Arte

Ichwan Noor y su Beetle esférico


La escultura contemporánea busca constantemente nuevas formas no sólo de expresión, sino también de impactar al público. En esta senda, la obra de Noor, literalmente, cuestiona las leyes de la física y reta nuestra noción formal de los objetos.

Por Beatriz Vernon

 

A pesar de llevar dos décadas exhibiendo su trabajo, la fama del artista Ichwan Noor (1963) había sido puramente regional hasta hace unos días, cuando el mundo puso los ojos en su obra presentada en Art Basel Hong Kong. El indonesio impactó a todos con una escultura esférica de un Beetle de Volkswagen de 1953 que reta las leyes de la física. Esta es parte de su serie de coches en la que también hay un Beetle en forma de caja.

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Ichwan Noor ya era conocido por sus esculturas de gran tamaño que muchas veces personifican al objeto; pero sobre todo por ser “el creador” en su estudio de Yogyakarta en el que, gracias a su maestría, ayuda a demás artistas asiáticos que lo visitan a realizar sus piezas tridimensionales.

Esta es la explicación sobre el Beetle esférico:

La idea emergió de una percepción personal hacia los objetos que son productos de una cultura de transporte, que introduce señales de emociones espirituales. Tener un automóvil es tener una identidad “mágica” (súpernatural). Las esculturas representan la interacción entre los humanos y el reino de los objetos, con una fuerte tensión espiritual que afecta el subconsciente y que rinde una nueva actitud animista. Al combinarlas técnicas de manipulación y sustitución, la forma de esta escultura tiende hacia la distorsión realista, que permite nuevas interpretaciones sobre el objeto (coche), como una cambio de percepción que crea un significado asociativo.

Sin duda Art Basel Hong Kong dio pie a que muchos conociéramos varios artistas del lejano oriente de los que seguiremos escuchando, siendo Ichwan Noor uno de los más destacados.