Arte

La caligrafía misteriosa de Parastou Forouhar


Actualmente vivimos en un mundo de inmigrantes cuyos movimientos no sólo transforman las culturas y sociedades por las que pasan sino que también crean una melodía de lenguajes, experiencias e identidades que enriquecen tanto al entorno recipiente como al inmigrante. La artista iraní Parastou Forouhar ha cubierto paredes y suelos de varios museos y galerías con letras persas como parte de su serie en desarrollo, titulado “Written Room.” Cada una de sus instalaciones transforma el espacio vacío que ocupa con su escritura decorativa que se ve agradable visualmente, transformadora arquitectónicamente y abierta a varias interpretaciones.

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La caligrafía elegante que Forouhar aplica a todas las superficies de los espacios complementa el vacío de cada interior, un contraste que crea un expositor melódico. Los textos se entienden en el Medio Oriente (por lo menos por los que leen Farsi) pero en la cultura occidental en la que la artista se ha incorporado, la letra se convierte en algo extraño, no conocido y entonces exótico. Hablando del proyecto, la artista dice, “La escritura se ve extraña, sino marciana, porque es ilegible para visitantes occidentales. Como un texto incomprensible, se convierte en ornamento puro. Al resistir los intentos de visitantes occidentales a asignarle significado, la escritura se mantiene encerrada en su aspecto gráfico y visual y, así, permanece como una representación pictórica.”

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Forouhar comenta, “La serie tiene que ver con mis experiencias como inmigrante y lo que yo he tenido que hacer para redefinir espacios para mí misma, pero también refleja los problemas que he tenido mientras mi lengua materna ha perdido su función diaria dentro de un nuevo entorno… Se convierte en memoria, en ambigüedad entre la tristeza y una herida, pero a la vez en algo abierto a otros tipos de percepciones.” Dice, “Me siento en casa en Alemania, pero a la vez no. Me siento en casa en Irán, pero no. Lo que hago con mi arte es cultivar el espacio intermedio.”

– Grace Remington