Arte

La belleza de lo cotidiano


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“Toda mi vida me divertí, fabriqué mi pequeño teatro”, dijo en alguna ocasión Robert Doisneau, uno de los mayores exponentes de la fotografía francesa. Su lente captó instantes de la vida cotidiana en el país galo: niños en el salón de clases ansiosos por la hora de la salida, la espontaneidad de un beso, dos hermanas que caminan por las calles de París para ir a comprar leche, los días de trabajo en una fábrica automotriz o una mujer atónita frente al cuadro de una mujer desnuda.

Momentos como éstos  son parte de la selección de 79 fotografías que conforma la exposición Robert Doisneau. La belleza de lo cotidiano, la cual se presenta en las salas Justino Fernández y Paul Westheim en el Palacio de Bellas Artes hasta el 29 de junio.

El universo que captó la lente de Doisneau entre los años 30 y 80 comprende más de 450 negativos, a partir de los que se hizo la selección para esta muestra a cargo de Francine Deroudille y Annette Doisneau, hijas del artista. Entre las imágenes, seguramente reconocerás la escena de una pareja que se besa frente al Hotel de Ville de París, despreocupada por todo lo que ocurre a su alrededor.  Esta foto titulada Le Baiser de l’Hotel de Ville (El beso, 1950) es una de las más reproducidas en todo el mundo.

El registro de la vida cotidiana por las calles de París a cargo de Robert Doisneau muestra esa parte de la ciudad que sólo se reconoce en las personas que la habitan. Los rostros de los niños son un reflejo de la naturalidad de cada instante captado por el fotógrafo. Estos testimonios de los primeros 44 años de su trabajo, son un recorrido por su evolución técnica y por su exploración en la composición de sus imágenes que, sin duda, se han convertido en un símbolo de la vida en París.