Arte

GOYA Y LO SUBLIME


Por Andrés Reyes / @MrIntra

 

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

 

Los disparates de Goya, exposición presentada en la Sala Manuel Tolsá del Museo Nacional de San Carlos llega a su último mes de exhibición. La muestra del pintor del romántico aragonés lleva ya casi siete meses abierta al público, y no es sino hasta el próximo veintitrés de marzo que ésta llegará a su fin. Según los especialistas del museo, la serie de grabados Los disparates, reflejan una prematura beta modernista en el carácter de Goya. Pues tanto a través de la gran imaginación del artista, como en su capacidad casi automática de creación, la serie de Los disparates deja de lado el estilo al que nos tiene acostumbrado el pintor.

Los disparates fue la última de las cuatro series que Goya realizó  a finales del siglo XVIII y principios del XIX. Está conformada por veintidós piezas de las cuales, dieciocho están exhibidas en el San Carlos como parte de Los disparates de Goya. En estas estampas, Goya transgrede los valores estéticos de la época, rechazando los cánones que la sociedad imponía como obligados gracias al peso moral impuesto por la tradición. Las piezas relatan escenas nocturnas y carnavalescas; imágenes oníricas que responden a una estética más bien grotesca, y que satirizan alegóricamente la compleja iconografía eclesiástica. De esta manera la sociedad, y todos los elementos que la conforman, son hasta cierto punto, banalizados sarcásticamente. La serie ha sido descrita como un perfecto ejemplo de la estética de lo sublime descrita por Immanuel Kant en lo Observaciones sobre el sentimiento de lo Bello y lo Sublime de 1764. Pues lo terrorífico de las estampas que conforman la serie, trasciende sobre la experiencia sensorial que la belleza puede proporcionar al espectador, generando como consecuencia displacer en éste. En este sentido, se puede decir que justo en lo sublime como característica estética es que se le podría considerar a esta serie como una prefiguración de los ideales modernos, pues “abandona” —hasta cierto punto— el concepto clásico de cómo hacer arte. Sin embargo, como la historia lo ha dejado muy claro, tal prefiguración no es considerada como una de las principales características de la obra de Goya. Desde mi punto de vista, esto se debe a que es accidentada y no deliverada. No obstante, sea por una razón o por otra, Los disparates de Goya es una exposición obligada para los amantes del arte tradicional.