Música

Opinión | No Joy: vorágine eléctrica


Por Pablo Cordero / @sugarskull12 | Octubre, 2014

A más de veinte años de su nacimiento, el shoegazer es uno de los géneros musicales con más vigencia e influencia sobre el rock alternativo contemporáneo, con bandas tan distintas como los delicados Daughter y los brutales Deafheaven, empleando el legado de atmósferas oníricas y guitarras ruidosas de este género en maneras variadas.

Uno de los representantes más interesantes y consumados del shoegazer moderno es la banda canadiense No Joy, formada por las guitarristas Jasamine White-Gluz y Laura Lloyd en 2009, con una alineación que ahora completan con una sección rítmica masculina. Wait to Pleasure, su más reciente disco, ofrece una visión personal y actual del sonido shoegazer, más directa y menos delicada que la de las bandas británicas pioneras del sonido.

Sobre bases de bajo y batería, las dos guitarristas se complementan con sus estilos contrastantes, donde Laura Lloyd ejecuta acordes distorsionados con la obsesiva simpleza del mejor punk, mientras que Jasamine White-Gluz realiza adornos delicados y atmosféricos. La voz de White-Gluz, quien parece canturrear desde la línea que divide el sueño de la vigilia, completa el sonido de la banda.

Una de las cosas que separa a No Joy de otras bandas de shoegazer moderno (que no son pocas) es la calidad de sus composiciones. “Hare Tarot Lies”, por ejemplo, es uno de los mejores sencillos de rock en lo que va de la década, desbordándose tanto de belleza melódica como de energía guitarrística.

El ruidoso inicio del disco con “E” y el pegajoso coro de “Prodigy” tampoco se quedan atrás, mientras que “Blue Neck Riviera” se nutre del pop electrónico sin dejar de lado las guitarras distorsionadas, y “Pleasure” se adentra en inquietantes terrenos de ambient. No Joy aciertan también al terminar el disco con una canción tan efectiva como “Uhy Yuoi Yoi”, dream-pop en el que una guitarra acústica contrasta con la vorágine eléctrica del resto del disco.

La banda no reniega de sus influencias, y en ocasiones las exhibe de una manera demasiado evidente. “Lunar Phobia”, por ejemplo, parece salida de un disco de Cocteau Twins, mientras que “Ignored Pets” es prácticamente un plagio de “Teen-Age Riot” de Sonic Youth. Estos momentos hablan de la inexperiencia de esta joven banda, pero el balance general del disco es positivo, con un sonido variado pero no carente de identidad.

Wait to Pleasure hará las delicias de los aficionados al sonido shoegazer, y es un disco efectivo y potente. No Joy dan la impresión de no haber alcanzado aún la madurez, pero cuando lo hagan, pueden llegar a ser una de las grandes bandas de nuestros tiempos.