Arte

Opinión | La “suspensión” de Hermann Nitsch en Jumex


Por Pamela Ballesteros / @apoteosis | Febrero, 2015 

El arte como ritual y el cuerpo como materia prima son elementos que definieron la práctica de los accionistas vieneses. Este grupo, que emergió en la escena del arte en la década de los sesenta, logró conmocionar las miradas y los juicios de ese momento por la exploración de los límites físicos y mentales. El sacrificio de animales, la simulación de orgías y escenarios de sangre, caracterizaron las acciones de Hermann Nitsch, uno de los pilares de este grupo, y cuyo trabajo llegaría, por primera vez y además, con piezas ex profeso a la ciudad de México para exhibirse en Museo Jumex.

Así las cosas y después de la gran expectativa que generó la exposición, esta institución privada dio a conocer, a través de un escueto comunicado de prensa, la cancelación de ésta. Aunque el contenido del comunicado no ofrecía mayor detalle, desde el mes de enero la —¿supuesta?—polémica comenzaba a acrecentarse debido a que en la plataforma digital change.org, se reunieron más de cinco mil simpatizantes que rechazaban la visita del artista austriaco. Sin embargo, más tarde Jumex descartaría que ésta fuera la razón. La última información que se tiene al respecto la ofreció el periódico Reforma que aseguró, que dos horas antes de que Jumex hiciera publica la cancelación, el director del museo Patrick Charpenel se comunicó con el artista austriaco quien primero recibió una llamada y posteriormente el siguiente mensaje:

“Ha habido una reacción de desaprobación hacia su próxima exposición dadas las condiciones políticas y sociales de México. Esto lleva a Grupo Jumex, que es dueño y provee fondos para el museo, a cancelarla”.

Sin precisar realmente el motivo, la decisión del museo desató una reacción instantánea por parte de la comunidad artística. Una de las primeras voces en levantarse, fue la del curador y crítico de arte Cuauhtémoc Medina, que expresó a través de sus redes sociales:

“La noticia de que sin explicación alguna hoy la Fundación Jumex ha “suspendido” la esperada muestra de Hermann Nitsch es, además de una tragedia cultural, una pequeña lección para todos. La identificación de propiedad privada y libertad y eficacia es una más de las patrañas de esa superstición que llamamos neoliberalismo. A diferencia de las instituciones del Estado, que al menos tienen la protección de la presión política, la propiedad se revela como absoluta sumisión al miedo, la ofuscación y la falta de audacia. Como decía Monsiváis: no hay iniciativa privada, sino los privados de iniciativa.
Esta noticia es una muestra más de la falta de respeto a la dignidad de artistas, curadores, directivos y públicos que tiene la élite de este país. El propósito de una institución cultural es mostrar la cultura polémica, y dejar que sean nuestras polémicas las que produzcan el significado. Eso es precisamente lo que se nos ha arrebatado: el derecho de definir nuestra sensibilidad ante lo que finalmente es un artista con una talla histórica más allá de cualquier discusión mezquina. Es un día muy triste para el arte en este país.”

En el mismo sitio web change.org, la artista y activista Paula Moreno, pronto convocó a firmar a favor de retomar la exposición. Asimismo, los más recientes comentarios se dieron por el mismo Hermann Nitsch a través del periódico Excélsior, en donde afirmó que a lo largo de sus cincuenta años de carrera, ninguna de sus exhibiciones había sido cancelada. Una discusión que se ha ido expandiendo, y que pone en evidencia la incapacidad de Fundación Jumex de reaccionar adecuadamente ante el ruido que esto le ha generado. Finalmente, la institución resolvió que en lugar del trabajo de Nitsch, se exhibirá Colección Abierta 02, una exposición que estará integrada por piezas de Wilfredo Prieto, Dieter Roth, Hans-Peter Feldmann y Andreas Slominski, trabajos pertenecientes a la Colección Jumex.

La representante de Nitsch manifestó que por lo menos esperan que Concierto für Mexico City se pueda realizar, como estaba planeado, en Ex Teresa Arte Actual este 27 de febrero. Se trata de una sinfonía compuesta por el artista.

¿A qué responderá el sistema artístico actual, si todo apunta hacia un mismo formato, el de un arte políticamente correcto y de reciclaje iconográfico nacional? ¿Seguiremos hablando de nepotismo en el sistema cultural tanto público como privado?  Con el —aparente— veto del artista austríaco, dejo aquí una pregunta que Pablo Helguera hace en Arte contemporáneo y educación política y que encuentro plausible: ¿Hasta dónde pueden llegar las instituciones en la presentación de arte abiertamente confrontacional?