Arte

Opinión | Jellyfish Barge: Arquitectura agrícola flotante


Por Andrea García Cuevas / @androsclesgc | Noviembre, 2014

¿Qué papel tienen la arquitectura y el diseño frente a la crisis medioambiental del presente? Desde el uso de la rueda hasta las herramientas digitales, la tecnología ha dado forma al mundo. Y los diseñadores han materializado ideas que no sólo proyectan los valores de una sociedad sino que promueven conductas hasta entonces poco factibles. Así, la cultura material que han concebido es, —probablemente sin haberlo imaginado— responsable de las condiciones actuales.

Pero el diseño también puede cambiar el rumbo, para bien o para mal. Unos de los principales problemas que aquejan a las sociedades contemporáneas es el consumismo y la falta de comida y agua potable. De acuerdo con el Banco Mundial, para 2050 se espera que la demanda mundial de alimentos sea un 60 o 70% mayor que la actual, para satisfacer las necesidades nutricionales de una población que en las próximas cuatro décadas crecerá a casi 10 mil millones de habitantes.

Para el estudio italiano Studiomobile, el diseño holístico puede hacer frente a los desafíos más complejos que hemos provocado en la naturaleza. Formado por los arquitectos Cristiana Favretto y Antonio Girardi, su práctica, móvil (como lo indica su nombre), se desplaza entre la arquitectura, el diseño, el arte, la tecnología y la ecología urbana. Todos sus proyectos son resultado de largos procesos creativos y de investigación. Como se puede ver en su trabajo más reciente Jellyfish Barge.

A partir de la premisa de que la escasez de agua y de tierras cultivables son los principales obstáculos para lograr cambios cuantitativos y cualitativos en la demanda mundial de alimentos, idearon un módulo para el cultivo de cosechas que no se basa en el suelo, no usa agua dulce y no consume energía química. Para el diseño, y como parte de su consciencia holística, el estudio aprovechó las tecnologías actuales y retomó la agricultura como una actividad humana básica y ancestral que se basa en los recursos hídricos existentes.

El Jellyfish Barge es un invernadero agrícola flotante, capaz de purificar agua salada o contaminada con energía solar. Está construido con tecnologías de bajo costo y materiales sencillos, bajo un esquema de autoconstrucción. Cuenta con una base de madera (de 70 metros cuadrados) que soportad un invernadero de vidrio y flota sobre tambores de plástico reciclado. Dentro del invernadero, un método de cultivo hidropónico de alta eficiencia permite ahorrar hasta 70% más de agua que los sistemas hidropónicos tradicionales. Mientras que el agua limpia es proporcionada por 7 unidades de desalinización solar que son capaces de producir hasta 150 litros de agua limpia por día.