Música

Opinión | FKA twigs: Pasión Plástica


Por Pablo Cordero / @sugarskull12 | Agosto, 2014

La británica Tahliah Debrett Barnett, mejor conocida por el nombre artístico FKA twigs, resulta un personaje memorable desde antes de escuchar una nota de su música. En la portada de su primer disco como solista, sencillamente titulado LP1, el rostro de la también bailarina y modelo exhibe una expresión vacía y una textura plástica en la piel que le confiere un tinte siniestro e inhumano a su belleza. La música de FKA twigs provoca un efecto similar: su sonido parte de la influencia del R’n’B y la música negra, pero la deforma con tonalidades sintéticas y estructuras inusuales, generando un efecto paradójico, a la vez alienante y profundamente sensual.

“Two Weeks”.

Aunque este es apenas su primer disco de larga duración, FKA twigs ha atraído mucha atención gracias a un par de EPs (llamados, obviamente, EP1 y EP2), los cuales ofrecieron las primeras muestras del talento musical de Debrett, quien antes de eso había aparecido como bailarina en videoclips de artistas pop como Kylie Minogue, Taio Cruz y Jessie J. Cabe también mencionar que la genial Anna Calvi eligió un tema de FKA twigs, “Papi Pacify”, como primer track en su disco de covers Strange Weather.

“Water Me”.

La expectativa generada por LP1, por lo tanto, es muy grande. ¿Está el resultado final a la altura? Sin duda se trata de un trabajo sugerente e impecablemente realizado, producto de una visión original sin concesiones comerciales. El disco aparece bajo el sello de Young Turks, una división de XL Recordings, quizás la discográfica más importante dentro del terreno de la música electrónica contemporánea, y no es descabellado afirmar que FKA twigs es la nueva artista más importante dentro del sello, pues parece tener todo lo necesario para alcanzar un enorme éxito crítico y comercial.

Sin embargo, a LP1 le falta un poco para ser un gran disco. La voz de Debrett es un instrumento incisivo y repleto de sensualidad, y sabe revestirlo con un andamiaje dinámico y envolvente de ágiles percusiones electrónicas y densos entramados de sintetizadores digitales y análogos. Pero aunque todos los temas del disco suenan maravillosamente, por momentos resulta difícil distinguir un corte del siguiente, pues todos emplean una paleta sonora similar. Además, los arreglos musicales le confieren más importancia a la textura que al contenido armónico y melódico de las canciones. Hay momentos notables, como el amenazante collage sonoro “Preface”, los sólidos sencillos “Lights On” y “Video Girl”, y el pesadillesco tema final “Kicks”, pero el resto de las melodías resultan poco memorables.

Pese a sus imperfecciones, LP1 anuncia la llegada de una importante nueva voz en la escena musical contemporánea, de quien caben esperar grandes cosas en el futuro.