Música

Matando complacencias


Es 1983. El Vaticano retira la condena a Galileo Galilei después de más de 3 siglos de injusticia, en el cine se presenta El Regreso del Jedi, Argentina celebra sus primeras elecciones después de años de una dictadura brutal, y Madonna lanza su primer álbum homónimo. Dos días antes de este lanzamiento una banda totalmente atípica y diferente, pero sobre todo, completamente opuesta a la material girl, puso su primer disco en el mercado: Metallica y su ya histórico Kill´Em All.

Era pleno verano y la banda firmada por Megaforce Records (el hoy legendario sello metalero) rompió paradigmas de la música sin siquiera proponérselo. Decidieron ser la banda más rápida y, casi de casualidad, sentaron las bases de un nuevo género de metal: el thrash. Ellos solo pensaban en sacar un primer disco a la venta y lograr que, al menos, los oyeran. La sorpresa vino cuando en tan solo dos semanas lograron vender más de 17 mil copias. El experimento había logrado su resultado. Metallica era una realidad.

Metallica y su disco debut Kill´Em All (Mátalos a todos) eran un producto atípico de la época pero a la vez natural. Por un lado, era el momento del auge pop con productos como Cindy Lauper o la propia Madonna; Michael Jackson estaba en pleno apogeo y la new wave era una de las opciones “alternativas”. El género que Metallica revolucionó se encontraba en ese momento inmerso en el Glam Rock: el metal era un puñado de hombres maquillados tocando canciones pegajosas sobre el amor y el demonio.

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Por otro lado era una época de consumismo, de una esperanza nula sobre el futuro, todo esto producto de uno de los períodos de más alta tensión en la Guerra Fría. Los jóvenes no pensaban en elporvenir, pensaban en llegar al día de mañana sin que una bomba nuclear arrasara con ellos. Paralelo a esto, el auge de nuevas tecnologías, que hoy son común denominador, hacía del día a día un constante vértigo.

Producto de esto es Kill´Em all, disco diseñado para matar gustos y destruir paradigmas pero también para crear nuevos horizontes en un escenario musical limitado. Sus letras mencionan a la guerra, los conciertos de metal, el slam con grandes riffs y una rapidez no vista antes gracias a la influencia de bandas como Iron Maiden o el hardcore punk de The Misfits, gustos del cuarteto de veinteañeros que creó este álbum (originalmente destinado a llamarse Metal up your ass, con una portada muy afín al nombre y cuyo veto por parte de la disquera permitió tener un nombre más acorde a la época y con una portada icónica para la posteridad).

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El álbum en sí mismo es una revolución que abrió la puerta a bandas como Anthrax, Slayer o Sepultura creando una nueva escena underground y una nueva bocanada de aire al metal mainstream (quizá la última hasta hoy). El mosaico sonoro que integraba el sonido icónico de Cliff Burton con un bajo distorsionado, el doble bombo de Lars Ulrich, la guitarra líder de Kirk Hammett y la melódica de James Hetfield con su voz aún desgarrante, convirtieron de inmediato a Kill´Em all en el referente de un nuevo género. ¿Cuántas bandas pueden lograr esto en su primera placa?

La rapidez de los riff de guitarra, la oscuridad melódica de todo el disco o la distorsión de bajos a base de pedaleras en la única canción compuesta por Burton (Anesthesia) Pulling Teeth permitieron mostrar a una industria monótona la manera de cambiar el panorama en tan sólo 10 canciones y, apenas, 17 días de grabación.

 

Este 2013, Kill´Em All cumple 30 años y fue expresión de cuatro jóvenes que reflejaron su época sin pretensiones en 51:15 minutos. Hoy este disco, que quizá nació el mismo año que muchos de nosotros, cumple tres décadas de cambiar la historia y ahora, cuando lo escuchamos, hasta nos suena mejor que ayer, más joven que aquel 25 de julio de 1983, aún rabioso y rápido. ¿Cuántos de nosotros podemos decir esto a 30 años de ver la luz?

– Carlos Verastegui