Entrevista

Entrevista | Heriberto Yépez


Por Violeta Horcasitas / @violetajajaja | Mayo, 2016

Después de concluir la tercera edición de Satélite y tras las piezas de Samara N. Guzmán Fernández, El gran camino es llano pero la gente ama los senderos y Balam Bartolomé, Tocani, aquí una entrevista con Heriberto Yépez, autor de Mexiconceptual, primera acción online de este proyecto curatorial.

Dentro de los proyectos curatoriales que he desarrollado de manera colaborativa están A room for two and for many more que hice al lado de Fernanda D´Agostino y Simultáneo, un programa paralelo a la programación del museo La Tallera, que reunió espacios de arte contemporáneo de diferentes latitudes y dio a conocer el trabajo en video de artistas, nacionales e internacionales. Actualmente, a través de Satélite recurro nuevamente a la colaboración con artistas para generar un proyecto. En esta ocasión, tiene la particularidad de que las piezas son comisiones y no trabajo a partir de una selección de obra de los artistas invitados. Desde el terreno curatorial esto tiene implicaciones muy satifactorias como poder dialogar y discutir sobre los intereses de cada artista y tener una idea mucho más clara de la pieza en general; por otro, es complicado ya que la gestión de los proyectos recae también en el ámbito curatorial. Desde tu lugar, me gustaría saber qué significó-sumó-restó tanto en términos narrativos como de formato adscribirte a una comisión sobre el tema del museo como eje central.

Lo gocé perversamente, debido a la constricción. En un sentido, no es una experiencia totalmente ajena a mí, porque constantemente trabajo sobre temáticas elegidas por otros, por ejemplo, en mi labor académica recibo una invitación para un congreso sobre cierto tópico y preparo una ponencia que responda a esa invitación temática específica, ya decidida. En otro sentido, por ser una comisión sobre el museo se movió mi marco habitual de escritura, me obligaste a hacer algo distinto y, entonces, decidimos que la obra giraría en torno a esta tríada: Museo, México, Conceptualismo. De estas tres palabras-signos salieron los subtemas de cada texto y la forma general de la obra.

Sé que tu práctica se desarrolla desde las letras y no desde el arte contemporáneo como tal. Al invitarte me interesaba escuchar la percepción de otros agentes fuera del circuito limitadamente llamado “arte contemporáneo”. Reflexionar sobre las distintas posturas y acercamientos que pueden darse desde otras prácticas sobre el museo. ¿Qué representó hacer este ejercicio para un público diferente en ese sentido?

Creo que muchos lectores e internautas me perciben como un escritor literario, porque la mayoría de lo que publico va en esa dirección. Pero he trabajado como profesor de estética y teoría del arte más de una década. En esos años la literatura era mi trabajo nocturno, por así decirlo, pero mi trabajo de día era la teoría del arte, de ahí salió, por ejemplo, mi proyecto de investigación y co-edición de Ulises Carrión y otros que están inéditos. Por otra parte, mis orígenes como escritor fueron dentro del movimiento de arte fronterizo, yo era uno de los críticos-participantes in situ de la escena del arte contemporáneo en Tijuana. Muchos de mis amigos, de hecho, más bien han sido músicos electrónicos y artistas visuales; la escena cultural de Tijuana en esa época era muy mixta, no había escena literaria aislada de la artística.

Lo que quiero decir es que en mi vida cotidiana trabajo más bien como un escritor dentro del arte contemporáneo fronterizo, la poética experimental norteamericana e Internet; creo que esa es la descripción exacta de mi posición. Con el mundo literario, prácticamente, no tengo contacto. Algo que me gustó de este proyecto fue que, precisamente, pude desarrollar en Internet en México lo que cotidianamente hago en la frontera y Estados Unidos. No había ocurrido por el sencillo hecho de que no me habían invitado, pero en este periodo reciente coincidió mi regreso a México (después de mi doctorado en Berkeley) con invitaciones para publicar en la revista de arte Terremoto, participar en SITAC y hacer este proyecto con Satélite, entonces, creo que se visibilizó otra faceta de mi trayectoria.

Otro de los intereses dentro de mi trabajo es la exploración e implementación de nuevos formatos de exhibición. Desde que trabajo dentro del arte contemporáneo he estado en contacto con iniciativas que dificilmente se pueden catalogar desde un formato específico. En casi todas las curadurías que he realizado han confluido tanto obra como artistas que trabajan desde un terreno físico-escultórico hasta uno virtual o bien, dentro del ámbito postinternet. Me gustaría saber si Satélite replanteó de algún modo tu idea de museo y cuál es tu percepción sobre esta plataforma en general.

Cuando me invitaste y conocí el proyecto de Satélite, las obras que ya se habían realizado y el proyecto en general me gustó justamente ese perfil de experimentación con otros formatos, condiciones y espacios. El museo, como espacio físico, como cubo blanco, no está agotado, pero no se sostiene por sí solo ya. Hay que movilizar lo que ahí sucede o hacer que suceda algo más, algo distinto. Me gusta la idea de “satélite” como algo que tiene vida propia, una estructura lunar, por ejemplo, a la vez que exige una relación tensa con otra estructura, en este caso, el museo. Ese concepto, en el sentido de un régimen de existencia, me parece que de inmediato alude al concepto mismo del arte en este momento. Mexiconceptual surgió de esta tensión.

Acostumbrado a trabajar con un editor, ¿cuál es tu experiencia con respecto a trabajar con un curador y qué tipo de procesos cambiaron o se afectaron desde estos términos?

Me encontré más en mi territorio trabajando contigo como curadora que con los editores, con quienes, generalmente, la relación no se refiere al fondo o la forma, porque editar significa para ellos recibir el libro ya hecho; ahí “editar” significa “empaquetar”, publicar, y no tanto co-crear un proyecto, gestarlo, involucrarse en la labor diaria y, sobre todo, ser una especie de co-creadores de la obra. Además, creo que la discusión estética más interesante a nivel internacional hoy está en la poética experimental y en el arte contemporáneo, el mundo literario tradicional y sus géneros y figuras llevan mucho tiempo en crisis, son parte de un mundo que se está agotando. Por otro lado, trabajar con tu curaduría agregó elementos estéticos que no aparecen en el trabajo con los editores, desde lo operativo hasta lo visual.

Tuvimos varias charlas sobre la duración y la inclusión de un apartado que diera espacio a réplica del contenido. Si bien el tema de lo efímero de los textos dentro del website (que funcionó como un puerto de salida) apeló a una decisión curatorial, la otra fue una decisión autoral tuya. Habiendo acabado ¿consideras que estas decisiones limitaron o impulsaron la narración en Mexiconceptual?

Creo que le dieron forma a la interacción y a mis propios textos. Como sabes, estuve muy atento a la recepción. Me hubiera gustado tener mayor interlocución, pero ya no hubo tiempo de diseñar una plataforma o vía para hacerlo y no estaba seguro si iba a funcionar. Recibíamos comentarios, emails, mensajes directos y no estaba seguro si iban a continuar si se formalizaba el espacio de la réplica. Este elemento lo consideraría, ya con más tiempo, para un siguiente proyecto. De todos modos, creo que los textos van a seguir generando comentarios y por la recepción que tuvo la serie hemos decidido transformarlo en una publicación impresa, hacer remediación de Mexiconceptual.

Muchas, si no es que casi todas las intervenciones de Mexiconceptual sentencian y aun explorando y señalando eventos del pasado, hacen proyecciones completamente pertinentes sobre el estado de la cultura en México. Coincido en muchos de los señalamientos que haces en los textos, pero considero también que no podemos perder de vista lo importante que son los matices así como el complejo entretejido que conforma varios de los casos que señalas para lograr el diólogo. ¿Hasta qué punto buscas generar un diálogo con este proyecto?

Bueno, mis textos son dialógicos desde su propia forma: están llenos de referencias a artistas, autores y fuentes con las que hablo. Por otro lado, para poder dialogar hay que tener una posición que los interlocutores puedan responder, complementar, refutar. Me gusta escribir diciendo justamente lo que sé, pienso, supongo, espero, creo, siento, veo, avizoro, conozco. Cumplo con esa parte del diálogo. Le toca a otros responder como decidan. Y, finalmente, los textos son también piezas, son textos con un aspecto estético, son una especie de post-poesía, poética investigativa; yo los pensé como crítica experimental, poética histórico-crítica, teoría de artista. Este aspecto hace a Mexiconceptual una obra que no es totalmente comunicativa, informativa, no está hecha para tener un diálogo convencional.

En algún momento comentaste que este proyecto resignificaría en varios sentidos el experimentalismo en México. ¿Podrías ahondar en esta reflexión?

Es mi propuesta de contra-historia, es una especie de mural fragmentado, un mural en entregas. Si dibujáramos a todas las figuras o escenas que abordé, la imagen sería de un mural amplio, hipertrófico, un gran collage. Reuní, por ejemplo, al experimentalismo escritural actual con el experimentalismo de las artes visuales en México y eso no había sido hecho; mezclé escenas conceptuales y post-conceptuales de dos lados de la frontera y diversas épocas. Creo que fue una relectura, una cartografía nueva de lo experimental en México. Con este ensamblaje creo que logré replantear el archivo de lo experimental en las artes y escrituras en Nafta del Sur, inquietarlo, mostrar que ha sido tergiversado, cooptado, desapropiado, es decir, institucionalizado, recentralizado, despojado, neocolonizado; esto es algo que no estaba en la discusión y mostrar esto, junto con el carácter desestabilizador e interdisciplinario del repertorio que utilicé, creo, movió el tablero o, incluso, cambió el tablero por otro nuevo. Seguramente muchos buscarán ignorarlo y está bien, pueden hacerlo, pero otros sabremos que han decidido jugar en un tablero viejo, y no en lo que está ocurriendo ahora.

*Un agradecimiento total a Brenda Rodríguez de Todo Bien Estudio, Rogelio de Casa Movil y Luis Silva de wmwmwm por su apoyo con el diseño y la programación de Mexiconceptual.

Imagen: Cortesía Violeta Horcasitas.