Entrevista

Entrevista | Taller de los miércoles


Por Sandra Sánchez / @phiopsia y Gustavo Cruz / @piriarte | Febrero, 2015

Nuestras formas de generar relación son precarias; una vez que encontramos un molde nos apegamos a él —cual hombre griego al fuego prometeico—. Por eso resulta grato encontrar artistas que busquen dialogar sobre su propia práctica y su entorno: tradición estética, geografía específica, situación política, ubicación de su quehacer.

A continuación una entrevista a Taller de los Miércoles, un espacio-situación integrado por Cecilia Barreto, Francisco Muñoz, Allan Villavicencio, Juan José Soto, Hugo Robledo e Irving Domínguez (investigador y curador), quienes inauguran la exposición La búsqueda del enemigo interno, el próximo viernes 6 de febrero a las 7:00 pm en Oficina de Arte. ¡Imperdible!

01—La exposición La búsqueda del enemigo interno parte de las reuniones que tienen en Taller de los miércoles. Nos pueden contar ¿cómo funciona el taller?, ¿cuál es su relación con el espacio específico Oficina de Arte?   

Juan José Soto: En agosto de 2014 todos los miembros del actual Taller de los miércoles estábamos muy activos, yo estaba exponiendo en el Chopo, Francisco, Alan y Cecilia estaban preparándose para la Bienal de Pintura del Museo Tamayo, más tarde Cecilia expondría en el MuACDiagrama de la interferencia, en el marco de la exposición Yo se que tu padre no entiende mi lenguaje modelno. En ese contexto Francisco propuso que sería interesante generar una estrategia que nos ayudara a fortalecer nuestro trabajo artístico y a ampliar nuestras redes de imaginación, lo cual nos serviría para abrir un territorio desde el cual plantear proyectos futuros, así fue como comenzamos a reunirnos los miércoles en Oficina de Arte, en donde Francisco tiene su estudio. Decidimos no plantearlo como una dinámica de colectivo, sino como una serie de colaboraciones. En las reuniones nos interesa detonar dinámicas que van desde hacer una revisión de nuestro trabajo para someterlo al juicio de los integrantes del equipo, hasta buscar salidas como textos y exposiciones como La búsqueda del enemigo interno.

Alan Villavicencio: El encuentro que tenemos es importante porque a partir de ciertas experiencias hemos llegado a lógicas y derivas que en soledad sería mucho más difícil alcanzar. Las formas en que generamos acuerdo están llenas de empatía; por otro lado, nuestra integración es a partir de la diferencia y la confrontación, lo cual pone en bordes interesantes el trabajo de cada quien. Otra de las características de este espacio es que invitamos a agentes externos a que dialoguen con nosotros.

Las estrategias que construimos en torno a la promoción y la distribución de nuestro trabajo también están sobre la mesa. Juntos hemos ido generando relaciones fuera del taller, “misiones”, como ir a una conferencia juntos, a una fiesta donde podamos entregar una invitación, o a sitios en los cuales encontramos personas que resultan interesantes como dialogantes.

Francisco Muñoz: La dinámica del taller gira en torno al acercamiento de una generación que salimos hace cuatro o cinco años de la escuela; tuvimos ya tiempo para pensar sobre nuestro trabajo y qué intereses nos mueven. Es muy fácil iniciarte dentro de tu propio trabajo, es difícil ser crítico con el mismo. Necesitábamos generar distancia y encontrar nuevos caminos donde yuxtaponer los intereses de cada uno. Por otro lado, parte del proceso creativo, que no necesariamente es igual al proceso de producción de una obra, está en la cotidianidad del quehacer del artista, en el diálogo, en la reunión.

02—¿Qué temas se tratan en el Taller y cómo se seleccionan?

Cecilia Barreto: Siempre está la historia oficial y los rumores. En nuestro país creo que pesan más los rumores que la historia oficial. Los personajes que tienen poder de opinión pública en las artes visuales son pocos; por otro lado, hay gente que quiere entrar al juego pero no tienen con qué, hablan a partir de textos de otros, de textos digeridos. Nosotros al ver estos vacíos, generamos preocupaciones específicas sobre nuestro tiempo. Así fue como decidimos que nuestros ejes de investigación serían ocupación e invasión.

Trabajar a partir de esos conceptos nos permite agilizar las dinámicas y derivar en propuestas como La búsqueda del enemigo interno. Sin embargo, nuestro proceso de discusión no concluye en una exposición colectiva con un tema. No queremos forzar los temas en las piezas, más bien pensamos que ocupación e invasión son conceptos que rebasan el taller, ocupando un lugar en la discusión mundial.

03—¿Qué es “la búsqueda del enemigo interno”?, ¿cómo se relaciona con los conceptos de ocupación e invasión?

Francisco Muñoz: No pretendemos a través del título ilustrar las piezas o descifrarlas. Queremos que el título se expanda, que sea, quizá, una obra en sí misma.

Irving Domínguez: Las imprecaciones del lenguaje tienen una connotación perversa; puede que, desde la perspectiva de un otro, tú estés invadiendo un espacio que no te correspondería. La invasión implica la manera en que ciertas ocupaciones del espacio generan una reacción. No te relacionas con el espacio de una manera contemplativa, siempre es reactiva. Hay un orden muy frágil que siempre está negociándose y en esa negociación hay gente que se sale dos centímetros de lo debido y entonces ya es una invasión. Sobretodo en una ciudad como de México, específicamente en el espacio público. Por otro lado, ocupación tiene que ver más con lo político, lo cual se puede ver en las piezas de Alan y en las de Cecilia. El enemigo interno funciona dentro de las lógicas de invasión y ocupación, como una constante ineludible.

Cecilia Barreto: La búsqueda del enemigo interno no es una exposición colectiva más. Eligimos la circunstancia “ocupación e invasión”, la cual coagula las nuestras inquietudes. Pero hay un segundo tiempo, el literario: el enemigo interno es un alter ego. Y tiene que ver con la necesidad de salir de tu propio rango a nivel de la relación con la institución, al tiempo que se negocia con la misma. Ganar o no una beca, estar o no presente en un museo, en una Bienal, etc, es una negociación constante que nunca es parcial. También hay ocasiones en que te repliegas y no se puede ceder. En ese tono, algo de lo que me he dado cuenta es que la institución tiene un lado bien humano, los afectos siempre están presentes.

Juan Jo Soto: Parte del título salió a partir de una mesa de diálogo que hubo en el MuAC, sobre la exposición Yo sé que tu padre no entiende mi lenguaje modelno, en la que estaba participando Cecilia. En esa mesa se convocó a los curadores de la exposición y a artistas de la generación; en el diálogo se percibían antagonismos de clóset entre aquellos que se creen fuera de la institución —aunque tengan un dedito adentro u otras cosas— y los que aceptaban abiertamente el diálogo con la misma.

El debate moral que aún subsiste en el arte contemporáneo resulta poco fructífero; al final del día el artista come, paga una renta, etc. Las posiciones puritanas de acercarse o alejarse de la institución o quejarse del gobierno recibiendo una beca del Fonca, derivan en un juegos perversos que funcionan en la lógica de un contexto muy nacional, muy mexicano. Por ahí también entró la idea de ese título. Enemigo interno de la institución, quizá

04—¿Escogieron ustedes al curador?, ¿cómo sucedió el enclave?

Juan José Soto: En el trayecto, cuando vimos que una de las salidas era una exposición consideramos, para generar distancia, integrar la mirada de alguien que no necesariamente fuera un productor; así fue como invitamos a Irving Domínguez, quien generosamente se integro a las reuniones de los miércoles.

Irving Domínguez: Para mí es muy importante esta experiencia, yo vengo de curar fotografía y procesos que tienen que ver más con el arte conceptual, proyectos en los cuales se generan archivos o plataformas digitales. En ese sentido soy excéntrico a las relaciones que “el taller” genera con la pintura. Su aproximación no tiene nada que ver con la contemplación ni con la tradición de la “religión de la pintura”, del cuadro terminado como material precioso que hay que resguardar de los ataques terribles de arte contemporáneo. No importa que haya un medio recurrente de aproximación, sino que los procesos terminan dinamitando piezas de distinto perfil. Por ejemplo, Alan esta trabajando la pintura, pero como intervención en sitio específico. Frank tiene preocupaciones escultóricas a pesar de que la pintura es el medio que lo presenta ante los demás. Con Cecilia hay preocupaciones en donde lo que ves es una pintura, pero llena de recortes de procedencia web, de prensa, de movimientos sociales. En la traducción que los artistas hacen a la pintura hay un proceso de investigación, formal, material y simbólica muy interesante. Ninguno tiene una relación ortodoxa de la pintura y desde ahí trabajamos también la curaduría.

05—¿Discuten sus modos de visibilidad?

Irving Domínguez: Sí, es importante discutir cómo la pieza funciona en el espacio, en una pared, con una luz particular, etc. Ya no se trata ni del placer del artista, ni del de los curadores, se piensa más bien que al lugar entraran “n” cantidad de personas que podrán tener las mejores condiciones de recorrido por las piezas.  No hay exhibición que no sea in situ.

Cecilia Barreto: Esta exposición estaba planeada para diciembre, pero buscamos tensarla con otros eventos como la Material Art Fair y Zona Maco. Crear alternativas y presentar otros espacios artísticos para generar recorrido. No queremos la otredad, ni el enemigo de la institución. Sin embargo, el planteamiento curatorial y artístico que permite Oficina de Arte, estando en la Merced, siendo una bodega, nutre la exposición. La experiencia con el espectador empieza desde el arribo al espacio. La propuesta de ocupación e invasión también está planteado desde ahí.

Oficina de Arte se encuentra en la Calle de Correo Mayor, 109, 4 piso y la exposición puede visitarse hasta el sábado 14 de febrero.

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