Entrevista

Entrevista | Edgar Orlaineta


Por Andrea García Cuevas / @androclesgc | Noviembre, 2015

La muestra History is taking flight and passes forever de Edgar Orlaineta  que actualmente se presenta en la galería Proyectos Monclova, toma su nombre de un fragmento escrito por Isamu Noguchi en una carta dirigida a Man Ray en la cual le compartía su tristeza y frustración al estar preso en un campo de concentración en Poston, Arizona. Orlaineta rinde homenaje a diferentes personas quienes, así como Isamu Noguchi,  Ruth Asawa, George Nakashima, Tura Satana, Ray Komai, Miné Okubo, Larry Shinoda, Yoneguma y Kiyoka Takahashi, entre otros. A continuación una charla con el artista.

En la mayoría de tus proyectos, como en La historia, ella misma y yo que se presentó en el Museo del Chopo, o actualmente en History is Taking Flight and Passes Forever, abordas diferentes momentos históricos. Más allá de una investigación que antecede al proceso artístico, ¿cómo te acercas a la Historia desde tu posición como artista? 

La historia me interesa en la medida que es imperfecta, me interesa llenar huecos y dar voz a otra lectura o punto de vista. La Historia es de quien la escribe y siempre es importante dudar de ella. Me interesa, como decía Nietzsche, “el cómo las cosas se vuelven lo que son”. Y me gusta cuestionar los paradigmas y las contradicciones que en ella existen. Nietzsche también decía sobre la Historia que “si no la olvidamos sería imposible vivir”.

En este sentido, ¿dirías que tus piezas traducen, reinterpretan a dan forma a estos momentos históricos? 

En algunos casos, desentierro historias que en su momento fueron muy relevantes y que son olvidadas porque dejan de ser útiles. Otra veces, a través de la escultura, le doy nueva vida a historias que develo y que nunca se han hecho públicas. Creo en la subjetividad de esta empresa, no en una visión absoluta y única. Asumo la transformación y el olvido, o la deformación de una historia o un objeto-escultura. Duchamp le daba 10 años de vida a su obra, porque todo cambia y la historia suma y resta a los motivos.

Tu práctica también ha coqueteado con la arqueología, como en el caso de Solar-Do-Nothing. Aunque cada proyecto es diferente, ¿cuáles son tus intereses para guiar un proceso artístico que, en tu caso, no sólo se define como una “metodología” para llegar a un resultado final (la obra), sino como un movimiento que forma parte de la pieza misma o incluso de tu concepción del arte? 

Sigo mi instinto y me doy la libertad necesaria para plantear lo que a mí me interesa. Creo más en dar vida a algo que en justificar su existencia, aunque haya fallas y errores en ello. La definición de las cosas no me interesa, tratar de definir una obra a partir del lenguaje histórico de la escultura sería limitarla. Yo trato de expandir ese lenguaje para poder hacer lo que me interesa. Por eso, investigación y objetos fabricados van de la mano. No como ready-mades, sino como objetos significantes que conviven en un mismo espacio.

En History is Taking Flight and Passes Forever partes de un suceso pasado en tanto Historia como tal. Sin embargo, sugieres una relevancia actual con respecto a temas como el racismo, la inmigración y los derechos humanos. A diferencia de muchos artistas mexicanos, que se acercan a problemáticas actuales desde un ejercicio o discurso más “directo”, tu trabajo sugiere lecturas más sutiles. ¿Cómo definirías tu acercamiento a estas realidades? 

En mi trabajo hay un aspecto formal relacionado con lo artesanal, lo hecho a mano y el oficio, que para mí tiene mucha importancia. En la actualidad, en la medida en que el contacto con el mundo es directo y real, el tiempo de manufactura y de convivencia con los objetos es prolongado y hace que la producción sea integral en el desarrollo de la obra. Todo esto tiene una dimensión social, económica, ecológica y política que para mí es relevante.

Creo en la diversidad y no si un tipo de aproximación es más válida que otra. Me interesa un tipo de acercamiento al público donde también se exige algo de él, en lugar de entregar el mensaje directamente sin sutilezas ni formas dirigidas o didácticas. Al final, simplemente es un tipo de lenguaje que corre en paralelo a una estrategia escultórica.

Te has acercado al trabajo de Ray Charles Eames, Joan Miró o Alexander Calder, nombres clave para el diseño y el arte moderno. En este proyecto, miras hacia personajes que si bien incidieron en la cultura de Estados Unidos, forman parte de una historia que generalmente no es visibilizada desde Occidente. ¿Qué te atrajo de acercarte a la historia de estos japonenses-americanos? 

La obra de Isamu Noguchi ha constituido un referente importante en mi trabajo. Es a través de él que llego a los “internment camps” para japoneses-americanos, un evento histórico desconocido por muchos y que, sin embargo, afectó profundamente el desarrollo de una sociedad en particular, y en general de la cultura norteamericana, aunque no sea visible.

Para sorpresa, descubrí que muchas personalidades que me interesan habían estado en estos campos: George Nakashima, Larry Shinoda, Tura Satana, Ruth Asawa o Ray Komai, carpintero, diseñador de coches, actriz y bailarina exótica, escultora y diseñador de telas y mobiliario, respectivamente.

El proyecto no es una empresa anacrónica. Por desgracia, es lo contrario. El racismo, la xenofobia o el abuso a los derechos humanos actualmente son problemas aún más graves que en aquellos días, por eso me interesó traer al presente ese momento de la historial. Y al mismo tiempo, hacer un homenaje a distintas personas que lo vivieron.

¿Acercarse al arte y particularmente al diseño moderno desde el presente implica repensar el pasado, apropiarse de él o incidir en la narrativa del hoy? 

La intención es incidir en el presente. Los proyectos que desarrollo no son nostálgicos, no creo que el pasado sea mejor en todos los casos, simplemente se puede analizar más fácilmente que un presente o un pasado cercano. El diseño es una motivo/herramienta que me permite y me da pie a hacer muchos cuestionamientos, ya que a partir de ellos podemos analizar las fuerzas ideológicas y económicas, por un lado, y al consumidor (la gente común), por el otro.

Si bien puede ser un lugar común abordar la relación del arte y el diseño moderno en tu trabajo,¿qué te atrae de estas disciplinas en ese período en específico? 

El diseño moderno o modernista del siglo pasado, especialmente durante los 50, estuvo directamente ligado a un optimismo económico y consumista que hizo de este una arma de dos filos. Por un lado, se generaron diseños eficientes, originales y bellos que nos hacían creer que la vida sería mucho más cómoda y bella; y ,por el otro, se abusa de la producción, explotando y contaminando la tierra, se abusa del obrero y se crea un sistema capitalista normalizado que en realidad no funciona democráticamente.

En realidad, la promesa del diseño nunca llegó, o llegó con máscara.

Finalmente, quisiera cerrar con la carta de Noguchi a Ray a partir de la cual surge el título de la muestra. ¿Qué te dejó la carta en el aspecto que, de alguna forma, definió el sentido de la muestra? 

Creo que la carta transmite un sentimiento de derrota, de imposibilidad, donde la Historia arrasa con nosotros, pasa por encima sin que podamos hacer nada. Sin embargo, el espíritu del artista continúa pese a sentirse alienado con la historia misma. Asume esa realidad, que es otra y al mismo tiempo es la misma.