Otras disciplinas

Inventario de Monstruos


Por Ximena Flores / @matitatierna

Una de las situaciones más extrañas en el ámbito de la difusión y promoción de la danza contemporánea, es la falta de nuevos públicos, aun cuando la cultura mexicana esté vinculada estrechamente con la danza. La apreciación de la danza contemporánea (así como otras disciplinas) parecería un asunto sólo de iniciados; piezas que escapan por completo del entendimiento de un público más “general” —si acaso el término es todavía posible—, temáticas y lenguajes ajenos a sus espectadores. La poca apreciación de la danza en México, no se debe a más que al poco interés de coreográfos, bailarines y teóricos en la formación de nuevos públicos o en todo caso de convertir a estos en cautivos. No obstante, no todo es color negro o blanco. En los últimos años, el círculos dancístico ha buscado, creado y promocionado nuevos espacios que permiten la gestación de espectadores de la danza contemporánea, posibilitando así su apreciación y disfrute.

Magdalena Fernández Child —maestra, promotora y coreografa de la danza contemporánea en México— forma parte de este grupo de creadores latinoamericanos interesados en una danza social, más cercana a lo colectivo que a lo individual. En el marco del proyecto cultural, auspiciado por CONACULTA, Desde las Banquetas Haciendo Fiesta Fernández, Child presentó la pieza Inventario de monstruos en el escenario del foro al aire libre Xicotencatl, en la delegación Benito Juárez el pasado 7 de diciembre. La obra tiene como objetivo acercar al espectador a la creación dancística a partir de la interacción directa con ésta. El asistente posibilita la coreografía a partir de la expresión de sus miedos o temores dibujados en una simple hoja de papel. El dibujo es mostrado posteriormente a los bailarines, mismos que tendrán que llevar a cabo una improvisación no mayor a los cinco minutos.

La riqueza del proyecto reside en su argumento continúo y cambiante de cada una de las improvisaciones,  que tienen como único enlace el miedo del espectador. La exploración dancística de los bailarines concede a los asistentes la posibilidad de armar su propia historia no ajena a sus pares, pues habla de lo más inherente al ser humano. Lo cotidiano se revela entonces, no como una sucesión de acciones comunes a cada uno de los espectadores, si no a los secretos más profundos de cada uno, que conviven diariamente en sus actividades, interfiriendo en ellas, dándoles forma.  A partir de la obra, el espectador se otorga un conocimiento más profundo de sí mismo, en un lenguaje que no pretende pasar sobre él, si no a través de él. La consecuencia inmediata: una catarsis que no proviene de los procesos individuales, si no de lo colectivo. El saber los miedos de los otros a partir de la escenificación de estos, así como la comunicación entre espectadores y artistas, le da una herramienta muy importante a los asistentes: el entendimiento de lo que ven, no es impropio del sí mismo. La labor de Fernández Child es loable y viable en un contexto artístico cada vez más abierto a la intervención directa del espectador, entendiendo a éste como co-creador y no sólo como receptor del mensaje.