Arte

KRISTALLNACHT


Por Andrés Reyes / @MrIntra 

 

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“Cien millones de cadáveres, sembrados a través de la historia, no son más que humo en la imaginación”.

Albert Camus, La peste.

 

Han pasado setenta y cinco años desde la Noche de los Cristales Rotos, aquel fatídico 9 de noviembre de 1938 en el que las tropas de Hitler atacaron más de mil quinientas sinagogas y siete mil negocios judíos, apresando a por lo menos treinta mil personas para su reclusión en campos de concentración, precediendo así la llamada solución final.

Sin duda alguna el holocausto es un tabú que pocos artistas han querido retomar debido a la carga moralista que éste conlleva, sin embargo, han existido algunos que con su obra han rendido homenaje a este oscuro pasaje de la historia. Tal es el caso del artista austriaco-irlandés Gottfried Helnwein, quien con su hiperrealismo, conmemoró en 1988 el cincuenta aniversario de la novena noche de noviembre. Se trata de la instalación Ninth November Night, pieza que intervino las calles de la ciudad de Köln, una de las ciudades alemanas más afectadas en el pogromo nazi. De esta manera, justo por el enfático vínculo que esta obra tuvo tanto con la ciudad como con sus habitantes, responde a una estética relacional en la que las interacciones humanas dentro contexto social en el que estuvo inserta la obra, se vieron intervenidas por la misma en tanto ésta se apropió procesualmente de su realidad.

La pieza estaba conformada por decenas de retratos de niños violentados por la guerra, con lo que el artista intentó contemporaneizar la identidad de millones de víctimas afectadas por el nazismo. Si bien con esto Helnwein intentó remarcar la paradójica indiferencia actual en torno al tema, recordándole a los ciudadanos de Köln que la violencia y la apatía generan un círculo vicioso en el que el primero conlleva al segundo y viceversa; habiéndose declarado abiertamente como seguidor de Hitler, desde mi perspectiva refleja la inconsistencia discursiva y a veces contradictoria de la estética del austriaco en la que podemos encontrar vestigios tanto de la amargura del expresionismo alemán y como de la banalidad el arte pop. A partir de Ninth November Night Helnwein patentó y explotó el recurso iconográfico de la violencia sobre los niños hasta convertirlo en su sello distintivo, generándole un éxito comercial que creo que ha abaratado la genialidad de la idea original.

A finales del año pasado, como parte de una triple exposición,  Helnwein presentó en la ciudad de México la instalación Santos inocentes, variación de su Novena Noche de Noviembre con la que buscó homenajear a las víctimas de la guerra contra el narco.