Arte

Entrevista | Marianna Dellekamp


Por Andrea Raygoza | Septiembre, 2019

La memoria, como cualquier archivo, es selectiva. Un recuerdo nunca es transparente ni objetivo. Ni siquiera estático ¿Cómo hacer el recuento de un acontecimiento? Y de manera más general, ¿cómo pensar en los registros, objetos y documentos que constituyen una colección o un archivo? ¿Qué elementos consignar? ¿Cómo darles vida y activarlos?1

En su ejercicio artístico, Marianna Dellekamp (México, 1968) se ha interesado por las grietas y zonas sombrías que implican la constitución de archivos y colecciones. Actualmente presenta El sentido de lo habitado, instalación que plantea una reflexión sobre el paso del tiempo y la memoria.

La instalación reúne una serie de objetos recibidos a través de una convocatoria pública, objetos y mobiliario prestado que tuvieran implícito un significado emotivo o una historia importante para compartir, más allá de su función o utilidad. Bicicletas, cómodas, mesas, sillas, libros, máquinas de escribir y espejos se acompañan por un texto que relata la historia de cada uno.

A propósito de la dinámica previa para El sentido de lo habitado. ¿Cómo sucedió la negociación de préstamo con el público?, ¿se muestran todos los objetos recibidos o hubo alguna pauta para la selección?

Desde el 2008, he trabajado con el uso de redes sociales para generar colaboraciones. Estos proyectos surgen de la necesidad de dejar a un lado al individuo y producir otro tipo de experiencia desde el colectivo.

Se lanzó una convocatoria a través de Facebook, en la que se solicitó un mueble que haya sido atesorado por haber pertenecido a personas o situaciones importantes. Al mismo tiempo, cada objeto debía ser acompañado de un texto donde se describiera la razón de la importancia de ese mueble u objeto.

La convocatoria duró un mes. Los objetos se fueron depurando por la importancia de la historia que los cargaba de un valor emotivo. Al final tenemos un grupo de 23 objetos entregados por 20 personas.

Pienso en la relación que las personas tenían con estos objetos antes de ser expuestos públicamente, ¿con qué valor simbólico regresarán a sus dueños?

El valor simbólico es el motivo que hace a estos objetos interesantes. Desde el momento en que están en el hogar de cada persona tienen una carga emotiva. Al pasar una temporada en el museo y suspender su uso real, funcionan como vehículos para comunicar las historias y presentarse como puente entre colaborador y espectador, esperando que cada visitante al museo tenga la oportunidad de reflejarse o relacionarse con alguna de las historias u objetos.

¿El uso de espejos tiene un gesto más allá de ser base para los objetos?

La historia del Museo del Chopo es muy interesante. En 1910 llega a la Ciudad de México desde Alemania parte de una estructura prefabricada y desarmable, diseñada por Bruno Mohring. Se armó en la colonia Santa María la Ribera y su primer uso fue recibir al pabellón japonés durante los festejos del Centenario de la Independencia Mexicana. Posteriormente fue Museo de Historia Natural hasta ser abandonado, trasladando su contenido al nuevo Museo de Historia Natural de Chapultepec y al Museo de Geología de la UNAM.

Durante años quedó abandonado y servía ocasionalmente como set para películas mexicanas de terror. En 1975 la UNAM lo rescata y crea El Museo Universitario del Chopo. En 2010 es inaugurado nuevamente como un museo dedicado al arte contemporáneo.

Su historia tenía que mostrarse de alguna forma. Recurrí a los espejos para reflejar la estructura de metal y los techos de madera que son muy hermosos; integrando al edificio como un objeto más, con su propia memoria.

Respecto al público visitante y su involucramiento en las narrativas de cada objeto expuesto, ¿será que cada espectador pueda ser narrado por los objetos que observa?

La idea es que el espectador pueda sentirse relación con alguno o varios de los objetos o historias en la instalación. Cada visitante activá el desgaste de las historias que se encuentran escritas sobre el suelo. Conforme el tiempo avance, la memoria impresa irá modificándose de la misma manera que sucede con la memoria y el paso del tiempo, hasta reconfigurar la historia.

En la exposición observo objetos representativos de una idea muy específica de nostalgia. ¿Cómo se ha desplazado el concepto de memoria a lo largo de tu producción artística?

La nostalgia es un sentimiento más no una idea, este sentir podrá o no ser parte de las emociones de cada visitante a la muestra y en realidad no es mi intención generar una colección de la nostalgia. Mi intención es hacer una reflexión en la forma en que funciona la memoria o la falta de, como es el caso de una de las piezas en la muestra. La memoria no es estática ni verdadera, se transforma junto con el individuo que la resguarda y su contexto.

El sentido de lo habitado se exhibe hasta de 2019 en el Museo del Chopo.

Foto: Cortesía Museo del Chopo.

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1 Esteban King Álvarez en visita a estudio de Marianna Dellekamp, disponible aquí.