Arte

Opinión | El arte que censuró el Papa Francisco


Alejandro Gómez Escorcia / @stalkkkkker | Febrero, 2016

Es bien conocida la anécdota que relaciona al Papa Francisco con el arte contemporáneo: en 2004, Jorge Bergoglio, en ese entonces arzobispo de Buenos Aires, censuró la retrospectiva de León Ferrari en el Centro Cultural Recoleta por considerarla blasfema.

Sus palabras, difundidas en todas las misas oficiadas de la región, expresaban lo siguiente: “Desde hace algún tiempo se vienen dando en la ciudad algunas expresiones públicas de burla y ofensas a las personas de nuestro Señor Jesucristo y de la Santísima Virgen María; así como también a diversas manifestaciones contra los valores religiosos y morales que profesamos. Hoy me dirijo a ustedes muy dolido por la blasfemia que es perpetrada en el Centro Cultural Recoleta con motivo de una exposición plástica. Frente a esta blasfemia que avergüenza a nuestra ciudad, todos unidos hagamos un acto de reparación y petición de perdón”.

La exposición, curada por Andrea Giunta, mostraba obras de 1954 a 2004, entre las que destacaba la pieza más icónica del artista argentino, La civilización occidental y cristiana, una escultura colgante de unos dos metros de altura realizada en 1966 que exhibe la figura de Jesús crucificado en un avión de guerra norteamericano. También se mostró Ideas para infiernos, una serie del año 2000 donde el artista colocó imágenes religiosas sobre artefactos de cocina, emulando el calor del averno en el nivel de lo doméstico.

La controversia entre la comunidad católica de la capital argentina y la muestra de Ferrari y sus defensores, causó conmoción en la sociedad local: la exhibición convocó a más de 70 mil visitantes, fanáticos destruyeron obras dentro de las salas, hubo cuatro manifestaciones para respaldar al artista, una misa en su contra e incluso la primera plana del Le monde de París recogiendo los hechos.

¿Cuál fue el resultado de todo esto? Una jueza ordenó que se cerrara la exposición. Sin embargo, días después el gobierno de la ciudad pidió su reapertura apelando que la libertad de expresión debía proteger el arte crítico. Pese al respaldo de las autoridades, Ferrari se vio obligado a levantar su muestra por diversas amenazas. “Más lamento yo que la religión que Bergoglio profesa castigue a los que piensan diferente. Si algo avergüenza a nuestra ciudad no es esta muestra, sino que se sostenga que hay que torturar a los otros en el infierno”, concluyó el creador.

¿De qué nos habla la actitud del hoy Papa Francisco respecto a la producción artística de Ferrari? No sólo se trató de un acto exagerado en defensa de la iconografía judeocristiana: es una disposición que buscó restarle visibilidad a una unidad de pensamiento complejo que se relaciona de otra manera con la realidad.

El talante de Bergoglio en 2004 actualmente encuentra eco en las estrategias de mercadeo que utiliza para transformar su imagen en un producto más de la industria masiva del entretenimiento, como el reciente lanzamiento de su álbum musical donde recurre al hip-hop y al rock progresivo. Su actitud, que se hace extensiva hacia grandes sectores de población en diversas partes del mundo, no sólo procura negar a toda costa el disenso, sino que estimula las maneras más mundanas —¡oh, qué ironía celestial!— de hacerse visible.

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Imagen: León Ferrari.

*El contenido publicado es responsabilidad del autor y refleja su punto de vista.