre diferentes estados de la materia y la vida,  existe un relación con el tiempo que Huyghe establece desde una perspectiva más sutil: la roca que acompaña a la pecera es una cianita que, de acuerdo con algunos estudios, son la base geológica del suelo sobre el que reposan los rascacielos de Nueva York.

De esta manera, el artista no sólo vincula la pieza con el paisaje que se vislumbra en el horizonte del Met, sino también expone dos momentos diferentes en el tiempo que proyectan las diferentes existencias de la vida.

Foto: Met Museum.

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Foto: Urdesign.