Entrevista

Entrevista | Dr. Lakra


Por Andrea García Cuevas / @androclesgc | Julio, 2015

Desde hace más de 20 años Dr. Lakra ha coleccionado diferentes objetos, muñecos, esculturas, figuras variadas, de mercados, ventas de garajes y tianguis de todo el mundo. Los mitos que esconden o que las personas proyectan en ellos es lo que le atrae para explorar la construcción del mito global. En esta entrevista, Dr. Lakra habla de Monomito, su más reciente exposición que se presenta hasta el 5 de septiembre en kurimanzutto.

¿Qué hay detrás del título de la exposición: Monomito? Por un lado, alude a los monolitos (las antiguas esculturas monumentales de piedra) y por otro lado al mito. ¿Qué referencias proyecta?

Es un término acuñado por el mitólogo norteamericano —aproximadamente en los años 40— Joseph Campbell en el libro El héroe de las mil caras, que tiene mucho que ver con la definición de lo que es el mito. Principalmente establece que todos los mistos son muy parecidos en todas las partes del mundo, en cualquier tipo de cultura. Es decir, cuentan con una estructura muy parecida y comparten un montón de lugares en común. Por ejemplo, el diluvio aparece en todas las religiones y culturas. Así, la exposición retoma el nombre de Monomito en alusión a un solo mito global.

Haz trabajado con diferentes soportes,  desde la piel hasta muros arquitectónicos. Si bien también has estado cercano a lo escultórico, ¿qué te interesó de adentrarte mucho más con el lenguaje o materialidad escultórica?

Creo que fue casi una casualidad. Una de mis prácticas más comunes es juntar objetos, muchos de ellos tridimensionales, que a veces no sé ni cómo voy a usar. Un día estaba limpiándolos, mientras escombraba mi casa, y de repente me di cuenta que podían funcionar muy bien juntos. En realidad, no fue algo muy planeado o pensado, sino como un momento donde empecé a combinar. Se trata de una práctica que yo hacía desde antes: encuentras un muñeco que te gusta mucho pero que no tiene cabeza, le pones una de otro o viceversa. Así, dentro de la colección de objetos que tengo desde hace muchísimos años —algunos de las piezas tiene conmigo 20 años o más—, se dan mucho estos intercambios. Quise desarrollar esto con mayor profundidad y empecé a hacer todas estas figuras de bronce y de cera.

¿Concibes una relación de la escultura con los tótems?

Totalmente. Es una alusión bastante directa con el estereotipo de los tótems y cómo éstos pueden jugar con las diferentes combinaciones. Es, en cierta forma, darles una especie de edificación que aluda a algo sagrado, a algún fetiche, o a una cosa a la que la gente le rinde culto.

Asimismo, muchos de los objetos que estoy usando son juguetes que, para mí, no son sólo objetos de plástico con los que los niños juegan, sino que tienen toda una información de mito y de religión; están permeados de cultura. Los juguetes no son simplemente objetos comunes, te remiten a muchísimas cosas, desde una película hasta un mito. Me interesaba jugar con este aspecto de los juguetes.

La esculturas de esta exposición los has encontrado en mercados de pulgas o ventas de garaje, ¿qué es lo que te atraen de estos escenarios y de los objetos que seleccionas?

Hay de todo un poco. También tengo figuras budistas que he juntado en mis viajes, o piezas de cristos que no necesariamente son de estos lugares. Se trata, más bien, de una mezcla, no provienen exclusivamente de chácharas. Por otro lado, todas las cosas tienen una pátina, una vida. Volvemos al caso de los juguetes: alguien les dio vida, un niño ya se estuvo imaginando como un chango en la ciudad. Ése es un aspecto muy importante, cómo le das una personificación a un pedazo de plástico o cómo alguien deposita su fe en un pedazo de metal esculpido de cierta forma. Eso es lo que me llama la atención.

En varias ocasiones has comentado tu interés por la mitología. Y, en este caso, con los objetos recogidos, hay una evidencia de la mitología moderna. ¿Cómo definirías esta mitología?

También es un ensamblaje de todas las mitologías que se juntan hasta crear una nueva. No es que esté aludiendo a algo que ya existe, sino que uso diferentes culturas y las mezclo para hacer una nueva mitología, que tampoco es algo líneal que yo pueda explicar. Por el contrario, es intuitivo. De pronto puede ser muy orgánico y otras veces no es tan deliberado, responden a algo tan simple como que están ordenados por tamaños o por el contraste de cómo funciona una pieza junto a la otra.

¿Al intervenir las esculturas y deformar facciones de músicos y escritores, buscas dar un revés a las esculturas que honran a personajes y que, de esta manera se insertan en el imaginario, en la historia, en la misma mitología?

Todos los bustos son muy clásicos. Lo que quise fue darles un aspecto grotesco virado hace ese punto de humor, de lo feo. En apariencia aluden muchísimo a la cultura griega, con todos esos bustos perfectos, las proporciones, la percepción de algo tan limpio. Y yo quería revertir esa perspectiva, moverlo hacia lo grotesco y lo feo. Hay gente que tiene ese tipo de facciones, deformidades, enfermedades en la piel. Es un comentario sobre cómo funciona algo feo con algo bonito.

A lo largo de tu carrera te has acercado a ciertas metodologías o prácticas de las ciencias sociales, como la antropología, la etnografía. Y en esta ocasión casi a la arqueología, al coleccionismo, ¿cómo concibes tu práctica artística?

No he volteado mucho hacia la arqueología más que por una cuestión visual, entonces no siento que sea tan importante. Es decir, tiene un papel relevante porque estoy usando esto como piezas arqueológicas que se pueden encontrar en museos, pero no me estoy adentrando mucho en cuestiones arqueológicas, sino que es algo mucho más visual.

Me atraen muchísimo todas las culturas y todo lo que hay detrás de cada escultura y cada deidad. Hay una intención de tomar todos estas cosas que son sagradas, que se ven en museos, o que son piezas importantes e icónicas, y ponerles la cabeza de la señora gorda del circo o una máscara japonesa grotesca. Entonces, lo que me interesaba era quitarle lo sagrado a todas estas figuras y, en cambio, a otras que son más banales —como los juguetes— otórgales un poco del aspecto de una deidad. El humor es algo bastante importante en mi obra.

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Foto: kurminazutto.