Arte

La mejor canción en el cine


Por Alejandro Murillo / @fugitivo5

 

Once 

El primer soundtrack a la venta al público fue el de la película Ramona. La canción oficial era interpretada por Dolores Del Río. Para los músicos, la composición de una partitura puede requerir un esfuerzo creativo similar al de diseñar y registrar la mera trama de una película. Como ya sabemos, es común que además estas creaciones adquieran valor comercial. En ciertos casos, poseen también la virtud de funcionar dentro de las estructuras audiovisuales que posibilitan el relato en pantalla. La mayoría de las veces, son vehículo de otras informaciones, voz de una marca, típicas baladas con moraleja. Por supuesto que los músicos no son unos perfectos imbéciles. Tampoco los músicos académicos de Hollywood, que entre los finalistas al Oscar de canción original han contemplado a compositores como Elliott Smith y Aimee Mann, por sus composiciones algo atípicas dentro del espectro de orquestas y baladas. En 2014, Karen O consiguió una candidatura por su participación en Her, de Spike Jonze.

En el cine la música ya suena para todo. Porque un personaje la hace sonar, porque el director quiere que se escuche por encima del ambiente real, porque “lo normal” es que haya música de fondo, o porque de plano los personajes necesitan expresar sus sentimientos o dialogar entre sí, donde el extremo de este estilo vendrían siendo las películas musicales. Pero estas funciones no son lo que se reconoce entre los músicos académicos. Se privilegia la composición y orquestación antes que la relación entre el tema y la dramaturgia audiovisual. No tiene nada de malo, para el mercado ni para la música. Tampoco para las películas, si pueden existir independientemente de que algún artista de moda se escuche de repente cuando los protagonistas se van a besar o cuando algún personaje tiene una revelación.

Por otro lado, en la historia del Oscar ha sido inevitable premiar la música de películas que suelen encontrarse dentro de lo mejor de su año por el sentido que la música tiene en sus relatos. Ocurrió con Los paraguas de Cherburgo, el musical total de Jaques Demy en el que tanto lo más cotidiano como lo más melodramático tenían que expresarse cantando. Más recientemente, le pasó al moderno relato de músicos Once, cuyas canciones han sido denominadas como una celebración de la música.

Posiblemente eso sean ambas películas, una celebración audiovisual de la música en el cine, donde la mejor canción original del año no solamente es una gran composición sino una virtud de la narración.