Arte

La semana de arte contemporáneo en ciudad de México


Por Emmanuel Boldo / @emanuelboldo

La ciudad de México es incompresible, simplemente porque no es una ciudad, es un sistema de microciudades con reglas específicas en donde cada habitante convive y se desarrolla a partir del punto geográfico en donde se encuentra. Algunos meses atrás los ciudadanos se quejaban brutalmente por el aumento de la tarifa del metro y la semana pasada se celebró en esta misma ciudad, la semana del arte contemporáneo en el marco de la feria de arte más famosa de Latinoamérica, sí Zona MACO, en donde las piezas más baratas llegan a costar alrededor de 33mil pesos, esta feria ha sido objeto de diversas críticas, que no solo atacan explícitamente la superficialidad de sus obras también se le acusa de ser un acto inútil.

Pero Zona MACO ya no está sola, hace un año el corporativo Archipiélago, ubicado en la colonia San Miguel Chapultepec, incursionó en el mundo de las ferias artísticas con su iniciativa Salón ACME, que intenta revivir aquellos salones de arte en los cuales se convocaba a jóvenes artistas a mostrar su obra. En su edición 2014 Salón ACME, pretende impulsar la producción artística mexicana e incluyó a Oaxaca como estado invitado en su guión curatorial. La visión de grupo Archipiélago parece distar mucho de la perspectiva de megaferia que ha reinado durante mucho tiempo en la ciudad, pero no lucha robar los clientes cautivos de MACO, más bien busca un nuevo público objetivo interesado en los proyectos emergentes.

Otra oferta que se integró al panorama de la ciudad de México este año es Material Art Fair, proyecto que se puede definir como versión rebelde, independiente y con esteroides de Zona MACO, esta nueva feria apostó como ubicación por el Centro Histórico de la ciudad, para ser exacto en uno de los salones del Hotel Hilton sobre la avenida Juárez. Material Art Fair es un enfoque diferente hacia la libertad creativa, para cuestionar francamente al espectador obligándolo a reflexionar la utilidad del arte en nuestra sociedad, lo más acertado de esta feria fue su serie de conferencias en donde abordaron temas como la relación de la ciudad de México como capital del arte latinoamericano o la cuestión acerca de sí la ciudad de México es un nuevo Berlín.

Aún no podemos afirmar que nuestra ciudad sea el nuevo Berlín, lo que sea que signifique eso, sin embargo, cada una de las ferias de arte representa lo que es esta ciudad, un repertorio de características que si bien son parecidas, no se pueden mezclar, porque obedecen a diferentes sistemas de creencias que nos enseñan a asumir la libertad creadora y la libertad de las personas que prefieren comprar en miles de dólares lo que muchos otros consideran basura.