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Opinión | El fanzine está muerto


Por Emmanuel Boldo / @emanuelboldo | Abril, 2015 

Hace algunos días asistí a la presentación Mueblezine de la Fanzinoteca del Museo Universitario del Chopo, en  Aeromoto, una librería especializada en arte contemporáneo. El evento se desarrolló como una reunión íntima, abierta y sin el mínimo protocolo. En este encuentro los asistentes, entre los que estaban interesados, expertos y productores, intercambiamos posturas acerca de la producción de publicaciones independientes con Enrique Arriaga, iniciador de la Fanzinoteca, Brenda J. Caro encargada del Centro de Documentación del Museo del Chopo y Maru Calva cofundadora de Aeromoto.

Mueblezine es un proyecto itinerante que tiene el propósito de llevar propuestas editoriales, —principalmente fanzines y zines—, a librerías, escuelas y espacios públicos para compartir el archivo de la Fanzinoteca del Chopo. En este sentido, vale la pena mencionar proyectos independientes similares, como el centro cultural Cafeleería en el sur de la ciudad o la Fundación Alumnos 47, cada uno con su propia colección de publicaciones.

La conversación en Aeromoto se centró en puntos de vista que ya he escuchado y leído en textos y eventos de la escena de los fanzines: la autoedición como acto de rebeldía, la nostalgia por las publicaciones impresas, las dificultades de producción, vender o compartir gratuitamente, la inagotable pregunta sobre la producción de fanzines, la complicada relación con los medios digitales y la objetificación e institucionalización del fanzine. Sin embargo, creo fielmente que todos estos planteamientos han sido sobrepasados. Las publicaciones actuales distan de ser un epítome de rebeldía o contracultura, al contrario, son objetos de deseo integrados perfectamente en la industria editorial actual.

Actualmente las ferias de arte ofrecen espacios a editores independientes, y por su parte, las editoriales consolidadas han adoptado el modelo de bazar para la venta de sus números rezagados. Las agencias de publicidad, diseñadores, marcas e industria artística han volteado a ver el formato zine como medio ideal para compartir ideas comercializables; el zine Yeezy Season One que anuncia la colaboración de Adidas con Kanye West o la publicación Sheet de Urban Outfitter, son excelentes ejemplos.

Entonces, “¿cuál es el futuro de la publicaciones independientes?” fue la única pregunta que se me ocurrió en ese momento. Brenda J. Caro respondió: “No lo sé”. Una voz más añadió: “No hay futuro”. Tal vez son las mejores respuestas que he escuchado respecto al tema.

Foto: Aeromoto.