Arte

La calle es de todos


Nueva York es una ciudad de millones de imágenes y, como consecuencia, millones de fotógrafos. De turistas de Nueva Jersey con sus iPhones a Scott Schuman de The Sartorialist e Humans of New York, todos quieren capturar un poco de la magia fotográfica de la metrópolis. Como dice uno de los fotógrafos entrevistados en Everybody Street el nuevo documental  de la fotógrafa y cineasta estadounidense Cheryl Dunn, la ciudad ha sido “la bella y la bestia, pero de vez en cuando la bestia también es bella.”

 

Hablando cien años antes, el fotógrafo Alfred Stieglitz comentó que la ciudad le parecía “como una máquina gigante, sin alma, sin corazón, pero sin embargo dudo que haya algo más maravilloso que Nueva York en el mundo actual.” Durante una exposición de sus fotografías montada en el Museo Seaport de Nueva York en 2010, los comisarios pidieron a Dunn que realizara un corto sobre los fotógrafos quienes, como ella, se han dedicado a la documentación fotográfica de la vida callejera de la Gran Manzana. “Everybody Street” fue el producto final de dicha colaboración, cuya versión abreviada se estrenó como parte de la programación pública de la exhibición.

La versión completa, que se ha proyectado en el Tate Modern en Londres y durante la última edición del festival Hot Docs en Toronto, no sólo documenta las vidas y obras fotográficas de varios fotógrafos callejeros neoyorquinos sino también explora e intenta capturar la energía y el peligro que manejan dichos artistas durante sus expediciones callejeras. Desde el estreno de la versión abreviada del documental, Dunn ha pasado los últimos tres años estudiando minuciosamente los archivos, lugares favoritos y las historias de los varios fotógrafos, incluyendo a Bruce Gilden, Mary Ellen Mark, Jamel Shabazz y Luc Sante, entre otros. Pasó horas observando los ritmos callejeros de Harlem con Bruce Davidson y buscando momentos cotidianos, graciosos e humanos con Elliot Erwitt para encontrar, como lo describe Joel Meyerowitz en el documental, “ese gesto instantáneo en el que se aclare la vida.”

 

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Tal gesto, como evidencia el documental, siempre está en cambio. Guy Le Querrec comentó una vez que el fotógrafo “es un acróbata pisando la cuerda floja de la chance, intentando capturar estrellas fugaces.” Los momentos íntimos que Dunn comparte con los fotógrafos reflejan la identidad cambiante de la calle, de sus habitantes y de los que la documentan. La calle, como indica el título, es de y para todos.

 

Grace Remington