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Entrevista | Federico Pérez Villoro: Materia Abierta


Por Vera Castillo | Septiembre, 2019

Federico Pérez Villoro (México, 1987) es artista y diseñador con experiencia en la creación de programas pedagógicos, como Second Thoughts (2015), proyecto sobre los alcances del diseño y la comunicación en vinculación con el Museo Tamayo y Fundación Alumnos 47.

Recientemente, Pérez Villoro dirigió la primera edición de Materia Abierta, programa independiente de verano sobre teoría, arte y tecnología en la Ciudad de México. Bajo el título Novo Pan Klub, Materia Abierta integró campos de estudio en torno a raza y racismo, conocimientos indígenas, prácticas queer y feministas, computación crítica y ecologías políticas.

En esta conversación, Pérez Villoro opina sobre los actuales espacios educativos para las artes en México.

Federico, admito que me entusiasma este tipo de programas porque se gestan fuera de un espacio museal y, por lo tanto, no se apegan a sus objetivos ni a una exhibición. Esto me hace pensar que su conceptualización es más libre, ¿realmente sucede así?, ¿cuáles fueron los parámetros para marcar la ruta de la teoría, el arte y la tecnología?

Es cierto que un programa de este tipo goza de mayor flexibilidad que otros programas suscritos a contextos institucionales más en forma. Sobre todo si pensamos que las instituciones culturales, como los museos o las universidades, parten de intereses económicos y políticos. Sin embargo, tu pregunta es adecuada precisamente porque a pesar de que el nuestro es un proyecto experimental, se levanta a través de condicionantes muy especificas y de los intereses particulares de las personas que estamos involucradas. Es decir, depende de otras cosas: por ejemplo, de nuestra labor y de la voluntad y contribución monetaria de quienes participan.

Así mismo, para esta edición tuvimos alianzas con instancias de la UNAM como el programa ACT y la Cátedra Max Aub, así como con medios de comunicación y agentes culturales. Me queda la duda de qué tanto se puede pensar en proyectos “independientes” y de qué hablamos cuando hablamos de “libertad” institucional. Tal vez sea una pregunta que valga la pena reflexionar.

En esta edición apostamos por un programa intenso y lleno de actividades. Nos pareció importante favorecer el juego dentro del aprendizaje, pero consideramos que este es más productivo cuando sucede en reacción a una estructura dada. Ofrecimos un programa central de seminarios, talleres y conferencias y al mismo tiempo celebramos que la verdadera tracción de las discusiones dentro de proyectos como este sucede en la periferia de lo programado: en la cantina después de clases, en los grupos de WhatsApp, o cuando las ideas hacen sentido, de repente, en solitario.

Para promover dicha porosidad, un componente importante de Materia Abierta fue una serie de visitas de campo alrededor de la ciudad y de actividades extra curriculares, organizadas por la curadora Eva Posas, que buscaron poner las aproximaciones del programa dentro del contexto local.

Con la curaduría de Natalia Zuluaga, el título de esta edición retoma el Pan Klub, de Xul Solar, quien buscaba activar otras formas de aprendizaje conectando distintas disciplinas y saberes. Pienso en estas piezas de Xul en las que se observan estructuras arquitectónicas que se erigen a modo de autoconstrucción, y me gusta pensar que el aprendizaje se construye similar: por un lado, la educación formal que articula conocimiento como si se tratara de una arquitectura perfecta, pero por otro, la realidad es que el aprendizaje es algo mucho más parecido a una casa autoconstruida. ¿De qué manera Materia Abierta modifica el formato educativo (no formal)?

Me gusta mucho la metáfora que utilizas. Y tienes razón, Xul Solar imaginaba futuros utópicos no solo a través de su pintura (que representaba sociedades y arquitecturas), sino de otras muy variadas actividades que también eran parte de su trabajo artístico, como la creación del Pan Klub en 1939. Natalia Zuluaga, quien curó esta edición de Materia Abierta, tomó dicho evento como punto de partida para reunir a un grupo de personas a repensar la realidad contemporánea.

Natalia sugiere que estamos inmersos en una crisis de la imaginación y que la producción de imágenes y discursos críticos están ciclados dentro de los mismos sistemas de opresión a los que ponen en cuestión. Una paradoja que es muy difícil de escapar. El programa funcionó a través de preguntas amplias y como una invitación a desarrollar ejes políticos y epistémicos para generar nuevas posibilidades significantes e imaginarios insurreccionales.

Como dices, el aprendizaje se construye de manera incierta, multidireccional y auto-dirigida, y a su vez, los mecanismos a través de los cuales producimos conocimientos, circulamos información y negociamos la realidad, están en constante flujo y transformación. Ya no hacen mucho sentido los esquemas educativos que favorecen ciertas metodologías o líneas de pensamiento sobre de otras. Esto requiere, por supuesto, de una reorientación de las jerarquías educativas. De hecho, nos gusta más hablar de aprendizaje que de enseñanza.

Materia Abierta es un prototipo permanente de sí mismo. Nos interesa la educación y las pedagogías radicales como temas de estudio, por lo tanto, el proyecto es auto-reflexivo y quiere reconfigurarse y articular formas distintas de aprendizaje conforme continúe sucediendo. Regresando a la metáfora de la arquitectura, podemos pensar en la formulación de programas educativos, a través de lo que Keller Easterling se refiere con un estado de “disposición” en el diseño. En donde los espacios no son fijos o completos, sino que, como los objetos y materiales, tienen posiciones relacionales y disposiciones que se desenvuelven, se manifiestan, a través del tiempo.

Materia Abierta también toma como eje temas de emergencia actuales. Por ejemplo, me pareció oportuna la conferencia de la lingüista Yásnaya Elena Aguilar Gil, donde refirió tres casos en los que se despolitiza a los grupos indígenas a partir de las políticas de Estado. Quizá es un tema a revisar en esta administración. ¿Cómo eligieron el programa de conferencias y actividades?

Sí, esperamos que el programa pueda ser una plataforma para la reflexión crítica sobre temas de urgencia. Se enfoca en estudiar los impactos sociales, políticos y filosóficos de las nuevas tecnologías y pone en cuestión la influencia de los poderes dominantes dentro de la producción cultural. Frente a un escenario de mucha desesperanza, el presente histórico demanda de espacios colectivos para la revisión y ruptura de los modelos sociales que permiten la precariedad económica, la violencia de género, racial y la crisis ecológica, por nombrar algunos de los problemas actuales.

Uno de los objetivos específicos de la edición de este año, y del Pan Klub de Xul Solar, fue albergar a una gama amplia de conocimientos y experiencias. Por lo que los campos de estudio de este verano también fueron diversos e incluyeron estudios de raza y racismo, conocimientos indígenas, prácticas queer y feministas, computación crítica y ecologías políticas.

La opresión de los pueblos originarios por parte del Estado mexicano es un tema que debería ser revisado mucho más a menudo. También será necesario hacerlo a lo largo de esta administración, en donde se preserva la idea del indigenismo como un rasgo cultural del país cuando está en beneficio de narrativas nacionalistas y políticas económicas, pero se niegan los derechos de las personas indígenas en términos legislativos y sistémicos.

Como mencionas, en su conferencia la lingüista y activista mixe Yásnaya Elena habló de cómo la categoría “indígena” es administrada por los Estados nacionales de maneras despolitizantes. Compartió que en México hablar una lengua indígena es el criterio que más se utiliza para determinar quién es indígena. Sin embargo, al mismo tiempo el Estado mexicano está construido a través de esfuerzos para homogeneizar la lengua y castellanizar a su población. En ese sentido, proteger la ideología del mestizaje, desindigeniza.

¿Por qué apostar por un programa educativo?

Empezaré con un argumento contradictorio que espero sea constructivo. Es muy claro que hay una carencia importante de espacios educativos para las artes en México. La falta de profesionalización en el arte en el país ha permitido el desarrollo de prácticas espontáneas, ágiles y muy interesantes que se desligan de las necedades históricas y académicas que legitiman la producción del arte global. Hacer arte en México es inherentemente un acto político y en su mayoría surge de necesidades expresivas y búsquedas de transformación social genuinas.

La distancia entre los actos de representación y los eventos políticos es corta. Esto puede parecer positivo, desde un punto de vista discursivo. Pero dichas condiciones no son favorables para las personas que producen cultura y están vinculadas a la precariedad económica y al desaprovechamiento de los recursos por parte del gobierno. Así mismo, considero que la falta de instituciones educativas y de mecanismos de valoración también es aprovechada por el mercado y en ocasiones resulta en producción artística oportunista y con falta de rigor conceptual y crítico.

La ausencia de espacios de discusión es todavía más severa en temas de tecnología. Me parece muy importante reflexionar sobre el rol que tienen los nuevos medios en la formación del imaginario e inconsciente político local. México es un país con un nivel bajo de literacidad técnica, en donde el acceso a Internet es un privilegio y en donde, durante décadas, las telecomunicaciones han sido monopolizadas y abusadas por gobiernos corruptos. Las tecnologías digitales aquí también son instrumentos de control. En un país en donde las autoridades y el crimen organizado están coludidos, las tecnologías de vigilancia y censura, tienen fines criminales.

Durante la revisión de portafolios y aplicaciones nos sorprendió de manera positiva la cantidad de personas que están haciendo trabajo serio alrededor de estos temas. Esto reforzó lo que anticipamos al desarrollar el programa: hacen falta espacios de reunión en donde se visibilicen dichos esfuerzos y en donde, como bien apunta Natalia Zuluaga en su texto curatorial, se considere con qué conocimientos y redes debe colaborar el arte y la tecnología para forzar la apertura de nuevos futuros-presentes.

Materia Abierta tuvo lugar del 05 al 26 de agosto de 2019.

Imagen: Materia Abierta.