Arte

La jaula de oro


Por Alejandro Vazquez / @aerodiolesi

 

 

Juan, Sara y Samuel son tres adolescentes guatemaltecos que migran a Estados Unidos, la jaula de oro que es a la que aspiran miles de personas para escapar de la pobreza. En el camino, los tres jóvenes se encuentran a un adolescente tzotzil de nombre Chauk que sueña con conocer la nieve y no habla español.

Esta road-movie tiene una dramaturgia cruda sobre la persecución de los sueños aunada con la narración, casi documental, de cámara al hombro sobre el viaje clandestino a bordo de «La Bestia», donde los personajes son hostigados por delincuentes y policías. En esta narración se hace énfasis en el valor de la amistad para superar los obstáculos de este viaje mortal.

En mi opinión, el reparto joven atina en mostrar el desamparo del viaje del migrante. Es notable la habilidad con que estos actores encarnan este grave drama. Esta película es la ópera prima de Diego Quemada-Díez y en 2013 recibió varios premios y nominaciones, entre los que resalta el premio a mejor reparto del Festival de Cannes de 2013 (Un Certain Regard) por las actuaciones de Brandón López, Karen Noemí Martínez Pineda, Rodolfo Domínguez y Carlos Chajon.

Quemada-Díez es un cineasta nacido en 1969 en Burgos, España y desde hace unos años ha demostrado que lo social puede expresar un sentido simbólico. Él ha intercalado su labor como director con la de fotografía de filmes de González Iñárritu, Fernando Meirelles y Oliver Stone, entre otros. Desde 2006 ha trabajado con la pobreza y la marginación como tópicos del realismo. En esta película se puede sentir que este director burgalés posee una sensibilidad capaz de mostrar la proeza de vivir en la marginación. Esta característica ha llevado a Quemada-Díez a ser considerado uno de los mejores directores iberoamericanos actuales. Sobre esta película se ha dicho que es un poema de las emociones humanas, sin embargo, a mi juicio esta afirmación no es precisa. Con todo y sus méritos, creo que este director tiene el defecto de abusar del sentimentalismo para llevarnos a su visión de que lo real es dramático, pero se ve justificado con el hecho de que él vivió en carne propia la experiencia de ser un indocumentado en Los Ángeles mientras comenzaba su carrera como cineasta.

Es muy difícil hacer que el drama realista no gane por chantaje y no es novedad que hay algo deshonesto en “vivir de los pobres” pero al parecer es uno de los tratamientos que le interesa y gusta al público iberoamericano.