Música

L’INVITATION AU VOYAGE: EL BAILE DEL REY


Por Pablo Cordero / @sugarskull12

Arizona Muse, modelo de preternatural belleza, viaja a bordo de un globo aerostático (que, según vimos en un video anterior, tomó a las afueras del museo del Louvre) y desciende en la Piazza San Marco de Venecia. Entra a un extravagante baile de máscaras, onírico y decadente. David Bowie (cuya belleza, con 66 años a cuestas, tiene también mucho de preternatural) toca el clavicordio en el centro de la sala, rodeado por hombres y mujeres con los rostros pintados o cubiertos. El texto del tema que canta, “I’d Rather be High”, supone un duro contraste con el ambiente de opulencia que le rodea; es cantado desde el punto de vista de un soldado jovencísimo que quisiera estarse drogando y pidiendo infructuosamente a su exnovia un favor sexual en vez de apuntar un arma hacia hombres ocultos en la arena. Arizona se sienta junto a Bowie, y un instante después despierta de su ensueño. El lugar está oscuro, abandonado, aunque el fresco pintado en el techo resplandece hermosamente. La modelo toma su bolso Louis Vuitton, del cual sobresale una carta, y parte a bordo de una nave china hacia su siguiente destino.

 

“L’Invitation au Voyage:Venice”, Versión del director

 

Se trata de la segunda entrega de la nueva campaña publicitaria de Louis Vuitton, “L’Invitation au Voyage”, obra del director Romain Gavras (en la primera parte, dirigida por Inez y Vinoodh, Arizona Muse recorre el Louvre antes de escapar, carta en mano, en el ya mencionado globo aerostático). La presencia icónica de Bowie nos invita a reflexionar sobre la relación que guarda el video con la música popular, y la manera en que dicha relación ha cambiado en años recientes.

 

“L’Invitation au Voyage:Louvre”

 

Sin lugar a dudas, entre las figuras que más hizo por establecer al videoclip como una de las formas de arte de mayor desarrollo en la última parte del siglo XX se encuentra Bowie; el DVD “The Best of Bowie” es un documento imprescindible dentro del género. Sin embargo, el ascenso de los medios de distribución digital y la incapacidad de las grandes multinacionales discográficas para competir con la piratería les han llevado a una tendencia creciente; la de invertir sus recursos y esfuerzos únicamente en conceptos inocuos que les garanticen recuperar su inversión, mientras que las propuestas aventuradas, riesgosas e innovadoras se ven marginadas hacia las disqueras indies, el financiamiento directo (“crowdsourcing”) y la autodistribución.

Cuando Bowie reapareció tras una década de silencio discográfico con el excelente The Next Day (del cual se extrae el tema que adorna al video de Vuitton), los cinco videos promocionales que acompañan al disco lo mostraron tan propositivo visual y estéticamente como lo ha sido en toda su carrera. Pero el hecho de que sean prácticamente los únicos videoclips dignos de mención en todo el año (sin contar a los de Miley Cyrus, Lady Gaga, et al., más comentados por el comportamiento ‘escandaloso’ de sus protagonistas que por contener imágenes particularmente memorables) nos muestra la triste realidad: las disqueras ya no invierten en la producción de videoclips excepto para sus artistas más populares, mientras que los músicos de carácter menos comercial no pueden costear un video con calidad profesional en su producción.

El mundo del video y el de la música distan mucho de haberse desvinculado, pero su relación cambia día con día. YouTube contiene miles de horas de grabaciones amateur realizadas en conciertos, mientras que ciertos artistas aprenden a emplear las limitaciones de las redes sociales para realizar videos de bajo presupuesto pero mucho ingenio que llegan a dispersarse de manera viral. Quizás la opulencia estética que solíamos esperar de los videoclips se quedará ahora en las millonarias campañas de Louis Vuitton, mientras que la relación entre el video y la música habrá de evolucionar hacia nuevos formatos.