Arte

Las nominaciones al oscar


Por Abel Cervantes

El día de hoy (16 de enero) se dieron a conocer las nominaciones al oscar, así, con minúsculas. Como sucede todos los años, las películas que compiten ofrecen una mezcla de varios ingredientes: producciones impecables y grandes repartos (liderados por caras reconocidas— el star system sigue siendo la mejor estrategia comercial de Hollywood) dirigidos por directores consagrados o, en todo caso, por jóvenes de cierta trayectoria.

El oscar premia más la calidad de manufactura que las propuestas estéticas. Si una película exhibe un trabajo de investigación y ejecución impecables respecto de la vestimenta de los personajes ganará un Oscar. Mucho más si hablamos de un filme cuya historia se ubica en alguna época remota. Pero a pesar de que la prensa y el público saben esto con anticipación, siguen cayendo en la trampa. Las redes sociales se desmiden en elogios para Gravedad, por ejemplo, que fue nominada en diez categorías: Mejor película, Mejor actriz, Mejor fotografía, Mejor dirección, Mejor edición, Mejor música, Mejor diseño de producción, Mejor edición de sonido, Mejor mezcla de sonido y Mejores efectos visuales.

Aunque resultara triunfadora en cada una de ellas, la cinta seguiría careciendo de las cualidades expresivas de un filme portentoso. Eso sí, nadie puede reprochar que Gravedad contiene una música a ratos interesante y algunas secuencias donde la cámara se mueve con cierta habilidad. Pero reconocer estas categorías de forma aislada es entender el cine como un cuerpo integrado por lenguajes que se pueden deconstruir… ¿acaso se puede medir, en una película, la calidad de una pieza musical sin tomar en cuenta las imágenes con las que dialoga?

Dentro de la categoría más atractiva, la de Mejor película, también se encuentran El lobo de Wall Street, de Martin Scorsese; 13 años de esclavitud, de Steve McQueen;  y Ella, de Spike Jonze. Este reconocimiento, el último en anunciarse en la ceremonia, es entregado a los productores de las películas. No perdamos de vista que para Hollywood los estándares se miden en audiencia y en calidad de la producción. Es decir, en la taquilla. Dejemos de reproducir discursos hegemónicos y tratemos de apreciar el cine con parámetros alejados de los de Hollywood, una de las industrias ideológicas más importantes del capitalismo.