Música

Opinión | Birdeatsbaby: Arte al margen de la industria


Por Pablo Cordero / @sugarskull12

A lo largo de seis años de carrera, los británicos Birdeatsbaby han exhibido, además de un estilo oscuro y elegante, una percepción instintiva de lo que necesita hacer una banda independiente para sobrevivir en estos tiempos, quizás los más difíciles desde el surgimiento de la industria discográfica. El cuarteto de dark-cabaret, liderado por la pianista y cantante Mishkin Fitzgerald, ha sabido moverse al margen de los grandes sellos discográficos y apoyarse en un fiel grupo de seguidores. Hace un par de años, Fitzgerald tocó como solista en un diminuto recinto de la capital mexicana y se quedó durante horas después de terminar su recital hablando y conviviendo con los asistentes (además de vender discos y playeras), en una actitud que reconoce sabiamente que el modelo de la estrella de rock inalcanzable ya es una reliquia de tiempos pasados.

The Bullet Within, tercer disco de larga duración de la banda, existe en gran medida gracias a la buena voluntad generada entre su grupo de seguidores (al que la banda llama “The Flock”; la parvada, en referencia a su aviar nombre). Sin el apoyo de ninguna discográfica, la banda financió la grabación y edición del disco gracias a las donaciones de sus seguidores, quienes a través del sitio Bandcamp ordenaron el disco meses antes de que fuera editado,  en un claro ejemplo del modelo Kickstarter (así llamado por kickstarter.com, el sitio web más importante entre los que ofrecen este servicio), el cual elimina al intermediario entre el artista y el público, y se está convirtiendo en uno de los modelos más rentables para el financiamiento de nuevas obras de arte.

“The Spiders”, dueto con Gabby Young.

Si bien la gestación de The Bullet Within resulta interesante para quienes nos preocupamos por la situación actual de la industria musical, todo esto significa poco si el trabajo en sí resulta decepcionante. Por fortuna, The Bullet Within es el trabajo más maduro, seguro y colorido de la joven banda. Pese a inscribirse de lleno dentro del mundo de la música oscura, la banda evita el tono exagerado que convierte a tantas bandas de goth en caricaturas; su oscuridad es reflexiva y madura.

“The Bullet”.

Aunque los educados arpegios del piano de Mishkin Fitzgerald llevan la mayor parte del peso instrumental de estas canciones, y el contenido armónico y melódico de las mismas es en su mayoría de influencia romántica (entiéndase que por romanticismo nos referimos a Beethoven, no a cantantes de moda), las canciones ofrecen una variedad de estilos; la inicial “The Bullet” bebe del glam rock del David Bowie de los años setenta, “Drinking in the Day” es un apasionado blues que le sienta muy bien al tono de voz de Fitzgerald, y “Tenterhooks” está construida sobre cambios de ritmo cercanos al rock progresivo, que hacen referencia al paso de la cantante por la banda de math-rock Cat Fire Radio.

Potente y adictivo, The Bullet Within es uno de los discos más recomendables del año para los aficionados a los sonidos oscuros.