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Aprender escuchando, de Pensaré Cartoneras, por Aline Hernández


Por Aline Hernández / @AlineHnndz | Marzo, 2015

Recientemente el proyecto “Pensaré Cartoneras” publicó el libro Aprender escuchando. Autonomía, educación, guerrilla en Chiapas y Kurdistan. Bajo la licencia y la iniciativa de Creative Commons (organización sin fines de lucro que busca expandir el espectro de consulta de obras y textos a un mayor público), el colectivo se ha definido en sus palabras como “un principio de existencia (pero también) una apuesta”. A partir de materiales reciclados, buscan difundir y visibilizar textos que comúnmente permanecen en los márgenes utilizando esta condición como principio mismo de la publicación. El proyecto, tal y como explica el colectivo, “nace de un impulso de crítica social, divulgación e interdisciplinariedad para una práctica/teórica de la vida digna. Los textos aquí son una forma de este interés por construir conocimientos junto/ con/ entre los movimientos críticos de lo social que apuestan por la autonomía”.

El libro ilustrado por La Espora, dibujante del movimiento estudiantil chileno e integrado por textos de Janet Biehl, Jérome Baschet, Carlos Lenkersdorf y Petar Stanchev busca ahondar en los modos en que se está conformando las diversas formas de conocimiento en estas comunidades que se han caracterizado o bien por la autonomía como es el caso del Ejército Zapatista de Liberación Nacional o bien por un pensamiento libertario, impulsado por fuerzas separatistas kurdas bajo el proyecto de Confederalismo Democrático, proyecto libertario de auto-administración política “donde los grupos de la sociedad y todas las identidades culturales pueden expresarse en reuniones locales, convenciones generales y consejos” (Obdullah Ocalan, “Confederalismo Democrático. Propuesta libertaria del pueblo Kurdo”, Palapa Editorial El Rebozo, 2014, México)

En un momento social, político y económico por el que actualmente estamos atravesando en México, publicaciones de esta índole permiten, sin duda, no sólo comprender y compartir los esfuerzos de estas comunidades sino buscar los modos en que dichas propuestas, pueden tomarse y  llevarse a la cotidianidad desde los espacios en que opera cada uno. Es la posibilidad de abrir nuevos horizontes desde un principio que exige necesariamente un ejercicio de desaprendizaje. La editorial explica que “Ambas experiencias parten de finales del siglo XX para ofrecer un recorrido de más de una década de creación colectiva a través de nuestro siglo. Son lugares del mundo que han sido paulatinamente alejados de los focos de los medios de comunicación a los que nos entregamos por comodidad. Este estado de cosas, “entre la luz de los focos y la sombra del olvido”, les ha permitido recomenzar tras desaparecer guardando las armas: estar construyendo autonomía, un mundo volcado sobre un nosotras concreto y propio”.

Si bien para algunos de nosotros el caso concreto del EZLN resulta mucho más familiar, el caso por el contrario de Kurdistán puede resultar ajeno. Kurdistán que significa “tierra de los kurdos”, compone una región geocultural que se localiza entre Turquía, Siria (Rojava), Iraq e Irán. La lucha por la soberanía del pueblo data de la caída del imperio Otonomano, cuando tras su disolución, los territorios donde existían una población principalmente kurda, fueron divididos en nuevos Estados, logrando que los kurdos, pasaran a formar pequeñas minorías en cada uno de ellos. Tras la Segunda Guerra Mundial, un movimiento nacionalista kurdo adquirió fuerza sobretodo a partir del etononacionalismo que se desató en la Nueva República de Turquía que amenazaba con marginarlos aún más. A partir de ese momento, asociaciones como la Sociedad por el Avance de Kurdistán, fueron centrales para la construcción de una identidad. Más adelante, en los años 50, los Kurdos lograron obtener cierto reconocimiento político y cultural e impulsaron algunas colaboraciones con el gobierno de Turquía, sin embargo, las alianzas fueron destruidas tras el golpe de Estado que tuvo lugar en 1960. Durante los años 70, el nacionalismo empezó a recobrar poder y ideas propias del marxismo-leninista fueron tomadas con el fin de construir un pensamiento propio. Una nueva generación estaba siendo constituida y en medio de dicha generación, es que surgiría la facción separatista del partido Karkeren Kurdistan (PKK) o partido de trabajadores.

El PKK, ha sido una de las organizaciones primordiales en la lucha por la autonomía. Desde 1984 hasta el 2013, la organización emprendió una lucha armada contra el Estado Turco la cual buscaba ganar una serie de derechos políticos y culturales para los Kurdos en Turquía. De acuerdo con Abdullah Ocalan, uno de sus líderes, “casi la mitad de la comunidad vive en Turquía, donde representa en torno al 20% de la población del país.” El partido fue oficialmente creado en 1978 por un grupo de estudiantes revolucionarios donde figuraba Ocalan los cuales buscaban la formación de un Estado independiente, de corte marxista-leninista conocido como Kurdistán. Tras la captura de Ocalan, a manos del Estado Turco, el proyecto fue abandonado y sustuído por el hoy llamado Confederalismo Democrático, el cual está influenciado por ideales libertarios del comunalismo anárquico.

Hoy, frente a la batalla que se vive en Medio Oriente a manos de grupos radicales, el proyecto de Rojava parece estarse perfilando como una alternativa (recientemente lograron liberar el cantón de Kobane de la ocupación yihadista). Rojava es una región autónoma al norte de Siria integrada por tres cantones: Afrin, Jazira y Kobane. De acuerdo con Ocalan, “la administración puede ser llamada administración política no estatal o democracia sin Estado” y está abierta a muchos grupos y facciones políticas diferentes y donde “la ecología y el feminismo son pilares centrales”. Mientras que en pasíes como Irán, Turquía o Iraq, la religión asume un rol primordial como parte del nacionalismo, Rojava se rehusa a tomar a la religión como arma nacionalista y ha impulsado, por el contrario, un multiculturalismo. Estos y otros motivos, han logrado que paulatinamente, otros Estados apoyen a la iniciativa  de liberación kurda y que esta, deje de ser vista como una iniciativa terrorista. Recientemente integrantes fueron recibidos por el presidente de Francia Fracois Hollande quien busca iniciar un movimiento diplomático a favor de los Kurdos donde cuestiona las decisiones tomadas por el presidente Recep Tayyip Erdogan de Turquía, quien considera a las Unidades de Protección Civil de los Kurdos de Siria (YPG) bajo el lente del terrorismo, óptica impulsada tanto por Turquía como por los Estados Unidos.

Es valioso que proyectos de este tipo a la par de otras como la Palapa Editorial “El Rebozo” busquen visibilizar este tipo de luchas. Iniciativas como estas, inscritas en el medio cultural, pueden fungir como herramientas para dar a conocer problemáticas que han permanecido en la sombra para muchos. Por otra parte, la incidencia que tienen en materia de educación al estar generando materiales de consulta sobre luchas y resistencias, resultan fundamentales para fortalecer una red donde otras formas de vida y de relaciones puedan ser pensadas. Resulta importante familiarizarnos con situaciones que tal y como lo explica la editorial, quedan en los márgenes en medida que no forman parte de la agenda a la que tienen que ceñirse  los medios de comunicación oficiales. Tomar así estos ejemplos, no sólo apoyar estas iniciativas y darles visibilidad, sino llevarlas, en medida que sea posible, a nuestra vida práctica en forma  de pequeños cambios. Son muchos los colectivos, cooperativas y comunidades alrededor del mundo que buscan generar procesos de autonomía  y autogestión, el camino no es sencillo y casos como el de Rojava y el EZLN,se tornan fundamentales para alimentar el imaginario colectivo desde una dimensión teórica pero también práctica.

Conoce el libro y más sobre el colectivo

 Foto: Pensaré Cartoneras.