Arte

Opinión | i21 Un espacio dentro de otro espacio


Por Fátima Orendain Almada | Diciembre, 2019

El movimiento de espacios para proyectos alternativos comenzó en la década de los años setenta en Estados Unidos, en consecuencia de la falta de apoyo para artistas emergentes. Siguiendo este camino aparece en febrero de 2018 el espacio independiente i21 en la ciudad de Mexicali, Baja California, un local dentro del Tianguis del Caballito (considerado el primer tianguis de la ciudad), dedicado a proyectos de sitio-específico. Promovido como un experimento de contraste, el i21 se considera uno de los espacios de producción artística más importantes de la ciudad y el único dedicado al arte contemporáno.

Adrián Pereda, su fundador, cuenta que este espacio no fue pensado para ser lo que es hoy o, en todo caso, para ser ubicado específicamente en un local comercial. Lo que realmente motivaba a Pereda era tener un espacio para llevar a cabo exposiciones de arte contemporáneo que reaccionaran al entorno, algo que en ese momento aún no existía en Mexicali.

Actualmente Mexicali cuenta con dos museos: el Museo Sol del Niño (museo de ciencias para público infantil) y el Instituto de Investigaciones Culturales-Museo UABC, mejor conocido como el IIC Museo. Ninguno de ambos está dedicado al arte contemporáneo. Por lo tanto, un espacio como el i21 resulta un acercamiento interesante al arte en la ciudad.

Como diseñador gráfico, profesor de arte y diseño y artista mexicalense, Pereda tenía —como el resto de artistas en la región— la necesidad de contar con un taller para producir su obra. Fue así que comenzó a utilizar el local i21 del Tianguis del Caballito, un local familiar que se fue adaptando a las diferentes necesidades de uso. En palabras del artista, i21 “nace como respuesta después de haberlo habitado”.

Mientras ocupaba el espacio para pintar cuadros a gran escala, Pereda se da cuenta que el local podría convertirse en algo que ya era un espacio de proyectos de sitio-específico. Después de todo, las personas asistentes al tianguis ya habían experimentado un proceso de creación artística. ¿Qué hace una persona pintando cuadros cuando la mayoría aquí vende ropa, accesorios, películas, comida…? Se vende de todo, menos arte. La visión de Pereda fue en realidad la visión que tuvo el mismo público espectador —antes de serlo, el local i21 del pasillo verde del Tianguis del Caballito era ya, un espacio de proyectos de sitio—.

Foto: Cortesía de la autora.

El Tate Modern define Site-Specific Work of Art como “una obra de arte diseñada para una locación específica” y, añade, “si esta obra es retirada de esa ubicación, esta perderá todo o una parte sustancial de su significado”. Es por esto que el término de sitio-específico se utiliza cuando se habla de instalaciones.

Bajo esta definición podríamos inferir que este tipo de proyectos deben relacionarse directamente con el entorno: nacer por la influencia del sitio y desarrollarse in situ teniendo una estrecha correspondencia entre artista, espacio de exhibición, tianguis y espectadores. Y como en una operación matemática no conmutativa, el orden de los factores sí altera el producto.

“El i21 no expone proyectos previamente resueltos”, sino que busca continuamente el diálogo en cada obra: el diálogo entre artistas, el diálogo entre los espacios y el diálogo entre el espacio y espectadores. La dinámica del espacio se ha establecido tomando en cuenta las características de la ciudad, primordialmente el clima, que en Mexicali puede llegar hasta los 50 ºC en los meses de verano. Por ello, se optó por cerrar el espacio durante los meses más cálidos. En el intervalo climático menos intenso el i21 abre los sábados de 13:00 a 17:00 hrs., durante cinco semanas por exposición.

No resulta importante el tiempo entre una exposición y otra, ya que esto se determina con cada propuesta de colaboración. Hasta ahora han sido nueve exposiciones en sitio: Alteraciones sutiles, de Luis G. Hernández; Estudio [Espacio], de Héctor Bázaca; Cartografía lúdica, de Jessica Sevilla + Minoru Kiyota; Estancia, de Yaneli Montiel; Hipóstasis, de Alejandro Espinoza; 1x+, de Carlos Coronado Ortega; /ˈpaləm(p)ˌsest/, de Fátima Orendain Almada; Tipología del hallazgo, de María G. Salazar y Entre las horas, de Jeniffer Pereda Hernández. Además de una exposición colectiva fuera de sitio en donde nueve artistas realizaron intervenciones en un despacho arquitectónico abandonado.

Este primer bloque de exposiciones es lo queAdrián Pereda llama Primer Capítulo (febrero 2018 a junio 2019) y menciona que para el Segundo Capítulo se integrarán artistas foráneos.

Foto: Cortesía de la autora.

El i21 ha sido desde su inicio un espacio de proyectos alternos para la ciudad de Mexicali y ahora abrirá sus puertas como sede de otras colaboraciones, por ejemplo, conversatorios de arte como “Espacios Independientes de Arte en Mexicali”, organizado en abril de 2019 por Colectivo Punto de Encuentro y la Organización de Arte Binacional MexiCali Biennial centrada en la producción estética de la frontera entre California y México.

El i21 ha sido un espacioexperimental, y se ha convertido en una plataforma para la escena local mexicalense. Un espacio valioso para la ciudad que permite fomentar la generación de redes de colaboración con la escena artística, las cuales continúan extendiéndose sin fronteras. El i21 “es algo que sale de aquí” dice su fundador, refiriéndose a Mexicali. Es un espacio dentro de otros espacios.

Foto: Cartografía lúdica, de Jessica Sevilla + Minoru Kiyota | @i21mx