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Nick Cave. One more time with feeling, por Esteban King Álvarez


Enero, 2018

Debe haber pocas cosas tan terribles en el mundo como perder a un hijo.

Nothing really matters / Nothing really matters when the one you love is gone

En 2015, mientras Nick Cave se encontraba grabando su último álbum de estudio, Skeleton Tree (2017), su hijo Arthur de 15 años de edad falleció al caer desde un acantilado de 20 metros de alto.

You fell from the sky / Crash landed in a field / Near the river Adur

Ante este horrible evento, Cave comisionó al director Andrew Dominik un film para dar a conocer el álbum y su proceso de gestación sin tener que dar ningún tipo de entrevista a la prensa o a los medios de comunicación. El resultado fue One more time with feeling (2016), un documental poco convencional que funciona para acercarse al proceso de grabación del disco y que se ocupa, también, de la imposibilidad de representar la pérdida y la ausencia.

They told us our gods would outlive us / They told us our dreams would outlive us / They told us our gods would outlive us / But they lied

En el cartel de la película aparece Cave concentrado, solemne, observando algo que se sitúa por encima de su cabeza. Delante de él hay una claqueta, uno de esos pizarrones que se utilizan en el cine para registrar las diferentes tomas. Con ese elemento, la imagen introduce el tono metanarrativo y autorreflexivo que caracterizan a todo el documental, puesto que One more time with feeling forma parte de esa tradición metacinematográfica a la que pertenece 8 ½ de Fellini: se piensa y deconstruye continuamente a sí misma.

And one more time with feeling / For love, you love, I laugh, you love / We saw each other in half / And all the stars are splashed and splattered across the ceiling

La primera escena consiste en una entrevista a Warren Ellis, colaborador esencial de los Bad Seeds y amigo cercano de Cave. Como buena parte de las entrevistas del documental, ésta ocurre en un coche, mientras Cave y Ellis se transportan con el equipo de grabación de un lugar a otro. Mientras Warren habla, la imagen se interrumpe debido a que la cámara está fuera de foco y sólo queda el audio. Warren menciona entonces lo complicado que es hablar de lo que está ocurriendo puesto que nunca ha hablado de la vida privada de Nick Cave. Y no le interesa referirse a la tragedia.

Desde este primer momento, se establece que el documental no busca un tono melodramático o amarillista.

I called out, I called out / Right across the sea / But the echo comes back empty

Aparece Nick Cave, se prepara para realizar una toma —y lo que vemos en el film es el antes de la toma planeada y lo que ocurre después de ella. Pregunta si van a grabarlo todo y le contestan: “sí, vamos a grabarlo todo”. Entonces lo hacen grabar una escena una y otra vez. Se le ve cansado, fastidiado, ojeroso. En este ir y venir, el documental muestra su propio proceso de grabación y edición.

La canción Jesus alone inicia con Warren probando sus pedales, generando la densidad sonora que subyace a toda la canción. Después, aparece junto a Cave escuchando una de las tomas. ¿Cómo funciona mejor la voz? ¿En esta toma o en esta otra? ¿Necesita el piano o no? Entonces reaparece Cave grabando un piano sobre la pista, y sobre la escena que transcurre, se escucha su voz viéndose grabar: “Debí haber ensayado más”, se recrimina. “I think I’m loosing my voice… Otra cosa que sumar a lo que he perdido: mi voz, mi iphone, mi juicio, mi memoria tal vez. Fuck”. Cave ensaya el coro y sigue comentando la escena en la que aparece hasta que hay un corte.

Después del corte, Warren otra vez con los pedales e inicia ahora sí la pieza como fue editada en el disco: Cave canta primero sobre la masa negra de Warren, apoyado en el piano, moviendo la cabeza y balanceándose; entonces reaparece Warren, ahora dirigiendo un ensamble de cuerdas que sube y baja de intensidad según el movimiento de sus brazos; y luego nuevamente Cave, canta pero ahora escuchando la grabación final en la cabina del estudio; y luego Warren otra vez tocando los pedales y modificando después los niveles de la pista en una consola en la cabina.

En Jesus Alone todos los momentos se funden. One more time with feeling juega y entrelaza distintas temporalidades.

Just step away and let the world spin / And now in turn, you turn / You kneel, lace up his shoes, your little blue-eyed boy / Take him by his hand, go move and spin him down the hall / I get lucky, I get lucky cause I tried again / I knew the world it would stop spinning now since you’ve been gone / I used to think that when you died you kind of wandered the world / In a slumber till you crumbled, were absorbed into the earth / Well, I don’t think that any more

En una de las entrevistas, el legendario vocalista asegura que sus canciones, ahora, son menos narrativas. Antes escribía relatos cohesionados porque así concebía su vida en un momento dado; o más bien, se corrige, porque era lo que necesitaba para otorgarle sentido a su existencia. Pero ya no cree en la narrativa ni en que la vida sea un historia. Ahora, los acontecimientos se apilan sin una lógica particular. Eso le parece más cercano a cómo es el mundo y a cómo se siente.

You’re a distant memory / in the mind of your creator / don’t you see?

Si el disco anterior, Push the sky away se caracteriza por tener un mood tranquilizador y suave, Skeleton Tree contiene drones, distorsiones y ruidos, así como ritmos tan bajos que a veces son difíciles de percibir. Hay más sintetizadores, cuerdas que se tensan, atmósferas sombrías y coros en falsete. Las letras no son narrativas, sino líricas. Más que historias, hay impresiones, sensaciones y metáforas.

Según Cave, el disco está en un estado crudo, mucho menos trabajado que todos los demás. Las circunstancias en las que se terminó de grabar hacían imposible cualquier otra cosa. “Hay algo en la naturaleza desnuda de estas canciones que hacen que Arthur esté en ellas”, reflexiona.

You’re still in me, baby / I need you / In my heart, I need you

La película, con excepción de la filmación de “Distant Sky”, donde interviene la soprano Else Torp, es en blanco y negro. Fue filmada con numerosas cámaras diferentes y con una cámara 3D. Tal vez el único bemol que se encuentra en sus casi dos horas es que, a veces, en ciertos momentos, la técnica se vuelve abrumadora y estorba. Tal vez, a veces, la golosina visual empalaga.

(Pero de esto sería muy difícil hablar en estas líneas: como miles de espectadores más, vi la película en mi casa, en una pantalla 2D, cuando la película fue grabada para 3D. A nadie sorprenderá que en nuestros bondadosos cines comerciales no se les haya ocurrido programar esta cinta. Por eso, de la tecnología prefiero no hablar demasiado, consciente de que al haberla visto fuera del contexto cinematográfico todo lo que digo aquí puede venirse fácilmente abajo).

I will miss you when you’re gone / I’ll miss you when you’re gone away forever / Cause nothing really matters / I thought I knew better, so much better

“¿Qué pasa con una catástrofe tan grande que te hace cambiar de un día para el otro? Te reconoces en el espejo pero eres otra persona… Vas al mundo y es el mismo pero has cambiado, así que tienes que renegociar tu relación con él (…) La pregunta de cómo estás aparece invariablemente y no sabes qué decir (…) Ves que toda la gente a tu alrededor es amable, pero, ¿en qué momento te convertiste en objeto de piedad?”, se pregunta desconcertado el cantante.

La tragedia de Arthur Cave es tratada sutilmente. En realidad, nunca se narra el evento preciso. Susie Bick, esposa de Cave, también es entrevistada largamente. “No tengo consejos que dar, no estoy en ese punto ni sé si lo estaré nunca”, afirma con la mirada sombría. Es ella quien en un momento enseña a la cámara un dibujo que hizo Arthur, cuando tenía 5 años, del lugar exacto en el que moriría tiempo después. Cuenta cómo se horrorizó al encontrar esta imagen, sobre todo, porque el dibujo estaba enmarcado en negro ¿Por qué estaba enmarcado de esta manera? ¿Sería acaso una especie de funesto presagio? Decidió esconderlo durante un tiempo, sin enseñárselo a su esposo.

Bick ya no sabe qué decir del dibujo y el silencio se vuelve incómodo. Nick Cave permanece a su lado sin poder decir nada tampoco. Ambos se toman de la mano y miran a la cámara, respiran hondo e intentan tranquilizarse.

There is more Paradise in hell tan we’ve been told.

El cantante habla de lo malo que fue todo esto para su proceso creativo. No había sublimación posible. Se quedó sin espacio para la imaginación. Se le ve sincero e incómodo ante la cámara. La cosa ha estado muy mal e intenta encontrarle un sentido, reducir el desastre caótico que pasa a algo manejable. “La gente te dice que vive en tu corazón, pero no es verdad. Te lo dice la gente, pero sabes que no vive”.

Sin embargo, hacia el final de la película, asegura que después de un tiempo decidieron “ser felices, como si la felicidad fuera un acto de venganza decidimos tener cuidado con nosotros y los que nos rodean”.

Let us go now, my darling companion / Set out for the distant skies / See the sun, see it rising / See it rising, rising in your eyes

Con los créditos finales, comienza una última canción. Esta es la única que no pertenece a Skeleton Tree. Se trata de una grabación de “Deep Water”, interpretada y cantada por Nick Cave junto a sus dos hijos, Earl y Arthur:

Your face is hidden from me / But your love is not / I will not reach for other things / Till I know what I have got / I’m walking through deep water / Trying to get to you.

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Esteban King Álvarez es licenciado en Historia y maestro en Historia del Arte por la UNAM. Se desempeñó como curador e investigador en el Museo Universitario del Chopo y actualmente coordina el programa de exhibiciones en Espacio de Arte Contemporáneo (ESPAC).