Otras disciplinas

Jérôme Bel, el coreógrafo insolente


El coreógrafo francés Jérôme Bel cuestiona, a veces de manera insolente, las reglas de la danza.

Por Silverio Orduña

 

Ganador de The New York Dance and Performance Awards en 2005 por The show must go on, su coreografía más famosa, inquieta porque se vuelca contra las convenciones.

 

 

Estrenada en París en 2001, el escándalo de esta obra ocasionó que dos críticos se golpearan y que el público abucheara y exigiera el reembolso del boleto. La razón fue que Bel desdibujó las fronteras formativas entre el bailarín y el público. Subió, en parte, lo cotidiano al escenario. ¿Por qué los cuerpos de los bailarines deben, obligatoriamente, manifestar proezas físicas frente al público?

Las fronteras de la danza se expanden, se mezclan con las de otras disciplinas. Esto ocasiona que el espectador se enfrente con hechos que parecen más una tomada de pelo que una coreografía. Sin embargo, resulta tramposo pensar que por la simple razón de incluir cuerpos entrenados con otras técnicas o recursos extradancísticos como el video, la plástica o la actuación se otorgue validez a una propuesta de danza contemporánea.

En The show must go on participan, durante 90 minutos, dieciocho intérpretes vestidos con ropa de calle y un DJ. La banda sonora se compone de dieciocho éxitos internacionales de John Lenon, Queen, David Bowie, Tina Turner, Celine Dion, entre otros. La cultura popular y el movimiento “común y corriente” predominan en la pieza.

En este tipo de obras, el concepto de virtuosismo en un bailarín no es el tradicional. Las piruetas, los grandes saltos y la contorsión, habilidades exigidas en un ejecutante, le han cedido el paso a la sola presencia corporal frente al escenario vacío. El reto es manipular la energía, el poder del cuerpo y sus avatares de significado. Nada sencillo.

Kristin Hohenadel, crítica de The New YorK Times, calificó a The show must go on como “provocativa, cerebral y graciosa”. Debra Craine, de The Times, opinó que la obra se salva de la banalidad por el humor inteligente de Bel, propulsado por el sentido literal con la que la puesta en escena se relaciona con la música; y, aunque puede ser pretencioso, es difícil no seguir su juego. Le salió el chiste.

Como parte de la programación de Transversales 2013, la coreografía Cedric Andrieux, de Jérôme Bel, se presentará el 31 de julio y el 1 de agosto en Pachuca.