Entrevista

Entrevista | Laura Anderson Barbata


Por Fernando Pichardo | Mayo, 2020

A principios de abril, Laura Anderson Barbata (México, 1958) publicó el registro en imagen-movimiento de Intervención: Índigo, performance que llevó a cabo el 08 de febrero de 2020 en la Ciudad de México, en colaboración con muca-Roma. La obra se nutre de las implicaciones sociales e históricas que este pigmento de color azul intenso ha tenido a lo largo de la historia, para vincularlo con el contexto de abuso policial y el recrudecimiento de la segregación racial que los ciudadanos afroamericanos han experimentado.

Originalmente puesta en acción en el barrio neoyorquino de Bushwick, Anderson Barbata optó por reactivar la secuencia desde las particularidades de la Ciudad de México, para evidenciar en el espacio público la exclusión sistemática que las sociedades afrodescendientes viven en nuestro país. El proyecto examina la participación que la diáspora africana ha tenido en la construcción de las sociedades contemporáneas, además de señalar la violencia que estos cuerpos enfrentan en su cotidianidad.

A propósito de ver el performance para la Ciudad de México, platícanos del contexto que trae consigo la acción. Entiendo que su primera activación fue en Nueva York, al norte global.

En efecto, la primera activación de Intervención: Índigo se realizó en Brooklyn, Nueva York en 2015 y comprendió tres momentos que al final confluyeron en una procesión de la prefectura a mi estudio. Mis intervenciones combinan la escultura, el arte textil, el performance, la danza, el ritual, la música y la protesta.

I.

La acción inició en la prefectura de policía de Brooklyn, donde el bailarín de origen jamaiquino Chris Walker —coreógrafo y profesor de la Universidad de Wisconsin Madison— personificó el rol del Rolling Calf. Walker creó este personaje basado en el dolor de las madres que han perdido a sus hijos en manos de la policía, aludiendo en particular a la violencia que se ejerce a los afrodescendientes en Estados Unidos, y en general a la violencia y discriminación ejercidas a todos los grupos de color en el mundo.

II.

Mientras de la prefectura salía el Rolling Calf, en la zona mexicana del barrio de Bushwick comenzaba otro recorrido compuesto por el Rey índigo, personificado por Najja Codrington —fundador y líder del grupo de zanqueros tradicionales Brooklyn Jumbies, y con quienes he realizado colaboraciones desde 2007— y el pequeño jaguar personificado por mí. La función del jaguar es abrir camino con su cola hecha de mecate de henequén, y abrir el paso a todos los personajes.

En su camino a la prefectura se sumaron los demás personajes zanqueros: Poli granadero, Ángel índigo, Índigo trinidad y Manotas. A unas cuadras de la prefectura se unieron los Diablos personificados por Sinuhé Padilla y su grupo de músicos Jarana Beat. Padilla es un musicólogo y compositor de origen mexicano que radica en Nueva York. Su trabajo está centrado en la investigación y el rescate de la música de comunidades de afrodescendientes de México. 

III.

Cuando terminó la danza frente a la prefectura, el Rolling Calf se unió al grupo y juntos atravesamos el barrio de Bushwick, pasando por la zona en la que habitan principalmente migrantes de origen mexicano hasta el parque María Hernández, donde se realizó otro ritual en el que participaron todos los personajes. De ahí seguimos hasta llegar a la zona habitada por artistas, para concluir frente a mi estudio.

Ese fue el origen. Posteriormente en 2018, con motivo del reconocimiento en la Constitución de los pueblos y comunidades afromexicanas en México, Ixchel Ledesma me propuso exhibir el proyecto con instalaciones escultóricas de los personajes y el video de la acción original en el Museo Textil de Oaxaca.

Por medio de Cecilia Delgado, el muca-Roma nos invitó a presentar la muestra acompañada de un amplio programa público que propuso revisar las condiciones históricas y antropológicas de las comunidades afromexicanas para concluir con la realización del performance en la Ciudad de México. Para mí era sumamente importante realizar la activación en la ciudad que más amo y en la que nací, por lo que me propuse invitar al grupo de Diablos de la Costa Chica de Guerrero Los Rebeldes de El Capricho.

Debo aclarar que la manera como se desdobla la obra en el espacio público obedece a las relaciones y aportaciones de cada uno de los colaboradores que se suman al proyecto, por lo que también permite integrar la improvisación como una cualidad que responde al momento y al lugar donde se ejecuta la pieza. En este sentido, para la Ciudad de México se sumó el personaje Olokun, asociado al agua y representado por Elizabeth Ross —artista visual y de performance mexicana—.

Chris Walker representando el Rolling Calf;  los Diablos Los Rebeldes de El Capricho, de Ometepec, Guerrero; Pro-Alterne Teatro (Zanqueros con quienes también he colaborado en otras ocasiones); y por último la bailarina y coreógrafa Melissa Castro, así como el bailarín escénico Luis Betancourt, quienes aplicaron a la convocatoria que lanzó muca-Roma en colaboración de Danza UNAM.

La dimensión que la acción alcanzó en la Ciudad de México respondió al racismo profundo que viven las comunidades afromexicanas.  Si lo revisamos desde el punto de vista histórico, durante el Virreinato llegaron a México la mitad de la población negra que llegó a Estados Unidos como esclavos. El hecho de que cinco siglos después sean reconocidas por la Constitución mexicana, me parece que revela mucho y deja mucho por construir. Estas, comunidades  han vivido invisibilizadas por el mismo Estado, en la marginación y en la periferia de las costas mexicanas bajo la exclusión del discurso cultural nacional y la construcción narrativa de la historia de México.

Son pocos los estudios relativos al tema y en este sentido, me parece importante destacar que el norte no difiere del sur en relación a las comunidades de afrodescendientes. El racismo es una condición que se vive en ambos polos y que ejerce una violencia extrema con secuelas profundas. Es un racismo que es sostenido por las mismas estructuras de poder que crecen en la negación de una población negra, por lo que esta procesión se vuelve una acción de protesta mediante la celebración de la diversidad cultural con la tradicional “Danza de los Diablos”, que ocupa las calles y se desenvuelve en el mismo espacio público que los ha negado.

Es importante destacar que cada uno de los participantes son dueños y custodios de su práctica con quienes hemos tenido la oportunidad de dialogar para que conozcan bien a su personaje, se adueñen del mismo y que se sienten afines con la intención de la acción y la ruta. En el proceso los invito a que respondan al momento, el entorno y al público con su talento y su intuición.

Foto: Job Juárez
Laura Anderson Barbata. Intervención: Índigo, CDMX, 08.02.2020. muca Roma.

¿Qué fuentes —orales, históricas o populares—entienden al índigo como un símbolo de protección y espiritualidad?

El añil es uno de los tintes naturales más antiguos utilizados para el textil, desde civilizaciones como Mesopotamia, Egipto, Grecia, Roma, Bretaña prehistórica, Mesoamérica, Perú e Irán, hasta Asia en India, China y Japón. Lo han usado como símbolo de realeza, sabiduría, protección y espiritualidad.

Considero que en parte viene por el complicado proceso para obtener el color añil, un proceso alquímico que requiere de ciclos de siembra, cosecha, tiempo para la fermentación, la transformación del verde en azul y finalmente obtener las variaciones del índigo. Por ejemplo, en Burkina Faso a los bebés recién nacidos los envuelven con telas que han sido teñidas con añil para protegerlos, en Egipto los vendajes de las momias fueron teñidos en índigo, así como en Japón fue utilizado por los samuráis.

También es un color que se utiliza para los uniformes que visten los cuerpos policiales en casi todo el mundo, cuya función es precisamente la de servir y proteger a la ciudadanía, a pesar de que como podemos ver también han sido responsables de la represión, asesinato y violencia ejercida hacia miles de personas inocentes. No creo que sea una casualidad que vistan de azul, es un color que en nuestro interior —sea memoria colectiva o inconsciente colectivo— tiene una gran carga simbólica.

En este sentido simbólico, ¿a qué respondió la selección de territorios divergentes como Rajastán, Etiopía o la Amazonía como proveedores de materia prima para la confección de las indumentarias?

Mi acercamiento a los materiales que forman parte de cada uno de los personajes es en gran parte un proceso intuitivo que voy construyendo en diálogo con otros saberes y disciplinas. Tengo en mi estudio textiles, fibras, y materiales que he ido coleccionando a través del tiempo. Cuando comienzo una serie, siento que algunos de estos elementos me llaman, me hablan, suena subjetivo pero considero que la intuición es sumamente importante en mi práctica para poder concretar los proyectos.

Voy construyendo cada uno de los personajes en un proceso muy similar al de una pintora ante un lienzo, que va sintiendo, descubriendo, haciendo y deshaciendo hasta que el contenido se va revelando con el mensaje y el argumento que uno quiere comunicar. Los materiales y textiles que provienen de distintos lugares se relacionan con el encuentro de las personas que los fabrican, sus usos y la manera en que se utilizan; también las invito a que aporten, colaboren y participen con su propia historia.

Foto: Job Juárez
Laura Anderson Barbata. Intervención: Índigo, CDMX, 08.02.2020. muca Roma.

En tu perspectiva, ¿cuál es la potencia de la procesión y el rito como actos de manifestación o protesta?. Y en este tono político, ¿cómo fue la contextualización del performance para la Ciudad de México?

Para mí es importante visibilizar el problema del racismo en México. En la procesión se abre la posibilidad de acciones colectivas que responden a una intuición compartida en el momento de la activación, ese momento de conexión entre participantes-simbolismo de los personajes, y la intención de la pieza, da lugar a lo que se puede entender o percibir cómo un ritual colectivo —alcanzado únicamente por la acción colectiva en el espacio público—. Es la activación del espacio público habitado por saberes y perspectivas diversas que posibilitan un tiempo en común.

Para mí fue importante realizar esta acción en México y presentarla en las calles de la capital, en el lugar en el que está la cabeza del Gobierno y de las instituciones cuya función es el cuidado y bien ciudadano.

Intervención: índigo es la unión de distintos participantes, tradiciones y saberes para ser vistos y escuchados. Es un llamado de atención a lo que parece invisible desde la Ciudad de México. Muchas de las comunidades que viven en la costa son marginadas, un ejemplo es Chacahua, que en 1937 fue decretada Parque Nacional y es habitada por comunidades afrodescendientes que viven serios problemas ambientales provocados por la industria del limón y la infraestructura del turismo.

También está el caso de los Diablos de El Capricho, Ometepec, Guerrero, que en su mayoría no cuentan con registro de identificación ciudadana porque no cuentan con los servicios públicos necesarios en su propio lugar.

El ocupar las calles busca revelar estas omisiones, al tiempo que promueve la participación y contribución de tradiciones afrodescendientes en un país que apenas en el 2018 reconoció a estos  pueblos en su Constitución es una importante acción, es un llamado, es el ocupar el espacio que como ciudadanos, también les pertenece y al que tienen derecho como mexicanos.

A partir de tu experiencia artística, ¿cómo retomar las tradiciones de la diáspora africana desde la producción contemporánea sin tocarlas desde la romantización o condescendencia?

Colaboro con los dueños y custodios de sus tradiciones y prácticas, los invito a que participen de la manera que sienten es la adecuada. El proceso al inicio de un proyecto involucra múltiples reuniones, conversaciones, encuentros, intercambios de ideas y objetivos. Exploramos el tema, discutimos la intención del proyecto y finalmente presentan su propia tradición de la manera que sienten que es suya.

Me interesa que cada quién se apropie del proyecto y que le aporte su propia perspectiva, su talento y energía. Al final, el significado es distinto en cada grupo y en esto está lo valioso, en que hay muchas capas de experiencia tanto personal de cada participante, como del público para poder acercarse y vivir la experiencia de la acción. En este sentido, me interesa el performance como medio que interpela el presente.

Lo más importante que se realiza en el momento del performance es lo que va más allá de la acción colectiva; lo que no se ve. Es lo que se ha generado en términos de relaciones entre participantes, es la construcción de amistades, intercambio de saberes, enriquecimiento cultural individual y profesional de casa participante.

Esta es una parte importante en mi práctica y que llevo ejerciendo por muchos años. En la que el medio se convierte en una plataforma de intercambio, conocimientos, tradiciones y experiencias en las que no se favorece rango docente sobre el conocimiento tradicional, sino que se establece un horizonte común de participación.

Como parte del proceso, hicimos varios talleres de intercambio de saberes entre los participantes que generaron lazos afectivos y de amistad. Por ejemplo, el taller impartido por los Diablos del Capricho para Chris Walker fue muy enriquecedor para su carrera, al conocer de forma directa una de las danzas tradicionales más importantes de afromexicanos. Y a la inversa, el taller impartido por Chris Walker fue una gran experiencia porque Los Diablos conocieron tradiciones de danza africana y afrocaribeña, pero sobre todo en estos intercambios horizontales fueron reconocidos, vistos y valorados por su historia, sus conocimientos y tradiciones.

Estos ejercicios abren caminos de comunicación y posibilita intercambios futuros, son fundamentos que construyen relaciones y lazos entre culturas y saberes con respeto y equidad.

Foto: Job Juárez
Laura Anderson Barbata. Intervención: Índigo, CDMX, 08.02.2020. muca Roma.

El performance tuvo lugar hace un par de meses pero al ver su registro visual hoy, en medio del presente que nos rodea, lo dota de otras subjetividades. ¿Cuál es tu sentir al respecto? 

Intervención: Índigo es un llamado a la colectividad. Invoca a la protección espiritual desde la historia cultural del uso y simbolismo del tinte añil. También reconoce —y celebra— la diversidad de nuestro país. Es muy fuerte ver el video casi un mes después de que se realizó, y que en tan poco tiempo ahora estamos viviendo otra realidad: una crisis mundial por el COVID-19 inimaginable en aquel momento.

La acción colectiva y la ocupación del espacio público visto desde este nuevo contexto, en el que se claudica por la salud y protección de todos y todas por medio de un llamado de aislamiento social, me lleva a preguntarme, ¿cómo son las maneras en las que podemos abogar por la separación física pero con una mayor unión social? Esta sensación apenas la estoy entendiendo, pero lo que me queda claro es que debemos encontrar maneras de convivir en las que promovamos el bien común. 

Desde el aislamiento, ¿cómo podemos lograr la unión? y ¿cómo esa unión puede ayudar a todas y todos?. Es una crisis global que cada día parece presentar una nueva realidad, y el impacto ha tocado a todos los países sin importar el tipo de gobierno, religión, educación o sistema político. Lo anterior revela que los sistemas políticos y sociales son ineficientes e incapaces de atender las necesidades básicas de sus ciudadanos.

El impacto del COVID-19 también ha revelado los estragos de sistemas ideológicos que en promoción de sus propios intereses económicos desatienden a la ciudadanía. Creo que estamos atravesando un momento importante, pero no es un momento de falta de claridad acerca del futuro, sino de gran claridad acerca del presente y el pasado que nos ha traído a este momento.

Por lo mismo, es una tarea urgente el ir construyendo nuestro propio futuro, y qué mejor que ahora cuando los gobiernos y sistemas de poder están rebasados e impotentes. Urgente porque lo que todos los gobiernos están procurando es “salir” de esto, dejarlo atrás para volver a lo de siempre, al business as usual.

En mi opinión, no hay manera de regresar a ese pasado, hay un antes y un después. Entonces mi pregunta es, ¿cómo podemos asegurarnos de que en la distancia física estemos construyendo ahora el futuro en el que existe menos distancia, más empatía y más responsabilidad social?

Intervención: Índigo puede verse en registro aquí.

Foto de portada: Diana Torres
Laura Anderson Barbata. Intervención: Índigo, CDMX, 08.02.2020. muca Roma.