Arte

Inside Llewyn Davis


Por Monserrat Garduño Hernández / @junerainbowns

 

 

Una película de un viaje que no llega a ninguna parte, de esta manera se puede conceptualizar la más reciente entrega de los hermanos Coen: Inside Llewyn Davis ambientada durante el invierno de 1961 e inspirada en el libro “The Mayor Of MacDougal Street” autobiografía de Van Ronk  (uno de los más emblemáticos cantantes de folk pre-Dylan de principios de los años sesenta de Greenwich Village), el filme nos lleva a ser testigo de los esfuerzos en solitario de Davis Llewyn por hacerse espacio dentro de la escena folk después de que su compañero se suicidará saltando del puente George Washington.

Con los elementos comunes que se repiten en las películas de los Coen, mismos que les ha permitido crear un sello distintivo, esta es una historia de humor negro, donde por medio de diversas situaciones sórdidas el espectador puede sentirse identificado con el protagonista y su dinámica continúa destinada al fracaso.

Parte de las irónicas y  absurdas situaciones que acosan al protagonista durante el filme tales como vivir de la caridad de sus amigos, buscar un reconocimiento que nunca llegara, sufrir el desprecio de su hermana y la ira de la novia de su amigo con la cual ha tenido un affair, entre otras malas decisiones; nos ayuda a indagar sobre los comportamientos y actitudes que esconden verdades que desagradan a la naturaleza humana, con lo que el espectador puede ejercer un ejercicio de análisis, reflexión y critica.

Probablemente lo anterior nos pueda llevar a codificar el secreto detrás del éxito de Joel David y Ethan Coen: este dúo pueden convertir el argumento de una desgracia en un poema cinematográfico, como afirmaría el más grande de los hermanos “a veces puedes hacer una canción tristes y sentirte bien por hacerla. Es algo raro, perverso, pero no siempre es malo.” [1]

Héroes melancólicos incapaces de adaptarse al contexto envueltos en hilarantes situaciones son los personajes claves de las filmografía Coen, quien a través del humor negro, pueden mostrarnos otra perspectiva sobre el factor suerte, el destino y las casualidades.

Al igual que una canción folk, la cual  nunca es nueva y nunca envejece, esperamos que esta obra cinematográfica corra la misma suerte para ser parte del mosaico de referentes de la exquisita filmografía coeniana.



[1] Ethan Coen “Sometimes you do a sad song and it feels good to do a sad song. It’s a weird, perverse thing, but sad isn’t bad sometimes.”