Entrevista

Entrevista | Tahanny Lee y Marco Treviño


Por Stefania Fibela | Junio 2017

Con la curaduría de Esteban King, El Cuarto de máquinas presenta La nueva onda del silencio. Si bien cada una de las piezas que la integran responde a las inquietudes personales de cada artista, el conjunto tiene como hilo conductor la representación gráfica de eventos o hechos pasajeros, dinámicos. En esta conversación, Tahanny Lee (Torreón, 1986) y Marco Treviño (Monterrey, 1986), dos de los artistas participantes, platican sobre sus piezas y la relación que mantienen con la exposición.

Bajo la premisa de aprehender un hecho, La nueva onda del silencio entrelaza también las obras de los artistas regiomontanos Yolanda Ceballos, Leo Marz y Francisco Larios. En exhibición hasta el 12 de agosto de 2017.

Desde la perspectiva de cada pieza, un motivo que las hila es la representación del sonido y movimiento, fenómenos dinámicos en un soporte estático ¿Cómo atienden este juego de dimensiones?

Tahanny: En Los que se quedan, me interesaba generar una especie de ficción pictórica a partir de videos en movimiento grabados en un video-cassete. Una transformación que convirtiera ecos, memorias familiares y asociaciones en algo irreconocible y abstracto, utilizando la pintura y el dibujo como una herramienta de conversión, un medio líquido persiguiendo los movimientos de una cámara y de los personajes retratados.

Al realizar las piezas a partir de imágenes en movimiento, la acción se convierte en una especie de juego de gestos que persiguen los movimientos de los personajes en video. Intento atraparlos para rescatarlos y quedármelos. Un juego inútil que he perdido antes de comenzar: corretear las memorias para nunca poder atraparlas o revivirlas. Intentar perseguir el recuerdo de un ser querido, sin ser capaz de congelarlo y apropiármelo.

Marco: Cuando surgen problemas con la electricidad, aquello que produce lo visible en la oscuridad, para solucionarlo, comúnmente, tenemos que bajar las pastillas y cortar la corriente para volver a conectar o reparar los cables. Bajo esta lógica, 16 imágenes traducidas al español desmonta capas de información de imágenes históricas para evidenciar su estructura y tener la oportunidad de discutir sobre el acomodo de sus cables.

Por la parte de atrás de los bastidores, se encuentran unos caimanes-dientes hechos de oro familiar y un poema grapado con los que me interesaba analizar las políticas y funciones del silencio, en relación a un espacio que se entiende como imagen y desde donde se brotan diversos acercamiento al mundo de ruido visual.

La repetición también es un gesto constante a lo largo de la exposición, como una pauta para marcar la memoria, el sonido y la acción ¿Cómo formulan estos patrones?

T: En mi caso, la repetición se da más bien en el medio y no tanto en los gestos pictóricos. Utilizo tinta serigráfica y tinta fabricada con carbón y barniz polimérico para acercarme a la escritura tradicional.

A diferencia de la oralidad, que dura sólo una milésima de segundo y se esfuma para siempre, el nacimiento de la escritura nos ha dado la posibilidad de preservar la lengua a través del tiempo en un medio físico que la hace permanente. La caligrafía, creada con la invención de la tinta china, permitió capturar las palabras para plasmarlas y volverlas eternas, atrapar al aire en movimiento, las personas cambiando, el tiempo y la memoria.

Todo en un gesto negro sobre una superficie en blanco.

M: La repetición nos permite recalcar la evidencia, incluso yendo más allá, hasta un absurdo crítico que nos tendría que empujar a repensar nuestra posición ante y con las imágenes. En el caso de 16 pinturas traducidas al español, el repetir la estructura de las pinturas de castas pretende señalar que dentro de la construcción y representación del imaginario social, las cosas no han cambiado o lo han hecho muy poco y es sumamente violento pensar que nos seguimos entendiendo y presentando desde una configuración social claramente racista, clasista, machista y hegemónica.

A mi entender, la repetición en el sentido de la muestra tiene un papel justiciero al señalar las razones y perversiones de las cosas que vemos, que seguimos viendo y que seguiremos viendo.

Por otro lado, llama mi atención que la producción contemporánea está retornando al soporte de la pintura y el dibujo, desde su posición, ¿cómo perciben este estado?

T: En este caso, la pintura y el dibujo son derivados de un proceso conceptual. Son una finalidad resultante de un proceso de investigación y exploración sobre la memoria y el tiempo, sobre las capas o dimensiones ocultas en un video-cassette. A través de estas disciplinas encuentro una solución pictórica que bien pudo haber resultado en otro medio físico, pero que culmina en pintura o dibujo para develar un proceso alternativo.

M: La pintura es como nuestros partidos políticos, cada sexenio puede cambiar sus estrategias dependiendo del clima político que se respire, pero nunca ha contemplado la opción de retirarse. Son adictos al poder y en ese sentido, lo que me entusiasma es la posibilidad de indagar en narrativas que evidencian el uso social de la pintura.

Y, ¿cómo se desenvuelve la actividad artística en Monterrey?

T: Monterrey cambia todo el tiempo, es una ciudad con una actividad contemporánea bien nutrida y robusta. Un buen indicativo son espacios alternativos y autogestivos que promueven no sólo la exposición de proyectos contemporáneos, sino la vinculación de éstos con colaboraciones entre artistas, gestores, curadores, críticos, etc. como Lugar Común, uncuarto, NoAutomático, entre otros.

M: Tras el apagón cultural que significaron los años mediáticos de la guerra contra el narcotráfico, la actividad cultural de la ciudad se ha ido reponiendo y en los últimos años, me atrevería a decir, se siente un temperamento más emocionante y competitivo en la comunidad artística.

Regresando a la muestra, la galería nos posiciona en un ambiente aislado que permite la observación ¿Cómo trascender este eco fuera del espacio expositivo?

T: Considero que son precisamente los ecos que trascienden afuera del espacio expositivo los que han formado esta experiencia contemplativa. Cuando consideramos las implicaciones que tienen cada una de las piezas, lo que las ha llevado a resolverse en pintura o dibujo, podemos generar un diálogo entre los distintos procesos de investigación, intereses y planteamientos como la música, la memoria familiar, la cotidianidad y consumo digital, además de la historia de una sociedad novo-hispana con implicaciones en nuestro tejido social actual.

M: Para mí es fundamental que no dejemos de lado la preocupación por las condiciones del espacio expositivo, es decir, que no lo demos por hecho, sino que sigamos empujando en sus facultades, ya que contrario a las nociones obsesivas del mundo por explicar, definir y dominar absolutamente todo, los escenarios del arte aún nos permiten de manera deliberada extraviarnos o confundirnos para obtener momentos de extrañeza, y eso me parece muy valioso.

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Foto: Cortesía El cuarto de máquinas.