Música

Los sonidos del fin del mundo de Triángulo de Amor Bizarro


Música viva para seres que están vivos: Triángulo de Amor Bizarro presenta Victoria Mística.

 

TAM

 

Media hora es lo único que necesitan Triángulo de Amor Bizarro para partirte la cabeza en dos con una motosierra. El nuevo álbum del conjunto gallego llegó por fin, luego de tres adelantos de sencillos y una fecha pospuesta por un par de meses. La espera lo ha valido todo. Un álbum sin concesiones ni miramientos, que te provoca un permanente escalofrío por la espina dorsal, te despega del asiento, te incomoda. Piezas repletas de fuerza, de ideas melódicas ejecutadas con precisión quirúrgica, de sorpresas y cambios de dirección. Triángulo de Amor Bizarro cuenta ya una carrera sólida y respetable de discos que anticipaban desde el primer segundo a un grupo con algo que decir, que no es poca cosa. Música bestial, encarnizada y viva.

Canciones que demandan levantarse de sitio y arrancarse a cortar cabezas, las que lo mantienen a uno dormido. Cortes de acero e hipnotismo. Repetición y angustia. De la buena. Las narraciones desde la destrucción, desde el lado más primitivo de los hombres modernos, son la regla de escritura simple y devastadora que Triángulo usa en este álbum. Una canción de amor atípica, el coro que invita a terminar la vida compartiendo lugar en la fosa común. Vaya pieza de vals de boda. La sinceridad cruenta permanece en cada una de las nueve canciones que conforman este disco, una protesta a sí mismos, a nosotros, a todos. No te deja respirar. Te toma del cuello y no te suelta. Una pesadilla que disfrutas, de la que no quieres despertar. Música viva para seres que están vivos, con la sangre hirviendo y sin ganas de darle otra maldita vuelta a la música de blancos que se ha vuelto inofensiva.

 


Luli Serrano Eguiluz