Arte

Opinión | Camino Antiguo a Coatepec, de Lucía Prudencio Núñez


Por Jerónimo Rosales/@JeronimoRosales | Abril, 2017

Coatepec es un pueblo provinciano cercano a Xalapa, capital del estado de Veracruz. Lucía Prudencio Núñez (México, 1984) vive en el camino antiguo entre ambas localidades. Éste se caracteriza por una vegetación exuberante y majestuosa que rebasa toda descripción escrita o visual, rebasa toda traducción, toda representación y toda abstracción.

No es gratuito que a su paso por la villa de Xalapa en 1803, Alexander von Humboldt se maravillara cual niño ante la riqueza de los bosques de la región. «Los espesos bosques de styrax, piper, melástomos y helechos arbóreos […] ofrecen paseos muy agradables», escribió el científico en sus mesuradas notas. No obstante, uno casi se lo puede imaginar emocionado como un chamaco, excitado ante la diversidad vegetal que lo rodeaba, deteniéndose y agachándose a cada rato para arrancar flores y plantas que posteriormente representaría con esmero en hermosos dibujos y litografías. Casi 30 años después, en 1832, el pintor Johann Moritz Rugendas se abrumó por la vegetación de la región, que también representó en dibujos, grabados y rápidos apuntes al óleo sobre cartón.

Camino Antiguo a Coatepec da cuenta de esta misma fascinación. La pequeña exposición que Prudencio Núñez presenta en Artecocodrilo Ediciones trasciende, sin embargo, el afán exotizador con el que muchos artistas han representado la majestuosidad del bosque húmedo veracruzano. Las obras expuestas en la muestra manifiestan una relación íntima con el entorno natural que rodea el espacio de trabajo de la artista mexicana. En estas piezas hay una apropiación del imaginario vegetal y una transformación del mismo.

Lejos de la mera representación mimética, Prudencio Núñez utiliza el imaginario vegetal de la región como mera materia prima a partir de la cual crea imágenes diversas. Sus grabados, litografías y dibujos son montajes de vegetaciones en los que fuerza a diversas imágenes a relacionarse. En otro contexto, estas imágenes podrían no guardar relación entre sí pero ensambladas, es inevitable la sinapsis. Quien las observe se hallará inmerso en el ejercicio creativo y crítico de asociarlas y buscar sus puntos de unión.

Como montajes, tales imágenes tienen una naturaleza compleja, fragmentaria, desorganizada, confusa y caótica en apariencia, están exentas de todo principio o fin, es decir, no son narrativas ni cuentan una historia sino, tal vez, múltiples historias. Se prestan así a interpretaciones diversas y se alejan del sentido único, del discurso lineal.

La pieza principal, Camino Antiguo a Coatepec y que da nombre a la exhibición, es una litografía de gran formato de más de un metro de largo. Su configuración formal es también el punto más avanzado en la exploración del montaje que Prudencio Núñez ha emprendido en su producción más reciente. La pieza no tiene necesariamente una orientación. Los personajes que están de pie podrían estar de cabeza y los que están de lado o «acostados» podrían aparecer de pie sin que ello significara mayor problema.

El montaje museográfico, que privilegia un sentido de orientación —un arriba y un abajo, una izquierda y una derecha— le queda chico a la pieza, que recuerda, en su des-composición y en su des-orientación, a las pinturas rupestres. Rupestre es en su montaje, rupestre en su trazo y rupestre en el sentido de las proporciones. Algunos elementos —como las hojas y plantas— son enormes, mientras que otros —como algunos animales— son diminutos. Entre los más pequeños se encuentran figuras antropomórficas, que evocan, inevitablemente, a las representaciones prehistóricas que la humanidad hizo de sí misma. Éstas se hallan salpicadas junto a elementos diversos que aparecen recurrentemente en el mismo plano: muebles (mesas, sillas, bancos), flores, letras y un sinfín de animales, algunos reconocibles, otros no tanto.

En el resto de las piezas hay una carga sexual (que no erótica) muy propia del imaginario vegetal. En algunos dibujos de la serie Vida acuática, por ejemplo, las plantas se transforman en órganos sexuales. Hojas, helechos y capullos se perciben de pronto como vulvas, algunas dilatadas, otras contraídas. Así, Estos dibujos nos remiten a la fertilidad de la región donde trabaja Prudencio Núñez, a la facilidad con la que se da vida en abundancia en las inmediaciones del Antiguo Camino a Coatepec.

Camino Antiguo a Coatepec permanecerá en exhibición hasta el 13 de mayo, en la galería Artecocodrilo Ediciones, ubicada en José Azueta 27, local C, Centro Histórico, Ciudad de México.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Imagen: Cortesía Artecocodrilo Ediciones.