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Kpop, el sueño surcoreano


De qué hablamos cuando hablamos de Gangnam Style

Por Silverio Orduña

 

La batalla extrema entre inocencia y sensualidad configura el estilo de las bandas de kpop. Cobijados por la moda y el mundo digital, estos grupos de adolescentes eternos de Corea del Sur han invadido el mundo con su música y sus coreografías. Uno de los éxitos bestiales lo representa el Gangnam Style, del cantante PSY, que con más de mil millones de vistas encabeza la lista de videos más populares en los ocho años de vida de YouTube.

De acuerdo con The New York Times, la potencia mundial de Corea del Sur  siempre había estado irritada por no exportar productos culturales. El desarrollo industrial que experimentó este país asiático entre 1960 y 1970 potenció el interés por los avances tecnológicos; empresas locales como Samsung y LG, principalmente, se convirtieron en multinacionales. Ahora, además de teléfonos móviles, los surcoreanos ofrecen al público internacional una forma particular de moverse.

Para crear el Gangnam Style, el famoso PSY estudió el movimiento de varios animales. Así se le ocurrió imitar el galope de un caballo y trabajó por varios días con los coreógrafos para pulir la danza. El baile se reprodujo como virus y atravesó muchísimas y variadas esferas sociales; desde los vagones del metro hasta Madonna y el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon. También el artista contemporáneo Ai Weiwei se puso a bailar e ideó una versión irónica de protesta.

Otro de los logros fenomenales del kpop es la banda Girls’ Generation, que apareció en la escena surcoreana en 2007 y dos años después consiguió en su país el título de “Canción de la década” con el sencillo Gee. Pero apenas la historia comenzaba. El alcance de difusión y distribución de las redes sociales posicionó mundialmente a estas nueve chicas de piernas largas y cara de inocencia, quienes en 2010 vendieron más de once millones de copias digitales de su álbum Oh! En 2011, con The Boys, entraron triunfantes al mercado internacional, pues el disco se grabó en coreano, japonés e inglés.

El baile, además de la música, caracteriza a Girls’ Generation. Tanto en sus videos como en sus presentaciones en vivo explotan la sensualidad contenida que representa el movimiento de su cuerpo. Sus coreografías son sencillas: unísonos que hacen ver a las nueve chicas como un mismo modelo de belleza oriental; y desplazamientos unitarios breves que le otorgan personalidad a cada una. Aunque parezca simple y su danza muy pop, se nota el rigor de estructurar un cuerpo de baile tan disciplinado y preciso como sucede en las compañías profesionales.

En enero de 2012, Girls’ Generation viajó a Estados Unidos y se presentó en el programa de televisión “Late Show”, con David Letterman, asegurando su entrada rotunda al mercado musical de occidente. Con una imagen más oscura y glamurosa, las nueve chicas veinteañeras, sin importar el abuso evidente del playback, arrebataron la mirada por su exótica sensualidad oriental. Con el tiempo, sucedió una evolución en el lenguaje corporal que han adoptado; ahora en 2013, con su nuevo álbum I Got a Boy, dejaron muy atrás los temas melosos.

No todos los grupos de kpop trabajan los ritmos bailables, también hay baladas y algunos exploran el lado rudito del rock. Es fácil caer en las redes de estas melodías pegajosas que incitan al baile o la cantada. En México hay grupos de fanáticos y profesionales que coverean las canciones y las coreografías aún sin dominar el idioma coreano. Karaokes y convenciones especializados se multiplican como los fans.

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Del 18 al 30 de octubre de 2011, la UNAM organizó el cuatro Encuentro Internacional de Danza, con el tema Del Takju al Tequila, un diálogo escénico entre varios exponentes surcoreanos y mexicanos de danza contemporánea. La EDX2 Dance Company, dirigida por Inso Lee, ofreció dos funciones que emocionaron al público por su propuesta estética relacionada con el hiphop y vigorizada por la frescura de sus integrantes. Este grupo, en particular, expuso un pedazo del trabajo dancístico de Corea del Sur que mezcla las técnicas occidentales con los temas y las inquietudes de sus artistas, provenientes de su propia cultura del cuerpo.