Entrevista

Entrevista | Enrique Ježik


Por Pamela Ballesteros / @apoteosis_ | Enero, 2015 

El trabajo de Enrique Ježik (Córdoba, 1961) ocupa diversos soportes —y acciones— a través de los cuales representa temas centrados en la violencia, además de abordar desde distintos enfoques los conflictos socio-políticos que han llevado a una actual descomposición del estado mexicano. Dos de sus obras forman parte de la muestra Visible InvisibilizaciónAproximaciones en torno a la violencia, en el Museo de Arte Contemporáneo Alfredo Zalce, en Michoacán, misma que permanecerá abierta hasta el próximo 15 de febrero.

01—Visible Invisibilización forma parte de los múltiples proyectos artísticos que están funcionando como medio de exposición y documentación de la situación actual del país. En este sentido, ¿cuál es la responsabilidad social de la práctica artística contemporánea?

El país está viviendo una etapa muy difícil y compleja y el arte debe necesariamente responder a esa situación, cuestionar la realidad, crear conciencia y proponer una mirada crítica sobre los sucesos actuales.

En ese sentido, el proyecto Visible Invisibilización reúne obra de artistas que, desde prácticas muy diversas, hablamos sobre la violencia y su instauración en el tejido social. Es interesante señalar que, como proyecto, inicia en Querétaro, un lugar considerado por muchas opiniones ajeno a la violencia que impera en gran parte del país, pero que también tiene sus conflictos y cuya tranquilidad está de alguna manera ligada a esa realidad violenta que parece ajena.

02—¿Consideras que estas prácticas son una clave para mantener la disidencia ante los conflictos actuales de México?

Creo que la disidencia surge por otros cauces y ciertas prácticas artísticas pueden apuntalarla. Desde el poder siempre se trata de crear distracciones para anestesiar a la sociedad, para que no reaccione frente a los conflictos que surgen. Quizá ahí es donde el arte puede incidir de manera directa: tratando de cotrarrestar esa anestesia.

03—Encuentro muchos referentes a la violencia en tu trabajo —devastación, desastre social, etcs—. ¿Cuál es la pulsión que te ha llevado al abordaje de estos temas?

Se me hace difícil responderte de manera específica. Llevo mucho tiempo trabajando con referencias a la violencia y si en algún momento fueron elementos que aparecían en el trabajo, pronto se transformaron en una decisión. Veo la historia como una sucesión de hechos violentos y a la violencia como una forma de relación muy humana, en la que siempre hay un abuso o imposición de poder. Esto me parece esencialmente humano, una característica de nuestra especie. Pero no lo acepto, y quizá sea esa no aceptación, lo que me ha llevado a indagar sobre cuestiones como el abuso del poder y la violencia organizada.

04—¿Cómo te aproximas al espectador con tu obra para despertar reflexión ante un tema tan complejo y sensible como la violencia?

Recurro a diferentes enfoques y estrategias. En algunos casos las referencias históricas o geopolíticas me sirven para hablar de cuestiones que son cercanas aunque a primera vista parezca que el tema es otro. En algunos casos planteo situaciones que podrían ser catárticas, por ejemplo en algunas acciones. Pero siempre dejo elementos más allá de la inmediatez, y está en la decisión del público dejar de ser meramente espectador pasivo e ir más allá de la emoción inmediata para buscar una explicación. De eso se trata, no quedarse en la superficie ni esperar que te digan todo, sino tomar la iniciativa para encontrarle sentido a las cosas.

05—Una de las piezas que presentas en esta exposición Cita Editada, en ella se lee: “La guerra revolucionaria es una antitoxina que nos depurará de toda inmundicia.” ¿La elección de este fragmento tiene que ver con un posible periodo de transformación, o de reacción social ante el contexto mexicano actual?

Esa es una frase de Mao Zedong que leí mucho tiempo atrás y que tenía presente. Proviene de un contexto histórico absolutamente diferente (la guerra de resistencia china contra la ocupación japonesa, en 1938) pero me pareció pertinente utilizarla, precisamente para la exposición en Morelia, como un posible detonante de discusión y reflexión, tomando en cuenta la situación social y política del estado de Michoacán, donde mucha gente ha tomado las armas pero no para iniciar un movimiento revolucionario, sino para defenderse del crimen organizado, cumpliendo una tarea que debe ser función específica del Estado pero que éste dejó vacante. Si bien las autodefensas han sido vistas desde otras partes del país como el inicio de una posible insurgencia, está claro que no pretenden un cambio institucional sino sólo librarse del crimen a nivel local. Pero se puede discutir mucho sobre esto. Y cada quien deberá decidir qué tipo de antitoxina es la más conveniente para curar a una sociedad enferma.

06—Participaste recientemente en Venice International Performance Art Week, 2014, ¿Qué trabajo presentaste en este espacio y que impresiones tienes sobre este evento?

Fue un evento con alto nivel artístico y una organización impecable. Estuvo estructurado en tres ejes: una exposición que incluyó tanto precursores del arte de acción, con obras históricas, como artistas contemporáneos; presentaciones en vivo todos los días y discusiones/mesas redondas. Mucha intensidad concentrada en un breve lapso.

Presenté una acción con un importante componente sonoro, en la que cuatro asistentes manejaban unas cortadoras de acero con las que armé una dinámica de ataque y defensa con cierto carácter ritual y que ponía el acento en el trabajo industrial y en la resistencia física.

07—Otro tema constante en tu trabajo es el abatimiento y represión policial hacia las manifestaciones sociales. ¿Los crecientes levantamientos que se están suscitando a nivel social en el país detonarán algo para tus siguientes proyectos?

La violencia ejercida por el poder abusivo sobre los propios ciudadanos es una preocupación recurrente. Es algo que nos afecta a todos. México atraviesa un período convulso en el que empiezan a despertar muchas conciencias y mucha gente ha decidido ya no bajar la cabeza. Al fin parece estar rompiéndose el “ni modo” que ha sido, lamentablemente, tan característico aquí. Este proceso tan difícil es, al mismo tiempo, muy interesante por sus enormes implicaciones. Así que sí, habrá mucho que pensar y mucho que hacer.

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