Arte

Jane Campion


Por Abel Cervantes

Es una mujer de cabello largo lacio cano, pero podría ser otra: una de rizos brillantes que apenas llegan al hombro mientras mira la cámara fotográfica con un gesto que fusiona desafío e inocencia, durante una entrevista para Interview Magazine en 1992 a propósito de su película en construcción: El piano (1993); una de sonrisa trémula y guedeja anhelante que posa para la cámara con el Oscar por mejor guión original que recibió en 1994 por El piano (cinta con la que también ganó la Palma de Oro del Festival de Cine de Cannes y un sinfín de nominaciones en uno y otro festival internacional, pero que no pudo obtener el de Mejor película en los premios que concede el Instituto de Cine Australiano); o una de mechones cortos desprolijos que dejan ver las orejas que lucen un arete pequeño, pequeño, que de tan pequeño parece una luz que brilla ante la cámara fotográfica, un destello, una imperfección al momento de capturar su rostro, seguramente en una sesión de promoción de su, en ese entonces, más reciente filme En carne viva (2003).

Jane Campion nació en Nueva Zelanda en 1954. Estudió Artes en la Universidad de Victoria de Wellington y posteriormente en la Escuela de Artes de Chelsea, en Londres. Sin embargo, en 1982 comenzó su carrera cinematográfica con el corto An Exercise in Discipline –Peel, con el que fue aceptada en la Escuela de Cine y Televisión de Australia. A Campion el formato de corta duración no le es ajeno. Ha producido un puñado de trabajos audiovisuales —Passionless Moments (1983), Mishaps of Seductions and Conquest (1984), A Girl’s Own Story (1984) y After Hours (1984) — que giran alrededor de sus temas más trascendentes: el amor, la relación entre el cine y la literatura o la psicología de las mujeres. En The Water Diary (2006), fragmento de 17 minutos incluido en la película 8, la directora narra la historia de una adolescente que vive en una paisaje páramo abrumado por la sequía en el momento que descubre su sexualidad. Obsesionada con los caballos, ejecuta un ritual a través de su violín para atraer la lluvia. La cámara retrata sutilmente los movimientos de los personajes. Y expone el vínculo entre el horizonte, los caballos y el erotismo.

Ha sido seleccionada como presidente del jurado del Festival de Cine de Cannes en 2014. Una distinción que también han recibido Steven Spielberg (2013), Nanni Moretti (2012), Robert de Niro (2011), Tim Burton (2010) e Isabelle Huppert (2009). Como pocas mujeres en el cine ha sabido distinguirse con un temperamento sensible e inquietante. La prensa, sin embargo, se separa entre sus seguidores y críticos.