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Rumbo al IV Conversatorio | Entrevista a un desescolarizado (que prefiere permanecer en el anonimato)


Por Aline Hernández / @AlineHnndz | Julio, 2015

Aline Hernández: Llegaste hace unos días de Alemania y me contabas sobre la situación de la educación artística tanto en Inglaterra como en Alemania y otros países en Europa, pero también en Estados Unidos, y sobre el Plan de Boloña, del que había ya escuchado hablar. Entiendo que fueron muchas las movilizaciones que ocurrieron en torno a la búsqueda por imponer las reformas que el Plan traería consigo. No puedo evitar pensar en esa imagen, “Todos los maestros son policías”, creo que más bien diría que “Todas las intituciones participan en las estructuras de control”.

Anónimo desescolarizado: Sí, participé en las movilizaciones. Creo que acababa de graduarme para ese entonces. Puedo decirte que en países como Inglaterra, se vive una gran presión cuando uno entra a la universidad. Tal vez esto lo relaciono la presión con la que se vive en Estados Unidos, pues la educación es muy costosa. Uno termina la licenciatura y si tus padres no tienen una posición económica medianamente buena, te toca pagar lo que cuesta estudiar. Creo que cuando explotó el problema, éramos muchos los que nos encontrábamos en una situación similar, no podíamos continuar estudiando por lo que económicamente representaba eso. El problema con el Plan de Boloña es que son las mismas historias del neoliberalismo y esto me conduce a reflexionar si realmente se piensa que somos estúpidos o qué.

AH: ¿En qué consistía el Plan?

Ad: Ellos

AH: ¿Quiénes?

Ad: Cuando digo “ellos”, me refiero a los que estaban en ese momento al mando del Ministerio de Educación (2009). Ellos, eran por tanto, representantes de muchos países y buscaban, según lo que decían, conectar los sistemas educativos en Europa pero lo que en realidad estaban haciendo era posicionar a la educación superior como una nueva economía, que en realidad ya lo era desde antes, pues nada más hay que tener en cuenta no sólo que gran parte de las instituciones, por ejemplo en Inglaterra, son privadas sino que además lucran con lo que se produce en ellas, con el conocimiento que ahí se gesta y lo mismo sucede en Alemania. Entonces, buscaron lanzar el plan para crear estándares generales pero también para propiciar la “mobilización”, por ejemplo, de estudiante a otros países para continuar con sus estudios. Esto es parte de la globalización, no hay otro modo de verlo, esa historia de estandarizar los grados para poder acceder a otras universidades, está implicado en el proyecto neoliberal y eso creo que era uno de los aspectos que más nos enojaban, que vinieran otra vez con estos discursos a medio decir.

AH: Cuando hablas de esto, no puedo evitar pensar en las críticas que hizo Stephan Dillemuth al respecto.

Ad: Sí, el podría decirse que fue una de las “figuras públicas” y muchos de sus comentarios o críticas, como pasa en muchos movimientos, eran en realidad las de muchos. Él hablaba mucho sobre la situación en Viena y de corporaciones como Bertelsmann que estuvieron detrás del Plan. La cuestión es que en Londres, por ejemplo, a diferencia de Alemania, ya se pagaba mucho dinero por estudiar, entonces de algún modo, esta estructura corporativa ya existía. Pero el caso es que hubo muchas reformas y muchos miembros de compañías como BMW que pasaron a formar parte de los comités.

AH: Hay una imagen muy fuerte donde se ve una gran cantidad de estudiantes fuera de la academia de Bellas Artes de Viena con una manta que dice “Education is not for sale”. No sé hasta qué punto cuando la vi en la página del colectivo Chato Delat pensé que hace mucho tiempo habían vendido a la educación como tal y pues ahora iban más bien a completar el proceso de compra-venta.

Ad: ¿A qué te refieres?

AH: Sí, una de las consignas era eso “La educación no está a la venta” y entiendo que se referían a pagar por estudiar pero de algún modo, si se piensa a la educación como proceso, pues te educan para venderte al mejor postor. Es decir, existe una estructura de mercado sobre el conocimiento, y de algún modo en la universidad te entrenan, digamos, para ese aparato. No sólo te enseñan a producir, sino a participar activamente en el mercado a través de encuentros, exposiciones, projectos, galerías, etc. Es toda una presión por generar visibilidad. Puedo decirte también que la presión se extiende a donde participas. En México, por ejemplo, si yo como historiadora aplico a una maestría, no les importa en lo más mínimo si mis publicaciones, exposiciones o proyectos tuvieron lugar en espacios independientes, es decir no académicos, se necesita publicar en revistas indexadas, “cientificas”, de lo contrario, no cuenta.

Algo similar ocurre con la educación artística, si partipaste en la exposición que organizó tu amigo en la casa del amigo les importa muy poco, pues lo que importa son las grandes instituciones, museos y galerías. Entonces la educación sí está a la venta, genera toda una economía pero no sólo la genera, sino que ésta responde a las demandas que pre-establece ese circuito y entonces no es sorpresa que en el Plan estén presentes nociones como innovación, eficiencia, transparencia, entre otras que no esconden más que controles de productividad.

Ad: Entiendo lo que dices, hablas del capitalismo cognitivo y es cierto, la presión que ejercen sobre todos nosotros responde a criterios establecidos por el modelo económico que nos rige, el problema aquí es que ya no sólo era el exterior, eso que nos esperaba cuando saliéramos, sino lo que nos esperaba también al interior de la universidad. Las demandas entonces buscaban, digamos, contener la aplicación de su programa al interior de la universidad, sin que esto quiera decir que muchas de las dinámicas así como formas de producción no respondan ya a ese modelo. ¿Me explico? Además de tener en cuenta que otro de los grandes problemas fue que, estaban imponiendo el modelo académico en la educación artística, que finalmente es otra forma más de control.

AH: Eso que dices del modelo académico fue una de las críticas más importantes que hizo Dillemuth con respecto al modelo. En uno de los textos que publicó durante las ocupaciones, precisamente explica que la investigación artística tiene que comprenderse como una forma de resistencia, tiene que trabajar contra sus propias limitaciones y estructuras que imponen las investigaciones académicas. En un libro que editó Michael Schwab habla sobre esto. Retoma el modelo de “sistema experimental” de un científico y lo lleva al ámbito de las artes para explicar que, las investigaciones artísticas son ricas en medida que no están circunscritas a tantas limitaciones como las científicas de corte académico, entonces permiten experimentación. Sobre esto ha habido muchos debates que han tenido raíz a partir de exposiciones pero también de encuentros y proyectos. Creo que mi problema con querer reconocer el posible estatuto “académico” de una investigación artística —y sé que es bastante más problemático—, es que finalmente, se lograría acotar el conocimiento que se produce cuando no capitalizar los resultados de las investigaciones al aparato que administra, pero ahí no termina el problema. De algún modo los museos han pasado a representar esta función. Lo entiendo de algún modo como este camino que marca Hito Steyerl cuando habla de la obra de Harun Farocki de los trabajadores saliendo de la fábrica y hace una alusión al cine experimental. Pues los primeros lugares donde se mostraban estos filmes era en fábricas y como consecuencia del desarrollo de salas de cine donde principalemente se muestras filmes comerciales, estas producciones llegan a los museos, por eso la obra termina en el museo; es decir, el recorrido de esos trabajadores, que también alude a las condiciones laborales de esos espacios. 

Ad: Lo que estás diciendo se puso sobre la mesa y el ejemplo que pones sobre Steyerl es importante. Funciona un poco del mismo modo, surgen nuevas formas de hacer investigación desde el arte, formas más libres donde los resultados que se esperan no van de acuerdo con los estándares de la investigación científica, el recorrido sería en cierto modo el mismo, empieza en espacios de experimentación hasta la academia. Entonces uno podría hacer precisamente una obra similar a la de Farocki donde la investigación ya ni siquiera termina en el espacio del museo, sino que termina en algún colegio o instituto que tampoco es tan lejano a los museos, ambos alimentan esta economía inmaterial. Pero si bien ya está ocurriendo en cierta forma, aceptar que los mismos estándares fueran aplicados a nosotros iba a ampliar el espectro de permisibilidad de esta nueva condición, es decir, iba a abiertamente permitir que la academia lucre con los resultados de nuestras investigaciones y para ello necesitan que entonces las investigaciones se rijan por sus estándares académicos,  ¿lo ves?, contrariamente, no sirve, o sirve pero de otro modo entonces se aleja definitivamente de este procesos de investigación como resistencia o huelga de Dillemuth; y por otro lado, lo que el academicismo hace es también negar este espacio de experimentación, limitar los procesos de autoformación, acotar los tiempos en que ocurre. Se necesitan resultados y no sólo eso, es una tecnocratización del conocimiento, es un mero entrenamiento para pasar a formar parte del sistema de producción corporativo.

AH: Entonces era un posionamiento contra el ideal tecnócrata y utilitario de la educación. Se rompe con las formas de auto-organización, con la posibilidad de establecer nuestras propias temporalidades e incluso resultados o no-resultados. Hay un texto de Stefano Harney que habla sobre esto. Precisamente crítica la falta de espacios para estudiar que hay en las universidades, no tanto en términos materiales o de infraestructura como salones, bibliotecas, etc., sino la falta de estudio como tiempo que uno dedica a pensar, a entender, a discutir sin que esto implique una presión por adecuarse o ingresar al monopolio del conocimiento, a trabajar, etc. Ellos lo llaman undercommons, es decir, tomar los medios que ofrecen las universidades para alimentar nuestros propios espacios de estudio, fuera o dentro de ellas.

Ad: Claro, pero ¿cómo logras esto si no puedes pagar el ingreso a la universidad? Si en casos como en Inglaterra e incluso en Alemania, o casos específicos como en Francia, no puedes siquiera ingresar a las aulas como oyente. Entonces, ¿cómo tomas el conocimiento, lo haces tuyo, lo sociabilizas con otros que comparten los fines que tú tienes, tus tiempos o tal vez no, tal vez simplemente tus inquietudes?

AH: Creo que eso sería la tarea de los que finalmente logran ingresar, pagar, tomar los conocimientos. Sin embargo, posteriormente terminas juzgado por la misma universidad de donde tomaste el conocimiento y lo compartiste, tal como paso en MIT.

Ad: Estados Unidos es una corporación de corte fascista y el problema es que el modelo que estaban impulsando con el Plan de Boloña se asemejaba al modelo que ellos desarrollaron, se nos meten por todas partes igual que hacen con todas las guerras que sostienen.

AH: ¿Aún crees en la democratización del conocimiento?

Ad: Sí, sí es en forma de democracia directa, creo que nosotros tenemos que decidir por nosotros mismos, no a través de estructuras de representación donde no estamos ni remotamente vinculados, ni somos tomados en cuenta, eso es un problema cuando sólo hablan de conceptos sin entender lo que estos implican.

Aquí algunos textos a consultar sobre el Plan de Boloña así como los comunicados al respecto y textos diversos que surgieron a raíz del conflicto:

El proceso de Boloña

Lesage, Dieter, “The Academy is Back: On Education, the Bologna Process, and the Doctorate in Arts.

Jandric, Petar and Giroux A., Henry, “Critical Pedagogy in and for the Age of the Digital Media. Pedagogy of the precariat”

Giroux A., Henry, “Higher Education and the New Brutalism

Chato Delat, “Academy of Fine Arts Vienna Occupied!”

Con el fin de enriquecer la discusión del IV Conversatorio de GASTV : “La educación artística en México: problemáticas y alternativas” se sugiere leer:

Arte contemporáneo y relación pedagógica, por Taniel Morales. 

Este encuentro tendrá lugar el próximo martes 25 de agosto en MUCA Roma, bajo el título a las 19:30 horas.

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Aline Hernández (México, 1988), escritora independiente y traductora. Su trabajo explora temas como el neoliberalismo, la economía del arte así como procesos comunitarios y de resistencia. Forma parte de la Cooperativa Cráter Invertido, donde colabora en procesos de autoformación y producción.