Entrevista

Entrevista | Tomás Saraceno


Por Soledad Gherardi | Agosto, 2017

Argentino, nacido en la provincia norteña de Tucumán, Tomás Saraceno vive y trabaja en Berlín. Egresado de la carrera de arquitectura, profesión que nunca ejerció, desde su estudio desarrolla proyectos en los que hace conversar a diversas disciplinas. A través de esculturas flotantes e instalaciones interactivas, busca revelar los vínculos existentes entre la ecología social, mental y medioambiental.

Actualmente en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires su exposición Cómo atrapar el universo en una telaraña es el resultado de más de una década de investigación, en la que el artista y su equipo estudiaron en profundidad la práctica de comunidades de arácnidos en la construcción de telarañas.

En su obra, Saraceno propone dos grandes instalaciones en las que desafía al espectador a reconfigurar significado y función de los elementos que componen las múltiples conexiones que la protagonizan.

En la oscuridad de The Cosmic Dust Spider Web Orchestra, un haz de luz da visibilidad al polvo cósmico que habita en la sala. En un registro tridimensional de video en vivo, las partículas de polvo se transforman en sonidos, amplificados por una serie de más de 25 altavoces. Al tiempo que una única araña puntea su tela, la interacción de los movimientos del público con el polvo, alteran las frecuencias de sonido reproducidas para recrear una composición sonora de múltiples actores.

A su vez, una telaraña tridimensional de extraordinarias proporciones representa Instrumento Musical Cuasi-Social IC 342 construido por 7000 Parawixia bistriata. Tal como lo indica su título, durante seis meses 7 mil arañas de esta especie argentina se apropiaron de la sala para tejer sobre una simple estructura establecida de filamentos translúcidos, una telaraña integrada por 40 millones de hilos. Formas y nodos de conexión resaltan en la oscuridad del espacio y establecen nuevos horizontes de diálogo entre el arte y la ciencia.

Más de una década después de haber comenzado a estudiar y trabajar con arañas, ¿recuerdas cuál fue tu primera aproximación a la especie? ¿Qué fue lo que te generó atracción?

Desde el comienzo me sentí muy atraido por sus telas. Me interesa ver esas infinitas conexiones que son casi invisibles, entender cómo las telas de araña se construyen o cómo cada hilo está conectado uno con el otro, así como ver de qué manera están conectados esos tejidos y cómo abren infinitas posibilidades de generar otra cosa. En general, me llama mucho la atención comprender cómo las cosas están conectadas y cómo son los campos de influencia entre los diferentes agentes que las integran.

Más allá del conocimiento que has adquirido sobre las arañas, en tu obra existe un fuerte componente experimental y azaroso, ¿cómo has trabajado con el factor de los imprevisible?

Claramente las arañas hacen lo que quieren, cuando quieren y como quieren. Es un trabajo que demanda paciencia y predisposición para lo inesperado, pero son esos momentos en los que se refleja la mayor belleza. La pregunta que siento nos vemos obligados a hacernos es, ¿cómo ellas terminan por manejarnos a nosotros, en lugar de nosotros a ellas? Ellas terminan por manipular a los hombres, redefinir nuestros parámetros, para convencernos, de alguna forma, de que sus telas manifiestan una belleza tan grande que deben ocupar el centro del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, como lo están haciendo en este momento.

¿Cuáles fueron los desafíos y aprendizajes de trasladar un entorno natural a un espacio urbano? ¿Cómo describes el proceso?

La verdad es que no considero cierta ninguna idea que presente al hombre separado de la naturaleza. Somos parte de ella y en el caso puntual de las arañas, conviven con nosotros mucho más de lo que somos conscientes. En cada esquina de nuestra casa o de los lugares que frecuentemos, podremos encontrar algún tipo de araña. Aunque no podamos entenderlo así, nuestra arquitectura termina por transformarse en naturaleza para ellas. Es una relación mucho más interconectada y tratar de diferenciarnos de la naturaleza no nos ayuda a reincorporarnos en un medio del que nos damos cuenta es urgente y necesario formar parte.

A lo largo de tus obras se manifiesta una reflexión acerca de las problemáticas actuales de la sociedad, principalmente en la relación del hombre con la naturaleza, ¿cuál es el mensaje que buscas resuene en el espectador luego de visitar tu muestra?

Creo que estamos desconectados unos con los otros, con el planeta y con otras especies. Es necesario comenzar a dialogar. Mientras no podamos sentirnos parte de la naturaleza, veremos cómo se complica cada vez más nuestra supervivencia en este planeta. El cambio climático, las urgencias del Antropoceno y tantas otras situaciones que no nos unen, agravan este panorama. Si la revolución cognitiva es la que nos lleva hacia el estado en el que estamos hoy, es necesario que encontremos una narrativa que nos permita remediarlo. La separación que hace el hombre entre la naturaleza y él mismo es algo que no colabora con ese cambio.

¿El arte adquiere un rol como actor de cambio?

Muchas veces la gente cambia su relación con lo que la rodea después de ver otras cosas. En el arte el mensaje está expreso a través de un idioma que no necesariamente está articulado a través del lenguaje sonoro. Puntualmente el resultado de esta obra tiene que ver con estar mucho tiempo tratando de dialogar con otras especies no humanas, en este caso las arañas, y no siempre lograrlo. Sin embargo, me interesa que, a partir del arte, pueda llegar al espectador un mensaje que no es verbal, pero no por eso es menos comunicativo.

También en tus producciones se puede identificar cómo el arte incorpora nociones de la ciencia para expandirse pero, ¿cuál es el aporte que el arte puede hacer a la ciencia? ¿Cuál es la importancia de esa retroalimentación?

La interrelación entre ambas disciplinas es cada vez más necesaria y urgente, teniendo en cuenta lo que comentábamos anteriormente. En relación a la contribución del arte a la ciencia, puedo decir que ningún museo de ciencias naturales en el mundo tiene una colección de telas de arañas tridimensionales como la que estamos exponiendo. En el caso de esta muestra, para ponerla como ejemplo, desarrollamos una técnica que consiste en un sistema láser a través del cual es posible reconstruir digitalmente redes tridimensionales complejas, como son las telarañas. Gracias a ello, establecimos un vínculo colaborativo con varias instituciones de investigación, como el MIT o el Departamento de Comportamiento Colectiva del Max Planck Institute, para trabajarlo en conjunto en la investigación y desarrollo del tema.

Después de seis meses de creación y considerando las dimensiones que presenta la telaraña exhibida, ¿cuáles son los planes una vez finalizada la exhibición?

Vamos a tratar de hacer una composición donde la tela se pega a un lienzo, a un papel, y quedan marcados los trazos. Sería algo así como cuando uno aprieta una flor para tenerla como recuerdo dentro de un libro. Va a ser algo muy grande, teniendo en mente el tamaño que tiene la tela que está ahora en la sala.

Foto: © Fotografía Studio Tomás Saraceno, 2016