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Apuntes sobre dOCUMENTA 14 / Parte III, por Aline Hernández


Por Aline Hernández / @AlineHnndz | Marzo, 2015

III. El anarquismo por venir

Ahora bien, fue precisamente en el marco de esta crisis cuando los movimientos, antiestatistas y antiautoritarios ganaron una notoria visibilidad en los medios. Podría decirse que principalmente aquellos medios corporativos u oficiales, se dedicaron a construir una imagen de las revueltas griegas como un movimiento que estaba básicamente permeado por un gran aire antidemocrático, lo que generaba a su vez, una imagen de los movimientos, como grupos que estaban luchando contra lo que daban a entender representaba “el bien común”. Esto hacia parecer, por su parte, como si las revueltas no hubieran sido, en primera instancia, resultado en muchos sentidos de una estructura de orden dado, que opera mediante mecanismos de inclusión y exclusión y en el marco de una economía, que precisamente excluye a aquellas clases que dada su condición, es posible aplastar y en muchos otros sentidos, resultado de una convergencia de circunstancias como la tensión entre las juventudes exentas ya del estado de bienestar, el desmantelamiento del sistema de educación, la crisis de credibilidad de las instituciones políticas, así como la fuerte herencia de todo un movimiento antiautoritario que permeaba, indudablemente, su presente así como percepción del estado dado de las cosas.

Por otro lado, y pocos parecen estar apuntando en esta dirección, está el factor de la cantidad de dinero que Grecia ha tenido que invertir en vigilancia policiaca, dado los niveles evidentes de rechazo que hay para con las instituciones estatales. Yannis Kaplanis menciona que «Grecia tiene el segundo índice más alto en policías entre los países pertenecientes a la Organización del Atlántico del Norte (OTAN)» (Yiannis Kaplanis, “An economy that excludes the many and an “accidental” revolt», en Revolt and Crisis in Greece: between a Present yet to pass and a future still to come, eds. Antonis Vradis and Dimitris Dalakoglou, Occupy London/AK press, 2011, pp.229). Muchos han apuntando en este sentido, al esbozar que uno de los factores que han llevado a Grecia a la crisis es, precisamente, el costo que ha tenido el rechazo generalizado para con el Estado, en medida que mantener el aparato de coerción que han logrado consolidar y el darle legitimidad, conlleva una absurda inversión de dinero. Kaplanis, plantea que esta situación justamente pone sobre la mesa cuestiones en torno a las conexiones entre «deuda, violencia organizada, rebelión y el Estado (…)» (Yiannis Kaplanis “An economy that excludes the many and an “accidental” revolt», en Revolt and Crisis in Greece: between a Present yet to pass and a future still to come, eds. Antonis Vradis and Dimitris Dalakoglou, Occupy London/AK press, 2011, pp. 230).

Por otro lado, no es de extrañarse la campaña generalizada que han emprendido contra este tipo de movimientos libertarios, en medida que, efectivamente, representan una amenaza para Europa. El capitalismo no sólo se basa en relación de dominación mediante la imposición de mecanismos de vigilancia, control económico y social, sino que busca precisamente desmantelar todo lo que para dicho sistema, pueda representar un posible peligro. La crisis en Grecia ha logrado gestar nuevos tipos de formas de vida, nuevas relaciones sociales que han encontrado modos alternos a los subsidios del Estado, de vivir, cuando precisamente lo que las medidas de austeridad y apoyos raquíticos ofrecen es un mero sobrevivir. TPTG menciona que «Una insurrección (…) es un evento concreto, que en mayor o menor medida, expresa la emergencia de nuevas formas de vida y niega el poder del capital y del Estado» (TPTG, «Burdened with debt: «Dbet crisis» and class struggles in Greece, en Revolt and Crisis in Greece: between a Present yet to pass and a future still to come, eds. Antonis Vradis and Dimitris Dalakoglou, Occupy London/AK press, 2011, pp. 312). Tuvimos entonces que haber esperado la llegada precisamente de esta industria cultural para subsumir la llama que ha logrado la población civil mantener encendida. No hay crisis por analizar, la población pareciera más bien estar apuntando a la necesidad de generar tácticas que logren apropiarse de la crisis a la que el Estado mismo orilló, en aras de mantener esta resistencia para contrarrestar la guerra civil que el Estado de la mano con países de la Unión Europea, organizaciones y empresas privadas han emprendido.

Son pocos los artículos que han surgido en esta dirección en medios oficiales. Phillipe Legran, publicó en 2014, precisamente un análisis crítico de este descontento social, planteando que «[…] las instituciones de la Unión Europea son comúnmente disfuncionales, excesivamente dominadas por Alemania, y democráticamente insuficientes. Para empezar a poner las cosas sobre la mesa —y para que la UE vuelva a ganar apoyo—, se necesitaría ser resueltamente honesto sobre lo que ha ido mal» (Legrain Philippe, «Eurozone votes have been blackmailed and betrayed. No wonder they’re angry», disponible en línea aquí.) Además, continúa diciendo que «Los países de la unión Europea han abusado abiertamente del deseo de los griegos, los irlandeses y otros, de formar parte de Europa, y de su miedo de ser sacados de la zona del euro —el imponer inocuas condiciones sobre ellos es lo contrario a la solidaridad en la que dice basarse el proyecto de Europa (…) por consiguiente, una crisis que pudo haber unido a Europa en un esfuerzo colectivo por contener a los bancos que los metieron en este desastre, la han por el contrario dividido, explotando a los países crediticios —sobre todo Alemania— en contra de los deudores, tornando a las instituciones de la EU en instrumentos para los crediticios en aras de imponer su voluntad sobre los deudores.» (Legrain Philippe, «eurozone votes have been blackmailed and betrayed. No wonder they’re angry.»)

Alemania así, ha impuesto sus intereses y poder sobre países periféricos en aras de experimentar las posibilidades de lo que implicaría el desmantelamiento del estado de bienestar por el que tanto han luchado para consolidar. Los bancos, en este ínter, se han visto de igual modo beneficiados. No es sorpresa en este sentido, que proyectos antiestatistas como lo hemos visto, estén a la orden del día. Son muchos años ya de la implementación de políticas y reformas constitucionales donde el común denominador de la población civil, aquella que se ha visto embarcada en el proyecto de experimentación, está completamente aislada de la toma de decisiones supuestamente democráticas.

Foto: International Business Times.

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Aline Hernández (México, 1988), es curadora y escritora independiente. Ha publicado diversos cuentos como Demencia parafílica, Le Merlebleu Azuré y La Ventana, entre otros en medios como Revista Cartucho y el Periódico El Espectador. Asimismo ha participado en proyectos colaborativos como Pan para todos y Chicatanas. Su trabajo escrito explora temas como el neoliberalismo y el arte, crítica de arte, procesos de resistencia y comunitarios.