Arte

Escultura voladora


 

¿Qué sucede cuando se combina la arquitectura con la escultura y el resultado se lanza al espacio? Tomando inspiración de las primeras experimentaciones en aviación de Alexander Graham Bell, el artista argentino Tomás Saraceno ha estrenado su nuevo proyecto, titulado “Solar Bell,” para demostrar y experimentar con el futuro de la arquitectura y escultura voladora.

 

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El modelo que acaba de estrenar en Rotterdam es más ligero que el aire, se levanta por el aire y se construye de las tecnologías más avanzadas del campo de energía sustentable del viento. Se usan tuberías ligeras de carbono para el marco y paneles solares delgados para las “velas” de la escultura flotante.

 

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“Solar Bell” es parte de un proyecto más grande en el que está trabajando el artista y que quiere aplicar a la construcción de un estadio volador o una torre de observación flotante de 60 metros de altura. Como parte de este trabajo, Saraceno imagina un edificio flotante que la gente pueda manejar y sobre el que se pueda sentar o parar. Ha estado trabajando con la facultad de ingeniería aeroespacial de la Universidad Tecnológica de Delft para crear las pirámides que forman la estructura de su “Solar Bell” y que cree que pueden formar las bases arquitectónicas de sus grandes piezas.

 

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La escultura es una continuación de la obra del artista, que ha explorado el tema de la arquitectura flotante y voladora y las conexiones entre el viento y el sonido. Actualmente “Solar Bell” se muestra como parte de portscapes 2, una serie de proyectos artísticos sobre la construcción de maasvlakte 2 en Rotterdam. De todos modos, aunque no tengas un boleto a Holanda, disfruta el video espectacular de “Solar Bell” en acción.

 

 
– Grace Remington