Música

OMAR SOULEYMAN: SINTETIZADORES EN EL DESIERTO


Omar Souleyman (Ra’s al-‘Ayn, Siria, 1966) es un hombre con los pies en dos mundos distintos; tras pasar las primeras décadas de su vida viviendo la demandante vida de los habitantes del desierto, descubrió a mediados de los 90 su talento como cantante, especializándose en cantar en bodas para acompañar la danza tradicional del dabke. Sus primeras grabaciones fueron cassettes realizados durante la fiesta matrimonial, los cuales se regalaban a los novios e invitados a manera de recuerdo. La profundidad emocional y febril rítmica de estas grabaciones llevo a que se copiaran y transmitieran de mano en mano. Un par de décadas después, existen alrededor de 500 grabaciones distintas de Souleyman, de las cuales circulan decenas de miles de copias en Siria.

En algún punto, Souleyman reemplazó al ensamble de instrumentos tradicionales que le acompañaban con un tecladista; Rizan Sa’id. Es posible que dicha decisión fuera más práctica que estética: es más fácil llevar un teclado Casio a una boda que un ejército de tablas, ouds y darboukas. Pero Sa’id resultó ser un músico excepcional, y el sonido único que emana de la combinación entre sus atronadoras cajas de ritmo y penetrantes timbres análogos y digitales con las melodías tradicionales del dabke empezó a despertar interés más allá de las fronteras. Ali Shaker (quien toca una versión eléctrica del instrumento de cuerda llamado saz) completa al heterodoxo ensamble, agregando mayor complejidad melódica a su nervudo y minimalista sonido.

 

 

Omar Souleyman en el festival de Glastonbury, en 2011

 

Wenu Wenu es el primer disco que Souleyman graba en un estudio occidental, bajo la producción de Kieran “Four Tet” Hebden. Sabiamente, Hebden se abstiene de adornar o modernizar el sonido del disco, con una producción clara y sobria que enfatiza la peculiar química entre la voz viril y firme de Souleyman y las filigranas melódicas de Sa’id y Shaker. El tecladista, en particular, demuestra ser un instrumentista imponente, alternando complejas líneas melódicas, bajos ondulantes e incluso solos de percusión sintetizada con gran elocuencia. El sonido musculoso y minimalista de Wenu Wenu recuerda al primer disco del legendario dúo de synth-punk neoyorquino Suicide, si bien parten de una tradición musical totalmente distinta.

 

 

Wenu Wenu, tema inicial del disco del mismo nombre

 

A primera escucha, Wenu Wenu puede resultar algo repetitivo, pero una escucha más atenta revela sutiles matices detrás de sus atronadores ritmos. Y si bien algunos críticos acusan a Souleyman de occidentalizar su sonido a fin de llegar a un público que desconoce el contexto social y cultural del dabke, Wenu Wenu se defiende por sus propios méritos; es un disco de música bailable vibrante, sencillo y potente.