Arte

Opinión | Güeros


Por Gustavo Ambrosio / @guskubrik | Octubre, 2014

“¿A quién le dijiste güero?” es una de las preguntas que repite constantemente uno de los personajes del primer largometraje de Alonso Ruiz Palacios, un viaje emocional y personal de un grupo de jóvenes que buscan abrirse paso en una urbe en el naciente siglo XXI, esquivando preceptos agonizantes y buscando algo que le dé sentido a una vida coronada por el vacío.

Tomás es enviado a vivir a la ciudad de México con su hermano mayor, Sombra, y el amigo de éste, Santos. Cuando descubren que un viejo cantante de rock que le gustaba al padre de ambos está a punto de morir, deciden ir a buscarlo por toda la ciudad.

La historia es trazada por tiempos, un recorrido que nos lleva a conocer diversos rumbos del Distrito Federal, una especie de canto de amor a la ciudad más grande del mundo, acompañada de situaciones cargadas de humor negro, de metacine y una crítica al cúmulo de frustraciones e ideas en ciertos grupos de la sociedad.

Ruiz Palacios junto con el guionista Gibrán Portela, que trabajó anteriormente en La Jaula de oro, hacen gala de una estructura narrativa clásica, pero con la suficiente libertad de crear situaciones llenas de naturalidad sin jamás perder el hilo de la historia. Damián García, el fotógrafo, mejor conocido por su trabajo en El Infierno (2010) se une a este poema fílmico contemporáneo  con imágenes en blanco y negro, tomas colocadas de maneras inesperadas y un manejo de la luz que no sólo potencia la carga emotiva de la película, sino que merece un aplauso de pie por la belleza con que retrata.

Tenoch Huerta, Ilse Salas, Leonardo Ortizgris y Sebastián Aguirre forman un sólido reparto que dan cátedra interpretativa y se convierten en almas necesarias del filme, empujando la narrativa sin opacarse unos a otros. Del soundtrack sólo puedo añadir que es de las mejores selecciones musicales que en mucho tiempo se han hecho para acompañar una película mexicana.

Ganadora de varios premios, entre ellos Mejor Ópera Prima en la 64°Berlinale y el FICM 2014, Mejor Nuevo Director y Mejor Fotografía en el Tribeca Film Festival y Mejor Película Latinoamericana en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, es la cinta por excelencia del México contemporáneo y un poema visual de una generación que busca sentido al día a día, una lucha contra sí mismos y el miedo a existir.