Arte

ERRR: ¿finalmente libre?


Por Emmanuel Boldo / @emanuelboldo

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Hace algún tiempo, no sé exactamente cuándo, pero no hace más de tres semanas, llegó un newsletter a mi email y al de miles de seguidores más de la publicación mensual ERRR con una carta firmada por Abel Ibáñez, editor de la misma. En esta de manera muy personal explica que su revista será por fin libre, ¿libre?, sí, libre de publicidad.

En un inicio ERRR magazine fue planeada para mostrar una nueva visión acerca de la literatura y fotografía contemporánea. El interés de patrocinadores en la publicación, que cabe mencionar tiene una calidad inigualable, logró que ésta fuera distribuida de forma gratuita en hotspots de la ciudad de México, incrementando de manera inmensa el número de seguidores, pero para muchos de nosotros la revista se convirtió en un catálogo de anuncios publicitarios. Sería injusto clasificar a ERRR como una revista que te dice que puedes tener identidad propia siempre y cuando compres los artículos que anuncian en sus páginas, sin embargo la definición no es tan errada.

ERRR es perfecta para anunciar cualquier producto que pretenda entrar en el target joven, sus contenidos se basan en fotografías que enaltecen el espíritu juvenil y los textos son escritos por aquellos que los publicistas llaman media influencers. En gran medida gracias a esos factores la revista se ha posicionado en el mercado editorial por cinco años. Pero nada es para siempre. Los editores han decidido sacar a los patrocinadores de su revista, por lo menos de la versión impresa ya que en redes sociales podemos apreciar todavía una fuerte campaña que anuncia un automóvil; para dar paso a la libertad creativa, a estrategias de gestión cultural como conciertos, proyecciones cinematográficas, noches de jazz e incluso a la publicación de libros.

No es un secreto que los patrocinadores dirigen en gran medida el rumbo editorial de las revistas. Ninguna se escapa, de hecho, muchas publicaciones digitales e impresas, no existirían si no fuera por el patrocinio público o privado, pero ¿es necesario hacer uso del patrocinio para que una publicación sea ampliamente reconocida?, ¿necesita una revista un público amplio de lectores?, ¿el reconocimiento sólo es el resultado de la sobreexposición? y lo más importante, ¿la cantidad de público que sigue a una revista o medio digital es proporcional a la calidad del mismo?

En la carta que Abel Ibáñez nos envió a los seguidores podemos notar un gran interés por volver a los orígenes de la revista, además de una clara desesperación por hacernos saber que este cambio es para retomar el control de sus páginas y deshacerse de aquellos que sólo les interesa que sus anuncios lleguen a un target determinado. En consecuencia, respecto a la salida de las marcas las páginas de ERRR, los  lectores de la revista tendremos que pagar por ella. Nadie sabe si la decisión de los editores de ERRR es un acto de valentía en defensa de la libertad creativa y editorial o una estrategia publicitaria para convertir una revista a la que cualquiera tenía acceso en un objeto de deseo. Sólo el tiempo lo dirá.