Arte

Opinión | Gestos sutiles y performance en Lulu


Por Sandra Sánchez / @phiopsia | Febrero, 2015

¿Qué secreto se revela —y por ende también se hace público— cuando escuchamos por sí mismos una voz, un instrumento o un ruido?

Jean Luc Nancy

Para el filósofo francés, en la escucha, más allá del sentido, algo resuena.  Oír y entender van de la mano. Alguien ejecuta una instrucción, se aguza el oído, se despliega el propio ser. Hasta el 17 de mayo, Lulu, un espacio ubicado en la Colonia Roma, dedicado al arte contemporáneo, presenta The Lulennial: A Slight Gestuary.  La exposición, dividida en tres tiempos, explora el modo en que pequeños gestos pueden tener grandes impactos. Ya no se busca lo absolutamente grande, la experiencia se focaliza en proyectos y piezas que no desbordan el espacio de 9 m2.

Curada por Fabiola Iza y Chris Sharp la exposición contiene obre de artistas como Francis Alÿs, Paola de Anda, Isaac Contreras, Jiří Kovanda, Roman Ondák, Yoko Ono, Gabriel Orozco, Chantal Peñalosa, Martin Soto Climent, Goran Trbuljak y Lin Yilin, entre otros. Volvemos a la escucha. El proyecto incluye un programa paralelo de performance curado por Sophie Goltz, quien de forma independiente, ha participado en exposiciones como Documenta 11 y 12 y la tercera edición de la Berlin Biennale. Mariechen Danz, Christian Falsnaes, Adam Linder, Johannes Paul Raether, Susanne M. Winterling son los artistas de performance que participan de forma simultanea a la exposición.

A good reason is one that looks like one, es el performance presentado el 7 de febrero en la inauguración de la muestra. Christian Falsnaes fue el encargado de habitar el espacio al tiempo que los curadores explicaban a pequeños grupos la intención de la exposición en el cuarto de a lado. El material de trabajo de Falsnaes es el cuerpo y la relación que establece con el público desde su posición de hombre blanco heterosexual. En performances anteriores él mismo ejecutaba una serie de instrucciones como en In and Out, donde grabó con la audiencia un video musical. Es interesante que en su trabajo no sólo se tensa el cuerpo en un espacio específico, la escucha se vuelve fundamental, pues las instrucciones con las que invita al público a participar generan un entendimiento cuya resultante no es sólo la comprensión de un significado, sino la deriva en movimiento.

En esta ocasión Falsnaes cedió la dirección de performance a dos mujeres, quienes se intercalaron para invitar al público a seguir las instrucciones de una bocina en el cuarto durante 6 horas. Los visitantes podían entrar y salir a voluntad, pero una vez dentro del performance, debían ejecutar la instrucciones. Entre las acciones que los participantes realizaban había gestos simples como acostarse en el suelo, hablar sin parar, bailar y cantar; sin embargo, había otras en donde la escucha de la instrucción y el entendimiento de la misma generaban un letargo corporal, generalmente momentáneo, como bailar muy pegado a alguien, agarrar el trasero de otra persona y desear con la mirada a algún participante. Los prejuicios respecto a la relación del cuerpo en espacios públicos anticiparía la conclusión de que tocar el cuerpo de un desconocido resultaría más complicado que cualquier otra instrucción; paradójicamente el ejercicio más difícil resultó gritar, gritar de forma continua por dos o tres minutos.

La resultante de la performance trajo a Nancy a este artículo, sobre todo la importancia que tiene el escuchar y las derivas que puede tener más allá del signo interpretado. El filósofo nos dice en La escucha que “hay un entender, y en el propio entender, en su fondo, una escucha; lo cual querría decir: tal vez sea preciso que el sentido no se conforme con tener sentido (o ser logos), sino que además resuene”. Y ese resonar, en A good reason is one that looks like one, aconteció en dos vías: la primera es evidente, los cuerpos tensados a partir de una instrucción en un cuarto de performance, la segunda es lo sucedido en ese cuarto en relación con las demás piezas presentadas en el espacio expositivo.

Lulu se encuentra ubicado en Bajío 231, Roma Sur, Cuauhtémoc.