Arte

Opinión | El libro de la vida


Por Gustavo Ambrosio / @guskubrick | Octubre, 2014

El día de muertos, una festividad que combina la oportunidad de ver la muerte con algo más gozoso y de conectarte con el pasado y los recuerdos.  Aunque Disney intentó sacar primero un filme sobre el tema, Guillermo del Toro, en la producción, y el director Jorge R. Gutiérrez se adelantaron y traen el primer filme animado que exalta la cultura popular mexicana desde el extranjero.

Aunque películas como La leyenda de la Nahuala (2007) y La leyenda de la Llorona (2011) habían tocado temas del folklore mexicano, en esta cinta se transforma al día de muertos en un relato para niños que no sólo pone a reflexionar sobre la importancia de vivir una vida propia, también desmonta temas y les da la vuelta como la propia muerte, los roles femeninos y el respeto a la vida de los animales.

Cien por ciento una película infantil, El libro de la vida desaprovecha un tema muy jugoso como el día de los muertos y lo usa como telón de fondo para contar una historia de amor y amistad, con actos narrativos redondos y con momentos cómicos y musicales que la ponen a la altura de un trabajo de los grandes estudios, eso sí, muy lejos de ser una obra maestra animada.

El homenaje a Macario de Roberto Gavaldón es una de las vetas más aplaudibles del filme, además de sus personajes extravagantes y entrañables, sin poner spoilers, los cerdos son adorables. El soundtrack merece una mención aparte con la participación del compositor oscarizado Gustavo Santaolalla y la voz de Diego Luna, además de covers y canciones originales que acompañan bien a la película.

El libro de la vida es una cinta infantil para todas las edades, disfrutable y entrañable pero que desaprovecha un tema que podría haber sido profundizado sin perder el carácter infantil de la obra.