Arte

Opinión | México presente en la 56 Bienal de Venecia


Por Sandra Sánchez / @phiopsia | Febrero, 2015

No se necesitan grandes tratados económicos ni voluminosos sistemas filosóficos para saber que las cosas no están bien. Hay hambre y desgracia en el mundo. La pregunta que evita aproximaciones mesiánicas y restitutivas consiste en analizar si la situación ha sido diferente en algún otro modo de producción a lo largo de la historia de la humanidad. Por otro lado, el que la tensión entre “imperio y revolución” sea una constante, como sugirió Mariana Botey en la presentación de la serie editorial Zona Crítica, implica que ante los procesos hegemónicos se generan sitios de resistencia, a nivel de acción directa y de generación de imaginarios y utopías para el cambio.

En Occidente, el arte contemporáneo se piensa como un dispositivo crítico con su propia tradición y su contexto social, la 56 edición de la  Bienal de Venecia no es la excepción. Celebrada por primera vez en 1895, la Bienal parte de lógicas de Estado-nación donde distintos países presentan en pabellones a artistas que patrocinan para el evento, algunas de las piezas  forman una tensión con la institucionalidad que las alberga. Basta recordar la presencia de Teresa Margolles, en la edición 53, con ¿De qué otra cosa podríamos hablar?

En la Bienal el director escoge a un curador general, quien establece un tema eje para todos los países participantes. El 22 de octubre de 2014, Paolo Barrata, el director, junto a Okwui Enwezor, el curador, anunciaron que el título sería All the World’s Futures, partiendo de la idea de que el mundo se encuentra en ruinas y ante la catástrofe. Es así como el tema convoca a artistas que trabajan con imaginarios y situaciones que ponen el dedo sobre la yaga de problemas actuales. Sobre esta estructura montaron tres “filtros” que conducen a narrativas específicas.

La primera es “Liveness: On epic duration”, donde se retomará el espacio de la exposición y obras ya realizadas para ponerlas en contacto con otros ejercicios artísticos. La segunda es “Garden of Disorder”, que se ubicará en Giardini, es decir, en los jardines que albergan el Pabellón Central y otros 29, y cuyo tema central serán los problemas ambientales y geopolíticos. El tercer filtro se titula “Capital: A Live Reading”, en donde habrá lecturas de El Capital de Marx y se presentarán trabajos relacionados con teoría política, económica y análisis ideológico.

Si bien el curador traza los ejes de discusión y establece el tema, cada país es responsable de elegir a sus artistas y gestionar su participación. En México, para la 56 edición, concursaron 11 curadores; un jurado integrado por  Graciela de la Torre, Aimée Labarrere, Néstor García Canclini, Ariel Guzik y María Cristina García Cepeda escogió el proyecto propuesto por la curadora Karla Jasso, a partir de la pieza Possessing Nature de Tania Candiani y Luis Felipe Ortega.

La pieza tiene como eje de reflexión la relación de Venecia y México con el agua, la abundancia y la escasez; la última producto de un colonialismo novohispano donde se secaron ríos y lagos. Los entramados urbanos de ambas ciudades no sólo están atravesados por el agua, también por la forma en que México a cohabitado Venecia a lo largo de sus visitas por la Bienal, dicho recorrido es la apuesta curatorial: el Palazzo Soranzo Van Axel, el Palazzo Rota Ivancich, la Iglesia de San Lorenzo y la Sala de Armas al interior de El Arsenal, la cual será sede fija hasta 2024. Así es como México se suma a la discusión sobre un posible futuro del mundo. Esperemos que el plano imaginario sea lo suficientemente consistente para pasar de la contemplación y la experiencia, a la posibilidad, incluso simbólica, de formas distintas de habitar y de tejer narrativas sobre “el futuro”.

La edición 56 de la Bienal de Venecia se realizará del 9 de mayo al 22 de noviembre de 2015.