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Fascinación por la danza minimalista


El minimalismo escénico está reviviendo.

Por Silverio Orduña

 

El minimalismo, corriente estética estadounidense que se desarrolló entre los años sesenta y setenta del siglo pasado, promulgó que los efectos máximos en el arte se consiguen con el mínimo de elementos. Iniciado en la escultura, el diseño y la arquitectura, este pensamiento llegó a las artes escénicas. Lucinda Childs se consolidó como la pionera de la danza minimalista, estilo que explotó la repetición perenne de frases coreográficas, la incansable reiteración de gestos y la inmovilidad.

 

www.lucindachilds.com

 

En “Menos es más”, un artículo publicado por el crítico de danza Omar Khan en el diario El País, se señala que esta corriente se creyó efímera y olvidada desde la década de los noventa. Uno de los trabajos representativos de Childs, Carnation, data de 1964. Este solo coreográfico explota el movimiento escaso y le imprime un sentido irónico al papel de la mujer de la época, otorgando otro significado a la interacción con objetos cotidianos, como fibras para lavar trastes.

Khan enfatiza que la obra emblemática del minimalismo escénico sigue siendo Einstein on the beach, una ópera experimental estrenada en Nueva York en 1976, con música de Philip Glass, dirección de Bob Wilson y coreografía de Childs, que se remontó en 2012 en el Palacio de Bellas Artes y otros lugares del mundo con sus íntegras cinco horas de duración sin intermedio.

 

www.asaltodelinea.blogspot.com

 

El minimalismo está reviviendo. La alemana Nicole Beutler regresó la mirada hacia Lucinda Childs para componer 2: Dialogue with Lucinda, una revisión coreográfica de dos obras de Childs, Radial Course (1976) e Interior Drama (1977). “En muchas de mis piezas anteriores ya había trabajado con la estrategia de la repetición, pero nunca como un acto conceptual. Lucinda dice que sus piezas procuran una intensa experiencia que procede de ver y escuchar, y esta idea me empujó a indagar con detenimiento cómo ella compone a través de patrones matemáticos”, dice Beutler para El País.

 

www.madrid.org

 

En su artículo, Khan advierte: “La experiencia de la danza minimalista es vivencial. Resulta difícil explicarla sin que luzca como una propuesta demasiado fría, esquemática y aburrida, pero su dinámica y fascinación vienen de la implicación del que la observa. Exige la concentración primero y, desde allí, conduce al hipnotismo, a la fascinación y la admiración, gracias a su entramado perfectamente matemático y racional.”